Resumen de lo más significativo de este curso teatral que ha finalizado recientemente

Demasiados cursos ya sin que se obtenga un ramillete de espectáculos destinados a permanecer en la memoria durante un largo tiempo o, incluso, a situarse dentro del canon del siglo XXI. Parece que hemos alcanzado una reconfortante medianía, donde apenas las ideas que pululan en nuestra sociedad se exprimen en las contradicciones. Y los teatristas casi no arriesgan su prestigio abandonando en alguna medida los motivos consabidos. Podría afirmar que el cuestionamiento de la verdad ─sin caer en la posverdad contemporánea, pero aceptando la circunstancia─ ha sido el tema que mejor se ha elaborado durante estos meses. Por otro lado, da la impresión de que las formas de posteatro se han aposentado en lo convencional. Y los que apuestan por lo supuestamente rompedor ofrecen funciones inanes (véase LEXIKON o Tinieblas). Sigue leyendo

Cuesta alejarse del estereotipo irlandés, cuando uno se aproxima al micromundo en el que pone su lupa Martin McDonagh. No hay más que ver la disposición de elementos, cuando ambientaba aquel inhóspito pueblo en su exitosa película Almas en pena de Inisherin. En esta se volvía a detectar ese prurito infantil y fabulístico, que encontramos en otros escritos como 



