Tebanas

Yayo Cáceres y Álvaro Tato reconfiguran a Edipo y su familia en un espectáculo ideado principalmente para adolescentes en el Teatro de La Abadía

Foto de David Ruiz

No son pocas las versiones que se nos han ofrecido sobre las tragedias que se basan en el ciclo tebano en los últimos tiempos. Me quedaría, ante todo, con la propuesta de Declan Donnellan; pero creo que, para el caso, nos puede resultar más útil hacer referencia al montaje de los portugueses Companhia do Chapitô. Precisamente, tanto aquellos como estos de Ay Teatro quisieron aproximarnos a los personajes de manera animosa, didáctica, y hasta lúdica.

Porque no podemos afirmar que la dramaturgia de Álvaro Tato refuerce las ideas trágicas (si bien su versificación es clara y briosa), ni que la dirección de Yayo Cáceres potencie la crueldad (a pesar de que la puesta en escena sea compacta). Prima el pudor y el deseo de narrar y cantar un relato antiguo; y, aunque puede acudir cualquier público al Teatro de La Abadía, sí parece ─y su éxito va en ello─ que la función va destinada a los adolescentes que abarrotan a esas butacas.

Por encima de todo llaman la atención dos aspectos: el entremés y el vestuario. El primero se lo ha sacado de la manga el dramaturgo. Simula un infierno de despojos tras la guerra, donde los malhadados del lugar, supervivientes y esclavos, todo en uno, deben limpiar los restos de la atrocidad. Aspecto que les deja ironizar, trufando el momento de chistes en aproximación a la chirigota. Un exabrupto que acentúa la idea del entretenimiento. Consentimos que Aristófanes se pasee un rato antes de continuar con Antígona. Quizás sea la parte más floja de las tres tragedias que se pretenden aunar. Y creo que esto ocurre esencialmente porque esa mojiganga rompe el necesario dramatismo de lo que está aconteciendo. Eso sí, nos permite apreciar la pujanza de Cira Ascanio, quien se desplaza con gran energía y pronuncia sus declamaciones con poderío. Ella encarna a la desgraciada hija de aquel soberano para reclamar un enterramiento digno para su hermano. Aunque María Estal tiene en este acto un papel más breve al hacer de Ismene, demuestra su consistencia.

El otro elemento que me llamaba la atención era el vestuario de Tatiana de Sarabia. Este me parece que cae demasiado en ese retrofuturismo que se emplea con frecuencia. Como si estuviéramos en Dune o en Tron, o algo por el estilo. Monos negros, con ciertos relieves peculiares en las extremidades y rodilleras para entrar en combate. Favorecen, desde luego, los movimientos. No obstante, las cintas rojas que recorren los cuerpos se emplean con gran simbolismo y con elegancia.  

Por otro lado, antes hemos observado las dos obras que nos dan cuenta de la consabida historia de aquel infausto monarca y de la posterior decadencia de su rey con la lucha fratricida de sus herederos (Los siete contra Tebas, de Esquilo). Fran Garzía domina con gran suficiencia tanto en voz como en apostura al interpretar a Edipo. Pienso que el elenco consigue un buen pulso en esos primeros treinta o cuarenta minutos. Los desplazamientos con esas sencillas varas que van manejando y las distintas combinaciones métricas ofrecen un atractivo evidente. El Creonte de Daniel Migueláñez, una vez su cuñado ha sucumbido a su cruel destino y ha sido desterrado, gana mucho protagonismo. El actor se desenvuelve con mucha soltura y va afianzándose a lo largo del espectáculo. Con gran profesionalidad actúan tanto Mario García como Mario Salas de Rueda en diferentes papeles, más breves la mayoría de ellos.

De todas formas, insisto en que la agilidad brindada con todos los cantos que los coros expresan con efusión no sondea la cólera y el espanto. La fluidez es palpable, la concisión también; pero se echa en falta el agón, el enfrentamiento en escena. En definitiva, la potencia musical vertebra demasiado el montaje, en un sentido épico, narrativo. Podemos entender el objetivo de este tipo de proyectos; sin embargo, debemos considerar si, finalmente, la chavalería asume el conflicto y el ideario que transmiten esas tragedias.  

Tebanas

Textos originales: Esquilo, Sófocles y Eurípides

Dramaturgia y versión: Álvaro Tato

Dirección: Yayo Cáceres

Reparto: Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez y Mario Salas de Rueda

Escenografía: Ay Teatro y Tatiana de Sarabia

Iluminación: Miguel Á. Camacho

Vestuario: Tatiana de Sarabia

Música original: Yayo Cáceres

Arreglos: Yayo Cáceres, Marta Estal, Fran Garzía, Gabriel de Mulder y Mario Salas de Rueda

Diseño gráfico y fotografía: David Ruiz

Realización de vestuario: Pablo Alcántara, Juana Matilla

Realización de escenografía: Pablo Alcántara, Scnik

Dirección técnica: Amalia Portes

Producción ejecutiva y gerencia: Marina Camacho

Secretaría de producción: Carmen Quirós

Dirección de producción: Emilia Yagüe

Distribución: Emilia Yagüe Producciones

Producción: Ay Teatro

Teatro de La Abadía (Madrid)

Hasta el 15 de febrero de 2026

Calificación: ⭐⭐

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