Arte Nuevo (un homenaje)

José Luis Garci se estrena como director teatral mostrando una pieza de Alfonso Sastre y otra de Medardo Fraile

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Continuando con la honrosa labor de recuperación de autores y obras un tanto olvidados que viene realizando el Teatro Español en esta última etapa (esperemos que así continúe pase lo que pase en el futuro), José Luis Garci se presenta como director dramático con dos textos breves de dos autores que formaron parte de aquel grupo creado en 1945 llamado Arte Nuevo. En aquellos cuarenta de posguerra, el único autor de calidad y que, además, era capaz de concitar al público mayoritario era Jardiel Poncela. Ante situación tan precaria se reúnen, con ánimo renovador, varios dramaturgos: Alfonso Paso, José María de Quinto, Enrique Cerro, Alfonso Sastre y Medardo Fraile, entre otros. De estos dos últimos, podemos admirar Cargamento de sueños y El hermano, respectivamente. Son las dos piezas que más éxito y repercusión han tenido de todas las que escribieron los integrantes del grupo. Cierto es que el contexto ha cambiado y mucho, al menos en cuanto a la estética; y lo que hace setenta años podía parecer rupturista hoy ha perdido esa energía; lo que no quita para que siga manteniendo un interés tanto artístico como histórico y documental del teatro que se hizo en un momento tan difícil. También es cierto que el director nos lo muestra con ese envoltorio tan nostálgico de un mundo que ya no es y que le pega en demasía. Desde luego no existe intención modernizadora. Sigue leyendo

Roberto Zucco

La polémica obra de Koltès, acaba de estrenarse en el Matadero (Madrid)

zucco_157_(para_usar_en_prensa)webEn el centro de la sala 1 del Matadero se erige un barrio vertical nacido del submundo, allí habita, entre otros, Roberto Zucco, un joven que se ha escapado de la cárcel en la que estaba retenido por matar a su padre. ¿Por qué ha matado? ¿Por qué va a seguir matando? La pregunta quizás sea: ¿por qué no debería hacerlo? Roberto es silencioso, delgado. Roberto es pequeño y triste. Un abadón buscando su reino. Roberto es un chico dulce. Un veneciano melancólico que ha matado. Roberto es un ángel caído encaramado a la azotea de una prisión de la que se ha largado mediante un truco de magia consistente en no ver a los carceleros. Roberto Zucco es un héroe con su nombre luminoso como la marca comercial del apocalipsis. Pablo Derqui es la piel de Roberto Zucco, matriculado en la Sorbona con las manos manchadas de sangre. «Los héroes siempre acaban manchados de sangre», dice. Derqui posee un rostro idóneo para interpretar de manera sobresaliente a un ser entre dos mundos, alguien que había sido bueno hasta los diecinueve años, según cuenta su madre antes de acabar asesinada, también, por su propio hijo, pero que luego pierde la compasión.  Sigue leyendo