Calígula

Pablo Derqui brilla sobremanera con su interpretación del emperador en esta propuesta dirigida por Mario Gas

No vale con afirmar que este personaje creado por Albert Camus es un regalo para que el actor de turno se desgarre interpretativamente en escena. Lo que hace Pablo Derqui es soberbio. Desde luego nos hace pensar ipso facto en su papel en Roberto Zucco. Su Calígula incide en el tormento, en esa mezcla de hedonismo desenfrenado, lujuria y, a la vez, en melancolía irrefrenable sumada a la inconsistencia de su carácter voluble. Completar tan certeramente estas aristas no está al alcance de cualquiera.

Sigue leyendo

Desde Berlín

Andrés Lima combina sexo, drogas y rock and roll en su particular tributo al cantante neoyorkino

Desde BerlínAsistimos a la escenificación de unos poemas, de unas canciones escritas por un superviviente de aquellos años setenta y ochenta donde la droga abrió la espita de las vidas fracasadas de aquellos que jugaron a la efímera escapatoria. Aquí, se presentan aquella Caroline de Lou Reed, de su disco Berlín (1973), y Jim; un yonqui y una puta, su mundo marginal, aunque esta vez sobre sábanas limpias y una estética posmoderna de videoclip que aligera la violencia y el dolor. Morir así es menos. Crujirle la cara a tu chica con los versos del neoyorkino entre la oscuridad hace el trago menos amargo. Porque uno no sabe cómo tomarse Desde Berlín, si desde un romanticismo ciego de nostalgia, amparado únicamente por la idealización del amor o por una incongruente historia de unos personajes que, sin fingir quiénes son, parecen vivir en ese Perfect day (cantado en esta ocasión por Antony Hegarty) donde la ironía requiere segundas y terceras lecturas. En definitiva, la propuesta de Andrés Lima puede tomarse como una sublime balada hacia la terrible aniquilación o como el encuentro fugaz de dos enamorados sin más asideros que ellos mismos mientras su derruida vida real se soslaya y donde la desgracia de los hijos casi abandonados apenas se esboza. Conviene desde luego acercarse al disco de Lou Reed, a sus letras, a su experiencia, para ampliar una propuesta escénica que puede confundir por su esteticismo. Sigue leyendo

Roberto Zucco

La polémica obra de Koltès, acaba de estrenarse en el Matadero (Madrid)

zucco_157_(para_usar_en_prensa)webEn el centro de la sala 1 del Matadero se erige un barrio vertical nacido del submundo, allí habita, entre otros, Roberto Zucco, un joven que se ha escapado de la cárcel en la que estaba retenido por matar a su padre. ¿Por qué ha matado? ¿Por qué va a seguir matando? La pregunta quizás sea: ¿por qué no debería hacerlo?

Roberto es silencioso, delgado. Roberto es pequeño y triste. Un abadón buscando su reino. Roberto es un chico dulce. Un veneciano melancólico que ha matado. Roberto es un ángel caído encaramado a la azotea de una prisión de la que se ha largado mediante un truco de magia consistente en no ver a los carceleros. Roberto Zucco es un héroe con su nombre luminoso como la marca comercial del apocalipsis. Pablo Derqui es la piel de Roberto Zucco, matriculado en la Sorbona con las manos manchadas de sangre. «Los héroes siempre acaban manchados de sangre», dice. Derqui posee un rostro idóneo para interpretar de manera sobresaliente a un ser entre dos mundos, alguien que había sido bueno hasta los diecinueve años, según cuenta su madre antes de acabar asesinada, también, por su propio hijo, pero que luego pierde la compasión. Sigue leyendo