Yo, Feuerbach

Pedro Casablanc vuelve a marcar un hito interpretando a un malhadado actor que regresa a los escenarios

yo feuerbachYa el propio título de esta obra escrita por Tankred Dorst en 1990 es una autoafirmación, tanto en el sentido de reivindicarse como en el de reconocerse en esa multiplicidad de identidades que lleva consigo. Feuerbach es un veterano actor, no lo suficientemente anciano como para retirarse, pero sí con la experiencia necesaria como para comprobar que la vida de los intérpretes conlleva duros y paradójicos recorridos en la montaña rusa de la dramaturgia. Se presenta a una prueba, frente a un aclamado director, Lettau, que le hace esperar junto a su ayudante, un joven al que representa Samuel Viyuela, con la displicencia de alguien encaramado a un puesto que, en principio, por su cultura (como comprobaremos), le viene grande y que no tiene por qué rendir pleitesía a un don nadie. Adereza la tensión en los momentos adecuados con buenas dosis de altivez y consistencia escénica. Esa espera, algo extensa para un espectáculo así, nos lleva a concluir, que es muy superior la interpretación y el concepto que el texto en sí; que resulta redundante y hasta moroso en algunas partes iniciales. Pedro Casablanc nos ofrece cierta continuidad actoral respecto a esa extraordinaria performance que fue Hacia la alegría, en donde el redescubrimiento del cuerpo cobraba tanta importancia; aquí, de una forma también explosiva, es la mente lo que se debe recuperar. Sigue leyendo

Escena: Fin de temporada 2014-2015

Repaso a las mejores obras teatrales que hemos podido disfrutar en las salas madrileñas

Escena de InvernaderoLa burbuja teatral en Madrid no para de hincharse, uno ya es incapaz de contar cuántas salas se abren y en cuántos lugares se monta una obra buscando llamar la atención de un público que ya no sabe dónde acudir, y que no se puede repartir más. Si no se adopta una estrategia efectiva (debe pasar por la pedagogía, por construir nuevos espectadores) el pastel no va a dar para tanto. Pierden los actores en sus derechos laborales y pierde el teatro en esa complacencia por agradar y buscar el éxito a cualquier precio. El filtro se ensancha y muchos textos se representan de cualquier manera. Otro tema que las pequeñas salas no deberían dejar pasar por alto es la comunicación. Sigue leyendo

Los cuentos de la peste

Mario Vargas Llosa se sube al escenario como un actor más en su obra sobre el Decamerón

cuentos_peste_escena_05Uno accede al Teatro Español y luego penetra a través de los vomitorios y se encuentra con la peste en un caballo y una fuente muerta en el centro, donde debían situarse las butacas. Aquel espacio nunca antes ha sido tan acogedor, recrea un ambiente mágico, un lugar que debe dar cabida a la transición entre el Medievo oscuro, pero también lúdico, y el Renacimiento que debe iluminar el futuro recogiendo las esencias del pasado clásico. Luego comienza la función y aparece Mario Vargas Llosa para empujarnos hasta la Villa Palmieri.  Sigue leyendo

Hacia la alegría

Abre un agujero por el que Pedro Casablanc se cuela con todo su cuerpo

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

La pesadilla en la noche y el despertar enloquecido en las tinieblas no son más que los síntomas de una enfermedad que a todos nos acecha, pero que bien abrazaditos pisoteamos hasta el subsuelo. El protagonista de Hacia la alegría recoge la llamada y emprende una carrera embravecida por los círculos que componen la ciudad; su voluntad de poder lo aviva, las construcciones que él ha creado se le muestran deshumanizadas y con el único destino de cubrir nuestra propia estulticia. Es un viaje dantesco, alegórico, que recuerda en el tono y en el desenvolvimiento de los avatares a Bajo el volcán de Malcolm Lowry (una novela simbólica que pretendía ser parte de una trilogía sobre la Divina comedia). Pero ante todo es una obra nietzscheana. El cuerpo cobra una importancia sobresaliente, desde la desnudez hasta el embadurne de porquería grasienta pasando por el cansancio, el sudor y la dolencia. El cuerpo, por lo tanto, como llamada a la razón.   Sigue leyendo

Tirano Banderas

La versión teatral de Tirano Banderas de Valle-Inclán llega al Teatro Español (Madrid)

tirano_banderas_escena_04El proyecto Dos Orillas, que viene con el cometido de producir obras teatrales bajo el auspicio de varias ciudades latinoamericanas y Madrid, presenta su primer texto: Tirano Banderas.

La novela que publicó Valle-Inclán en 1926 después de su larga estancia en Méjico, pretendía configurar un retablo esperpéntico de la historia dictatorial del país centroamericano. Santos Banderas es un prototipo que bebe de Porfirio Díaz, pero también de Primo de Rivera. La república imaginaria donde ejerce su poder es Santa Fe de Tierra Firme, un lugar en el que se está preparando una revolución para derrocar al autócrata. En principio, puede parecer una novela más de dictador, pero su tratamiento del lenguaje, tan empapado de mejicanismos, con una sintaxis escueta, fulgurante y atizadora, sirve para que la versión teatral que Oriol Broggi nos presenta en el Teatro Español posea un verdadero sustento. Si no fuera por el lenguaje, por esa caricatura, por esa constante animalización de cada uno de los personajes, por esa intensidad literaria y persuasiva, pareciera que la obra de teatro aún no está del todo perfilada. Falta, por un lado, mayor compactación entre las escenas y sus intérpretes, da la impresión de que por momentos no acaban de reconocerse; además, por otro lado, varios actores no tienen tomado plenamente el papel, no terminan de fluir las sentencias valleinclanescas. Es cierto que tienen que interpretar diversos personajes cada uno de ellos e incluso de diferentes sexos y, también, que algunos parlamentos son farragosos y hasta pareciera que están en verso. Supongo que con el tiempo las desafinaciones se paliarán. Sigue leyendo