Inconsolable

Fernando Cayo interpreta el monólogo escrito por el ensayista Javier Gomá sobre el fallecimiento de su padre

Foto de marcosGpunto

El Teatro María Guerrero le abre sus puertas durante casi un mes a un primerizo que viene avalado por su presencia sociocultural como pensador; aunque, a priori, no parece suficiente. Tampoco a nadie puede llevar a engaño, puesto que este texto ha sido publicado en el periódico El Mundo y también en el libro La imagen de tu vida. Por lo tanto, Ernesto Caballero ha considerado que era digno de tal honor y de tal privilegio. A mí me ha parecido un exceso difícilmente justificable. Sigue leyendo

Ternura negra

Denise Despeyroux ofrece su visión deconstruida de la malograda reina María Estuardo

Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Si la historia de María Estuardo se ha narrado y filmado en múltiples ocasiones, desde luego, hasta ahora, no había formado parte de un work in progress donde se mezcla lo propiamente metaliterario, con las conexiones de internet, con lo histórico, con lo paranormal y con un sustento romántico que genera un artefacto multifacético que ofrece momentos de extrañeza y poética dramática. Denise Despeyroux vuelve al riesgo con este relato en el que una actriz prepara su papel de la reina escocesa para una futura representación, mientras recibe las indicaciones pertinentes del director a través de Skype; y este, a su vez, se encuentra viviendo una aventura esotérica en el Castillo de Tutbury. Todo se enreda cuando entra en escena un actor con intención de ingresar en el proyecto. Sigue leyendo

Páncreas

Patxi Telleria ha cuajado en verso un artefacto perfectamente engrasado, una comedia repleta de dilemas

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Si en otras ocasiones la pretenciosidad sobresale en propuestas que hacen aguas por doquier, aquí, en Páncreas, una sencilla trama, sin más trascendencia que plantear un doble y hasta triple dilema moral que se acomoda entre la parodia de la novela negra y la comedia de enredo, encontramos un artefacto perfectamente engrasado, un juguetito dramatúrgico donde las piezas encajan coherentemente durante poco más de una hora. Posee, por lo tanto, no solo un envoltorio atractivo, sino también un procedimiento sugerente. En definitiva, cuenta con suficientes elementos como para que el público pase un buen rato y se deleite con unas actuaciones surgidas de tres actores, tan experimentados, que expelen su alegría y suficiencia en unos papeles en absoluto fáciles.

La historia resume la vida de tres hombres que han llegado a ser amigos a través de una serie de peripecias vitales de las que dan cuenta en un prólogo donde ya se da comienzo al ritmo ágil y despierto que arrastra la función. Además, la obra que ha escrito Patxi Telleria posee la peculiaridad de que emplea el verso, aunque ha tenido la habilidad de utilizar endecasílabos, alejandrinos y otros metros de arte mayor que no fuerzan tanto la rima. Este hecho les permite jugar en los diálogos y favorecer el entresijo combinando estrofas entre unos y otros, además de otros recursos retóricos como la ironía, la paradoja o la preterición. Sigue leyendo

El Príncipe

Una lección magistral sobre la ideología recogida en El príncipe, carente de recreación dramática

El príncipe - fotoA priori, no parece sencillo llevar a escena un texto de filosofía política tan célebre como El Príncipe de Nicolás Maquiavelo. Pero si se opta por convertir la función en una especie de clase magistral frente a expectantes alumnos, entonces la incógnita está resuelta. Aún me pregunto qué ha buscado Juan Carlos Rubio con este montaje, máxime si carece de creación dramática y de intervención imaginativa. Quizás transmitir las enseñanzas del pensador florentino o, seguramente, volver a insistir en lo actual que resulta el libro (¿cuándo no lo ha parecido?). Lo que nos encontramos verdaderamente es a un hombre vestido de traje dentro de un despacho, mientras se va autodictando cada uno de los capítulos como si estuviera preparando una conferencia. Ya bastante avanzada la función encontramos un giro, una leve transformación, sin duda el aspecto más interesante de lo que se va viendo. Resulta una aproximación hacia la vida de Maquiavelo, a su desdichado cautiverio motivado por unas falsas acusaciones. Si Juan Carlos Rubio hubiera optado desde el principio por esta línea más autobiográfica, evidentemente, tanto lo narrativo como lo dramatúrgico hubieran ganado en persuasión.

En cuanto a la propia doctrina del filósofo, tan mal interpretado en términos generales con aquello de maquiavélico (la publicidad de la propia obra contribuye a ese tópico), sí que se manifiesta su insistencia en la virtud, en el desarrollo del líder virtuoso. Moralmente no era Kant y no iba a defender la verdad por encima de los fines necesarios para el estado, pero su pragmatismo no olvidaba aquellas enseñanzas aristotélicas sobre la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia. Nada original, pero conviene recordarlo. Sigue leyendo

Rinoceronte

Pepe Viyuela protagoniza soberbiamente la versión sobre la obra de Ionesco dirigida por Ernesto Caballero

rinoceronte_galeria5Cuando todos se alejan atraídos por la fuerza descomunal del rinoceronte en pos de una metamorfosis de pequeños paquidermos, un hombre normal, un ser que duda, pero no demasiado, un hombre que bebe (demasiado) y que sencillamente aspira, sin heroicidades, a la conquista amorosa y a continuar anodinamente con su trabajo de oficinista, se erige como un antídoto de sensatez. Berenger es encarnado por Pepe Viyuela con esa actitud indolente entre melopeica y taciturna que debe apartar cuando las circunstancias le requieren una respuesta. Viyuela compone una actuación soberbia donde la actitud y la gestualidad mantienen la medida de las tensiones que van surgiendo. De alguna manera, se ve arrastrado por unas sinergias que la excelente dirección de Ernesto Caballero ha propiciado al plantear, junto a Paco Azorín, esa disposición orbital en la que los actores se mueven alrededor del patio de butacas desde el caos inicial hasta la quietud de la manada «rinoceróntica». Sigue leyendo