La comedia de costumbres firmada por Ferran González aborda con desenfreno la hipocresía que anida en muchas parejas
El número de comedias que nos ubican en una cena de amigos para dirimir su estatus no deja de aumentar. La confrontación de las costumbres y la lucha por ocultar la hipocresía son el motor esencial en estas obras. Para que todos nos carcajeemos va a surgir imparable esa figura retórica llamada preterición o paralipsis. Es decir, hacer aquello que se niega que, en realidad, se está acometiendo. Concretamente, la revelación de intimidades una detrás de otra. Y así se dispone el simple argumento que ha pergeñado Ferran González, quien, como vamos a ver, se encierra en un esquema excesivamente angosto. Sigue leyendo

Ignacio García May se apodera del Español con dos obras que se relacionan entre sí. 


Todo es demasiado fulgurante. Se nos lleva y se nos arrastra como si estuviéramos en un torbellino, como ese estilo tan punk y espídico del primer Trainspotting (aquí nos faltaría una música acorde). El texto de Stephen House, Go by Night, que fue escrito a mediados de los noventa, es llevado por Víctor Palmero con una mezcla de ingenuidad adolescente, con lenguaje directísimo y soez, grosero y hasta pornográfico, más una superficialidad algo estereotípica sobre la ambigüedad cabaretera de los travestis. Debemos ser conscientes de que, en cierta manera, han cambiado muchas cosas de aquella época.