Alfredo Sanzol presenta en el Teatro María Guerrero un drama profundo y consistente sobre una mujer enferma de cáncer

En la amplia obra de Alfredo Sanzol encontramos toda una serie de dramas de corte familiar, profundos e intensos, que se ven aliviados por un humor repleto de ironía e, incluso, de chocantes paradojas que sondean la vida con un poco de cinismo. Esta veta comenzó con La calma mágica, aquel texto que hacía referencia a su padre fallecido. Luego llegó La respiración, donde se puso un tanto cursi para discurrir sobre las separaciones matrimoniales. Fue, definitivamente, con El bar que se tragó a todos los españoles, cuando trazó el relato más serio y de largo recorrido. Ahora, en La última noche con mi hermano continúa incidiendo en aspectos esenciales de nuestra existencia. Sigue leyendo



Bajo el título general Los muertos no respetan el descanso, María Velasco publicó en la editorial La Uña Rota las obras 
