Consentimiento

Un drama de parejas donde la validez de la justicia se pone a prueba en una indagación de las insidias humanas

Foto de marcosGpunto

El envoltorio de comedia ajustada a los cánones más que manidos de la lucha entre sexos que Nina Raine ha utilizado para indagar en el alma humana, está cargado de trampas y es conveniente no caer absolutamente en ellas. Señalemos que la estructura fundamental está compuesta por dos matrimonios con hijos y otros dos individuos dispuestos a entenderse amorosamente. El primer truco de la dramaturga es cargar las tintas sobre los varones. Ellos son personajes redondos, complejos en la simpleza de esos machos estereotipados que ya no deberían engañar a ninguna fémina. Tipos con poder, pertenecientes al mundo judicial (abogados, fiscales), encantados con su cómoda vida familiar convencional, adornada por las inexcusables aventuras. Seres que en el fracaso sacan la furia y el lloriqueo de unos púberes malcriados. Ellas, sin embargo, no sobredimensionan su esbozo. Así, María Morales (Raquel) es un «poco» abogada, apenas aporta su visión del asunto cuando tiene oportunidad; pero su papel no tiene demasiado recorrido. Su interpretación mantiene la solidez habitual. Sigue leyendo

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Modelos animales

Nieve de Medina relata su aventura en el mundo de la dramaturgia en un viaje de autoficción

modelos-animales-fotoEl problema es contar. El problema es que el teatro se convierta en un espacio donde te cuentan una historia, donde cada cuento de cada escritor se pueda escuchar en un espacio escénico bajo la pátina de eso que se hace llamar narraturgia; es decir, volver a los orígenes, cuando las gentes analfabetas, pero ávidas de historias, exigían al chamán que se pusiera a contar; básicamente lo que después haría el coreuta. Parece que se ha optado por renunciar a las coherentes formas del teatro —y este no es un asunto de purismo, sino de respeto a la cultura del respetable (a los niños se les cuentan los cuentos y se les dan las explicaciones que sean pertinentes)— para trasladar los relatos con su narrador, sus descripciones y el resto de elementos propios de lo narrativo. De todo esto hay bastante en Modelos animales, la obra que presenta en la Sala Cuarta Pared Pablo Iglesias Simón, basándose en un relato del libro de Aixa de la Cruz que lleva el mismo título. Y no es que Nieve de Medina se plante en el medio del escenario y nos cuente el cuento tal cual, no (eso ya lo hizo hace un mes Katelijne Damen en Orlando). Sigue leyendo

La punta del iceberg

Se presenta en el Teatro de La Abadía La punta del iceberg, una obra sobre las presiones dentro de una empresa

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Recordamos Viva la libertad (1931), la película de René Clair que inspiró a Chaplin para sus Tiempos Modernos. Esas dos cintas marcaron en nuestro imaginario la deshumanizadora y absurda tarea del obrero encajado en la cadena de montaje. Hoy, que triunfa el capitalismo cognitivo, el que ha sustituido las manos grasientas en cabezas huecas, por dedos pulcros con cerebros estresados, nos hemos creído la estética del ejecutivo triunfador. El precio es, también, al igual que en la cadena de montaje, la deshumanización; pero, en este caso, sofisticada, elegante y espolvoreada con la escarcha en las pituitarias. Simples apéndices de un engranaje sin vuelta atrás y sin más remedio que saltar al vacío si uno quiere alcanzar la liberación. Sigue leyendo