Panorama desde el puente

Una adaptación demasiado luminosa firmada por Eduardo Galán del drama de Arthur Miller sube al escenario del Teatro Fernán Gómez

Foto de Gerardo Sanz

En los últimos años Arthur Miller ha mantenido su vigencia con montajes de éxito como Muerte de un viajante ─también tuvo relevancia El precio─. Lo cierto es que otras obras reverberan con más interés en el presente por las denuncias que anidan en sus argumentos. Así ocurrió con Las brujas de Salem en relación a la libertad de expresión y vuelve a pasar ahora con Panorama desde el puente (podemos recordar aquella puesta en escena protagonizada por Eduard Fernández), que pone encima de la mesa la eterna problemática de la migración. Es patente que las detenciones abruptas y violentas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) resuenan en esta función. Sigue leyendo

La Regenta

La adaptación de la célebre novela de Clarín nos deja un montaje reduccionista y falto de pulsión existencial

La Regenta - Foto de Pedro Gato
Foto de Pedro Gato

No sé cuál debe ser la mejor manera de trasladar a escena en noventa minutos una novela de proporciones considerables; pero esta que ha pergeñado Eduardo Galán es harto conservadora en cuanto a la ambición artística, y no hace, en absoluto, justicia a ciertas técnicas literarias que puso en marcha con excelencia el autor nacido en Zamora (asturiano de adopción). Hablo, por ejemplo, de ese atisbo de monólogo interior que fue el estilo indirecto libre. Aquí se ha optado por el pedagogismo, por la narración que ate cabos, de la conciencia de que muchos bachilleres acudirán con sus profesores al reclamo. O de ese público que ha leído la obra y necesita recordar a este o a aquel personaje. O, directamente, los que solo vieron la conocida serie de televisión con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez a la cabeza. Sigue leyendo

Los Pazos de Ulloa

La adaptación de la novela de Emilia Pardo Bazán en el Teatro Fernán Gómez queda reducida a una trama costumbrista

Los Pazos de Ulloa - Foto de Pedro GatoPodemos encontrar todo tipo de excusas razonables para justificar esta versión tan convencionalista y hasta popular que se presenta en el Teatro Fernán Gómez. Y hablo de excusas, porque sabemos de los conocimientos y del buen hacer de Helena Pimenta a lo largo de su carrera. Pero lo que ha hecho Eduardo Galán con su adaptación es un claro ejemplo de cómo se encuentra el equilibrio entre el montaje desbordante y omniabarcador (que no dejara suelto ni un solo fleco) y la propuesta que «guste» a un público menos avezado o paciente entre el que se deben hallar también los bachilleres. ¿Se merecía esto el centenario del fallecimiento de Pardo Bazán? Pues a falta de otras iniciativas públicas, parece que hay que conformarse. Y aunque se insista en que esta es la primera vez que se sube a las tablas una versión de esta novela; tampoco creo que se deba desmerecer el Ulloa, de Irma Correa que hace unos meses dirigió José Luis Arellano. Sigue leyendo