Cris Blanco entremezcla costumbrismo, absurdo y metateatro para llevarnos hacia una dimensión oculta en el Teatro María Guerrero

¿Si una obra la monta una joven compañía, con pocos recursos, en la sala más remota del off se debe entender que hacen lo que pueden con lo poco que tienen; pero que si esto mismo se hace adrede en el Centro Dramático Nacional es algo rompedor y vanguardista? A mí me parece que después de que la temporada anterior Cristina Rojas la emprendiera en esta misma Sala de la Princesa en el Teatro María Guerrero con la enésima pieza de autoficción y de metateatro (Algunos días), con sus dosis de peloteo a los responsables del corral, que venga ahora Cris Blanco con remiendos similares; ya me parece de una pobreza dramatúrgica insostenible. Sigue leyendo



Pablo Rosal, como demostró en 


