Una obra con aire de thriller firmada por Lautaro Perotti, que se representa en el Matadero con Carmen Machi de protagonista
Aunque Lautaro Perotti es uno de los firmantes en la adaptación de la novela Rabia, que hemos saboreado hace unos meses; lo cierto es que debemos comparar el espectáculo que nos compete con su obra Cronología de las bestias (2018). Vuelve el misterio, parte de ese elenco y, también, para nuestra desgracia, las explicaciones absolutamente innecesarias. Porque este es un criterio al que no renunciaré jamás. El dramaturgo (más el director, todavía) debe mostrar, no debe contar. Es decir, los personajes viven, se expresan de distintos modos, insinúan, lanzan sus rencillas, etcétera; pero no se dedican a destripar los conflictos para que el espectador reciba un argumento mascadito. No. El respetable debe involucrarse intelectual y emotivamente descubriendo causalidades dentro de una atmósfera. Sigue leyendo


Vuelve a los escenarios esta primera parte de la Trilogía del veraneo, de Carlo Goldoni. Los de 
Esta obra es lo que parece. Si ustedes tienen el prejuicio afinado, después de asistir a este montaje lo convertirán en aseveración. La sempiterna comedia francesa con idiota por el medio (y con cena quemada incluida), con humor de ironía tontorrona, o sea, la manifestación ridícula y ridiculizante de la clase alta de nuestro exquisito país vecino. Nadie perderá las formas, las cuales, ante todo, son lo fundamental. Por eso funcionan tan bien los Chiens de Navarre con sus espectáculos satíricos. Algo necesitan satirizar.
Nada mejor que volver a devorar los entresijos del cine hollywoodiense para comprobar hasta qué punto se llevan perfilando esos productos no solo en busca de abundantes clientes, sino de votantes, de acólitos o de patriotas. Hoy, que vivimos en el paroxismo del algoritmo atomizador, aquello de cómo se pergeñó una de las películas más exitosas de la historia, nos parece pura artesanía; pero, desde luego, merece la pena auscultar las bambalinas, el atrezo y hasta los cambios azarosos.
Resulta toda una tradición acudir al Circo Price a disfrutar de su principal espectáculo navideño. Si comparamos esta última propuesta con las anteriores ediciones, convendremos con facilidad en que se ha bajado bastante el pistón en todas las áreas del montaje. Sospechemos más en una menor inversión que en una falta de ímpetu creativo en sus responsables, incluida, María Folguera como máxima garante del espacio. O sea,