Escena – Fin de temporada 2015-16

Un repaso por lo más destacado del mundo teatral en este último curso

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Toca hacer recuento después de que haya terminado la temporada para muchos teatros, aunque una cantidad importante de salas continúe en la brega. Y como ha ocurrido en los últimos años, el arte dramático nos ofrece un reflejo y una perspectiva con los que poder analizar a nuestra sociedad. Por un lado, la crisis mantiene la destrucción en el sector con el cierre de espacios tan emblemáticos como Guindalera o proyectos como la Kubik. Por otro lado, se debe hacer una profunda reflexión sobre el momento creativo que vive el teatro en España que, en cierta medida, tiene mucho que ver con su público, tanto con el que asiste asiduamente como con aquel que o ha ido abandonando (por cansancio) o que nunca llegará a formar parte del respetable por falta de persuasión. Ni que decir tiene que este tema es verdaderamente esencial y antes morirá el teatro por falta de espectadores que por carencias económicas. Sigue leyendo

El tiempo y los Conway

La historia de una extensa familia ante la tesitura de anticiparse a un destino aciago

El tiempo y los Conway - FotoLa obra más famosa de J. B. Priestley contiene una serie de problemas que es necesario sujetar desde el principio. Uno es el espacio, puesto que todo transcurre en un salón y el de La Pensión de las Pulgas es algo reducido y esto repercute, a su vez, en el segundo problema: hasta diez personajes interactuando simultáneamente. Una de las formas de resolver estas coyunturas puede ser dotar de un ritmo vivo interpretativamente a la escenificación, pero más en un sentido vocal que corporal porque la función puede deslizarse hacia la espesura. La versión que aquí dirige Adolfo del Río lo consigue en el primer acto, pero en los otros dos (fundamentalmente en el segundo) el tono se vuelve macilento. El tiempo y los Conway se puede relacionar con el espíritu de la novela de Dickens, Cuento de Navidad, o con el aura evangélica de algunos films de Frank Capra como Qué bello es vivir. Sigue leyendo

Addio del passato

Margarita Gautier se convierte en la cantante de su propia vida en esta versión teatral de La Traviata

Addio del passatoJulio Bravo ha acometido un valioso cambio de perspectiva y ha reconfigurado el papel de Margarita Gautier, aquella famosa cortesana protagonista de La dama de las camelias de Alejandro Dumas que después inspiraría a Francesco Maria Piave para escribir el libreto de La Traviata. Addio del passato recoge el espíritu del aria del mismo nombre de la susodicha ópera. Al igual que esta, se compone de tres actos más ese epílogo en el que se consuma el anunciado desenlace. No deja de ser un melodrama donde el amor de tintes románticos transcurre en la eufórica endeblez de un imposible. Margarita, encarnada por Lola Baldrich, con un punto persuasivo entre el encantamiento y el divismo, cae enamorada de Alfredo Duval de una forma un tanto inverosímil, quizás más motivada por el repudio hacia su amante Raúl que por las habilidades de ese timorato fan al que da vida Fran Calvo, quien en verdad se va creciendo interpretativamente hasta llegar a cierto tenebrismo una vez ha pasado por la patética desesperación del beodo. Que sepamos que la Gautier padece una enfermedad incurable ─quizás habría que retocar el texto en el momento en el que el médico revela el fatídico dictamen, se llega a escuchar algo así como… «¿son buenas noticias?», «me temo que no», «entonces son malas»─ no hace más que ver ese amor improbable como una situación agónica en la que los espectadores poseemos esa información privilegiada y nos compadecemos del pobre desdichado. Sigue leyendo

Carne viva

De cómo los recortes en una comisaría de policía nos disponen a una historia rocambolesca ejecutada simultáneamente en tres habitaciones

Carne viva - Foto 1Después de asistir a Ternura negra y a Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, continuamos por la ruta Despeyroux, y esta vez hemos arribado al mejor destino. Carne viva conjuga todos los elementos de su escritura, es decir, paranormalidades, exageraciones, deformaciones, personajes estrafalarios e ironía desnortada, con una estructura propicia y azarosa alentada a ritmo de thriller policiaco en la era de los recortes. Precisamente nos adentramos en las dependencias de una comisaría, con la peculiaridad de que ahora, parte de ellas, están subarrendadas a una hipnotista y a una profesora de baile.Y nosotros, dependiendo del color de nuestra entrada, comenzaremos la historia por una de las tres estancias de La Pensión de las Pulgas, para después irnos desplazando por el resto hasta cerrar el relato. Lo que allí ocurre es un juego de hipnosis del que uno puede salir trastornado. Los personajes viven sometidos por cuestionamientos que se vuelven inconmensurables ante las disquisiciones de los demás. Nueve individuos muy particulares que van desde la propia hipnotizadora hasta el comisario, pasando por los agentes y los aspirantes a bailarines. De entre todos ellos, nos vamos a encontrar con actuaciones memorables que ahondan en el absurdo de situaciones que no paran de complicarse. Sigue leyendo

La fundación

Una de las obras más modernas del dramaturgo recreada en La Pensión de las Pulgas

La fundación - FotoUna de las obras que mejor ha resistido el paso de los años dentro de la bibliografía de Antonio Buero Vallejo es La fundación. Es un texto doble, una propuesta que posee dos grandes puntos de interés. Por un lado, la evasión mental como procedimiento interno para lograr la supervivencia en un caso extremo; y, por otro lado, la evasión física a través del ingenio, es decir, no perder la esperanza de alcanzar la libertad cuando las posibilidades son mínimas. La fundación es un envoltorio de casi ciencia-ficción creada por la imaginación de Tomás, un recluso condenado a muerte. Sus compañeros de celda lo acompañan en su paranoia con el fin de que no sufra ante la verdad. Ese juego de realidad-ficción dentro de la propia ficción es el mayor acierto del autor, gracias al uso de la elipsis, del encubrimiento. Y, por la misma razón, la pega más acusada es la concatenación de anagnórisis que se exponen al final de la primera parte. Tanta explicación rompe la magia del teatro. Quizás, Ruth Rubio debería haber enmendado al dramaturgo. Por qué descubrirle al protagonista y, a la sazón, a todo el público, la historia que le ha llevado hasta allí si él mismo va a ir recordando y asumiendo la situación. Cierto es que la tensión dramática vuelve a surgir en la segunda parte, desde una perspectiva más realista, cuando los prisioneros se afanan por buscar una solución. Todo ello nos recuerda inevitablemente a todos esos filmes carcelarios como La gran evasión o, la obra maestra, Un condenado a muerte se ha escapado, de Bresson. Sigue leyendo