Arte Nuevo (un homenaje)

José Luis Garci se estrena como director teatral mostrando una pieza de Alfonso Sastre y otra de Medardo Fraile

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Continuando con la honrosa labor de recuperación de autores y obras un tanto olvidados que viene realizando el Teatro Español en esta última etapa (esperemos que así continúe pase lo que pase en el futuro), José Luis Garci se presenta como director dramático con dos textos breves de dos autores que formaron parte de aquel grupo creado en 1945 llamado Arte Nuevo. En aquellos cuarenta de posguerra, el único autor de calidad y que, además, era capaz de concitar al público mayoritario era Jardiel Poncela. Ante situación tan precaria se reúnen, con ánimo renovador, varios dramaturgos: Alfonso Paso, José María de Quinto, Enrique Cerro, Alfonso Sastre y Medardo Fraile, entre otros. De estos dos últimos, podemos admirar Cargamento de sueños y El hermano, respectivamente. Son las dos piezas que más éxito y repercusión han tenido de todas las que escribieron los integrantes del grupo. Cierto es que el contexto ha cambiado y mucho, al menos en cuanto a la estética; y lo que hace setenta años podía parecer rupturista hoy ha perdido esa energía; lo que no quita para que siga manteniendo un interés tanto artístico como histórico y documental del teatro que se hizo en un momento tan difícil. También es cierto que el director nos lo muestra con ese envoltorio tan nostálgico de un mundo que ya no es y que le pega en demasía. Desde luego no existe intención modernizadora.

La propia voz de Alfonso Sastre presenta su obra, después de introducirnos en el hálito inspirador que les llevó a crear este grupo, casi efímero, de Arte Nuevo. De Cargamento de sueños (estrenada en 1948) se ha llegado a afirmar que es un Esperando a Godot avant la lettre, cuando, más bien, recoge los humos del existencialismo que, desde París, se van extendiendo por toda Europa, y de una concepción cristiana, piadosa y primitiva. El ambiente en el que se mueven los dos protagonistas nos recuerda absolutamente a las extensiones semidesérticas que John Steinbeck describe en Las uvas de la ira, en plena depresión estadounidense. Un purgatorio inhóspito en el que el joven Man (Manfred) descansa de su vagabundeo hasta que hace aparición el eremita misterioso, Jeschoua. El relato del muchacho sobre Frau, una prostituta a la que salvó del suicidio, nos sitúa en otro plano temporal, nos da pistas sobre su devenir; pero, a la vez, nos empuja hacia la incomprensión de los instintos humanos. Es una pieza filosóficamente valiosa, tanto para aquella época como para esta. Cargada tanto de simbolismo, como de contrastes esotéricos. La lástima es que ante tal planteamiento no se busque un desarrollo narrativo ulterior, una continuidad, una vuelta de tuerca. Todo está ahí, en escena; pero creo que el espectador va a pedir más.

La segunda obra, El hermano, es digna de uno de los mejores cuentistas que ha dado este país, y es que, ciertamente, lo que vemos en escena es eso, un cuento costumbrista, algo apretado, al que le falta despliegue teatral y que se finaliza en esa duda sobre si la hermana está dolida y triste por líos de novios que se quedarán en nada o es por una relación más íntima de lo conveniente con su hermano.

De interpretar ambos textos se encargan cuatro actores (a la jovencísima Irene Pozo apenas le han dejado un par de frases) con diversos resultados. Si Miguel Ángel Muñoz sobresale en El hermano, con esa seriedad y ese furor contenido que arrastra hasta el desenlace; Gary Piquer lo hace en Cargamento de sueños, ofreciendo un satisfecho y hasta jovial Jeschoua. En cuanto a Ana Carlota Fernández, ciertamente está magnífica en ambas piezas, tanto en contención como en pulsión. Finalmente, Ana Fernández se queda únicamente con el papel de madre en la segunda obra y lo resuelve con soltura.

Desde luego, en cuanto a las escenografías no se ha escatimado en nada. Puro detallismo en las dos y un gran trabajo de Sebastià Brosa. A lo que debemos añadir que José Manuel Guerra ha sabido captar con su diseño de iluminación los contrastes que pedía, fundamentalmente, la parte de Alfonso Sastre.

Sirva de homenaje, entonces, la función, aunque no de puesta al día, esta recuperación de lo que en su momento fue un golpe en la mesa, un intento de agitación escénica que hoy, dado un contexto tan distinto, pierde fuelle.

Arte Nuevo (un homenaje)

         Cargamento de sueños

          Autor: Alfonso Sastre

         El hermano

         Autor: Medardo Fraile

Dirección: José Luis Garci

Reparto: Miguel Ángel Muñoz, Gary Piquer, Ana Carlota Fernández, Ana Fernández e Irene Pozo

Colaborador artístico: José Alberto Sánchez

Diseño de escenografía: Sebastià Brosa

Diseño de vestuario: Lourdes de Orduña

Diseño de iluminación: José Manuel Guerra

Composición musical y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo

Ayudante de dirección: Héctor del Saz

Ayudante de escenografía: Silvia de Marta

Ayudante de vestuario: Sonia Capilla

Asistente de gestión artística: Ana Fernández de Cosa

Fotografía: Sergio Parra

Teatro Español (Madrid)

Hasta el 27 de marzo de 2016

Calificación: ♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s