Dos tronos, dos reinas

Nacho Guerreros y Nicolás Pérez Costa se encarnan con lucimiento en Isabel I y en María Estuardo para recrear un encuentro imaginario

Dos tronos, dos reinas - FotoResulta cuando menos llamativo cómo se le han dedicado en los últimos años varias obras teatrales a la figura de María Estuardo y, por consiguiente, a Isabel I. Mantenemos en la retina el fulgor lumínico de aquel de espectáculo de Robert Wilson, Mary Said What She Said, que protagonizó Isabelle Huppert; pero también la extravagancia de Denise Despeyroux con su Ternura negra. Además, durante el 2018 pudimos visionar el film María, reina de Escocia, la cual ya dejaba un imaginario encuentro entre las dos monarcas. Así lo había dejado escrito en su drama Schiller en 1800. Por lo tanto, no sorprende que se juegue con esa especulación, con ese enfrentamiento quizás deseado; no obstante, nunca ocurrió. Sigue leyendo

Sobre el caparazón de las tortugas

La nueva obra de Ignasi Vidal cae en el manido enfrentamiento de una pareja malavenida en el contexto de la Semana Santa sevillana

Sobre el caparazón de las tortugas
Foto de Antonio castro

Cuando se pretende condesar mucha información en muy pocas horas, como si hubiera que cumplir con la regla de las tres unidades (tiempo, espacio y acción) a rajatabla (aquí así ocurre), hay que tener una gran pericia para que las inverosimilitudes no lo lleven todo al traste. Desgraciadamente, el dramaturgo Ignasi Vidal no ha estado fino en el reparto comedido de lo relevante. En cierta medida, en su obra más célebre El plan, ya se dieron excesos en cuanto a cargar las tintas. Mejor le fue, desde mi punto de vista, con Dribblig, verdaderamente se concedía el oxígeno requerido. Porque en Sobre el caparazón de las tortugas —una metáfora que se nos explica debidamente como en un aparte cargado del melodramatismo de otro tiempo— la sempiterna bronca entre dos divorciados se manifiesta de una manera inverosímil, como si estuvieran más empeñados en que el público se entere de los avatares de su extinto matrimonio, que en jugar sus cartas con astucia. Sigue leyendo

Juguetes rotos

Una obra adecuada para indagar en la dura vida que tuvieron los transexuales durante el franquismo

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

A Carolina Román le gusta contar historias y, sobre todo, inmiscuirse en ese caladero de sufrimiento donde los humanos revelan su esencia. Así lo demostró en Adentro, y así lo vuelve a pretender, con más enjundia si cabe, ahora con esta nueva propuesta. Hablamos de realismo social y de una mirada a las vidas de aquellos transexuales que tanto padecieron durante el franquismo; ya fuera por el repudio general o por una legislación que los tenía por auténticos perturbados y enfermos. En este sentido, los personajes de esta obra encarnan la consabida ruta del pueblo a la gran ciudad, del ostracismo a la inevitable aceptación de un mundo laboral que se reducía a los espectáculos de varietés o a la prostitución (en su mayoría, si se querían mostrar tal como eran). Aunque suene algo tópico, no deja de ser interesante reseñar teatralmente estas circunstancias. Nacho Guerreros se mete en la piel de Mario, un funcionario de unos 45 años que, ante la noticia sobre el fallecimiento de su padre, rememora su infancia y cómo ha llegado a su situación actual. Enseguida nos posicionamos en un espacio rural de la posguerra española, donde un chaval amanerado y tímido intenta pasar desapercibido entre tanto macho asilvestrado, sin conseguirlo. Sigue leyendo