Filosofía mundana

Luis Luque lleva al escenario un ramillete de microensayos de Javier Gomá a través de un amable montaje

Foto de Geraldine Leloutre

Difícil es trasladar estos microensayos de Javier Gomá Lanzón. El autor, que en los últimos tiempos ha estado embarcado en distintos proyectos teatrales (Inconsolable, El peligro de las buenas costumbres,…), especula, crítica y se deja, incluso, llevar por la estupefacción cuando observa el devenir de sus compatriotas, allegados y demás gentes de nuestra sociedad. Aunque no se fija demasiado en personas que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes y que tienen, debido a ello, conductas y hábitos más controvertidos. De alguna forma, los textos rezuman esa filosofía de salón de corte ilustrado sobre aspectos que pueden resultar un tanto superficiales, si se comparan con problemas acuciantes en nuestra sociedad. Son pildoritas para el buen vivir, al modo de Cicerón, Séneca, Gracián o su colega (más joven) Jorge Freire.

He de reconocer que algunos de los lógicos escollos que a priori se presumían los ha superado Luis Luque con una puesta en escena entre divertida, entretenida y atrayente. Para ello ha añadido, por ejemplo, toda una elaboración de un jardín, gracias a la ayuda de Covadonga Villamil, quien va orientando y dirigiendo a los actores en ese proceso hasta confluir en un ambiente epicúreo. La iluminación de Olga García es propicia, pues va surcando todo un arco cromático para percutir a través de los símbolos.

Lo que no se ha evitado es el tono declamatorio, sentencioso y discursivo. La falta de diálogos fértiles, en un sentido socrático (no se ha querido intervenir tanto los artículos), nos destina a la escucha y a la pasividad. Por otra parte, el hecho de que vayamos atravesando diferentes temas nos lanza al golpe de efecto, a la vuelta a empezar y, por consiguiente, a la ausencia de una profundidad que nos estampe las posibles contradicciones. En definitiva, si el teatro puede y debe ocuparse de la dialéctica, de la confrontación, aquí nos disolvemos en la curiosa puntualización de unos hechos. Será, entonces, el público quien deba filosofar en consonancia con lo escuchado.

Uno de los cometidos del pensador es describirnos como hijos del romanticismo (con todas las tergiversaciones y derivas acontecidas) y trasladarnos los razonamientos de los clásicos. Así ocurre cuando se medita sobre la obsesión actual con eso de buscarle «sentido a la vida» en la crónica Reconciliados con la imperfección. Los griegos creían que la realidad era un todo ordenado, mientras que nosotros vivimos cada día con más incertidumbre. Parece un asunto denso para comenzar, pero el espectáculo avanza con amabilidad. Los cuatro intérpretes no tienen el cometido de crearse unos personajes, sino de ser discurseadores, oradores que apelen al respetable con sus cuitas. Laura Pamplona resultará más alegre, mientras que Marta Larralde se expresará con matizada seriedad. Por su parte, Pepe Ocio nos impulsará hacia posiciones más sentenciosas. Será Jorge Calvo quien destaque más. Resulta más dicharachero, con una vis cómica, repleto de suave ironía. Ya que la propuesta termina por contener sustancia humorística, ya que somos nosotros los evidenciados. Incluso reavivarán el montaje ─a veces puede parecer un poco plomizo, quizás porque no contamos con un respiro reflexivo─, cuando caigan en A quien le importa lo yo haga, donde se discurre sobre los pros y contras de la vida privada. No faltará la canción de Alaska y, luego, como suma, el «Rey del glam». Algún tema más escucharemos como el rap extraordinario de Kae Tempest, «Know Yourself», es decir, el célebre «conócete a ti mismo» del Templo de Delfos.

Interesantes y persuasivos, cargados de un enfoque original, serán varias de las elocuciones que vibran en la sesión. Sucede con Razón: portería. «La misión de la filosofía es “dar razón” de cuanto hay en el mundo». En verdad, funciona como una presentación de principios y de objetivos, una emulación de los porteros, aunque con trascendencia. Por otra parte, es persuasivo La costumbre de vivir, pues en él se realiza una defensa convincente de las costumbres, de la cotidianidad. Peculiar es El dudoso por venir del sexo placentero: «la naturaleza puso el placer como aliciente de la reproducción sexual, pero, en la medida en que el hombre escinde técnicamente la reproducción del sexo, cabe suponer que la madrastra responderá a esta provocación retirando su espléndida gratificación…». Pensaremos en ello. Otras sentencias se quedarán impresas en nuestra conciencia sin tiempo para digerirlas ─ante todo es conveniente leer el tochito publicado por la editorial Galaxia Gutenberg─. Alcanzaremos el desenlace con un Gracias y con un paseo por la Dignidad para regalarnos este imperativo: «Compórtate de tal manera que tu muerte sea escandalosamente injusta». Así sea.

Filosofía mundana

Autor: Javier Gomá Lanzón

Adaptación y dirección: Luis Luque

Reparto: Jorge Calvo, Marta Larralde, Pepe Ocio, Laura Pamplona y la colaboración de Covadonga Villamil

Diseño de espacio escénico: Monica Boromello

Diseño de iluminación: Olga García (AAIV)

Composición música original: Mariano Marín

Diseño de vestuario: Raúl Marina

Vídeo: David González

Producción: NAVE 10 | Matadero y Pentación Espectáculos

Agradecimientos: RTVE

Nave 10 Matadero (Madrid)

Hasta el 20 de diciembre de 2025

Calificación: ♦♦♦

Puedes apoyar el proyecto de Kritilo.com en:

donar-con-paypal

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.