Siempreviva

Salva Bolta versiona el texto de Don DeLillo para desarrollar un montaje macilento lleno de luminosidades sobre un artista moribundo

Foto de Jesús Ugalde

Coinciden en la cartelera madrileña dos obras de calado y de forma muy distintos sobre la cuestión de la eutanasia. Rita y Siempreviva ofrecen tonos de desarrollo casi antagónicos. Podemos considerar a Don DeLillo como a uno de los mejores novelistas vivos de Estados Unidos, un tipo que maneja una narrativa de inmersión, de permanente detallismo y de profundización en las esencias de lo americano, desde una perspectiva decadente y acibarada, como se puede apreciar en su mejor novela, Submundo. Todas esas características están en Love-Lies-Bleeding (Sangre de amor engañado), bajo la versión y dirección de Salva Bolta, quien ha sabido untarle una asfixiante pátina de luminosidad crepuscular. Eso se comprueba no solo en la cadencia, algo morosa, como voy a detallar; sino en una escenografía, la de Paco Azorín, que conjuga varios aspectos, en apariencia, paradójicos. Primero afirmemos que simbólicamente es coherente con las pretensiones del protagonista. El gran cubo inclinado que se ubica en el centro nos remite igualmente a la obra de arte que está elaborando nuestro artista, experto en land art, es decir, horadar una estancia dentro de una montaña, algo así como lo que pretendió producir Chillida en Tindaya, ubicada en Fuerteventura y considerada sagrada por los aborígenes; como a una habitación de hospital, tan aséptica y, a la vez, tan pura como un sepulcro iluminado. Así lo refleja la línea de luz que nos anuncia la disolución oceánica. Por otra parte, la intervención que se produce con las esculturas que simulan cactos repartidos por un desierto rastrillado circularmente, es como una simulación baudrillardiana de la naturaleza. En definitiva, una metáfora del artista solitario y decaído, que se aproxima hacia la parálisis corporal. Todo compacta si lo analizamos detenidamente. Sigue leyendo

Numancia

Pérez de la Fuente amplifica la historia de los numantinos con un espectáculo que mira a nuestro mundo actual

Numancia - FotoEn general, los estudiosos del teatro cervantino «salvan» los Entremeses y esta obra que aquí tenemos, titulada Numancia o Cerco de Numancia o La destrucción de Numancia, que pudo tener en su momento tres actos (algo novedoso para la época), pero que el texto que manejamos lleva cuatro jornadas. El argumento consabido daría como mucho para un episodio; es grandiosa y significativa la anécdota de los numantinos, pero cuesta imaginársela como relato autónomo y consistente. Precisamente por este hecho, la versión que nos presenta Juan Carlos Pérez de la Fuente podría recortarse leventemente con tal de no extender un acontecimiento ejemplar, que por falta de personajes individuales con los que identificarse debe sobredimensionarse estéticamente mediante manifestaciones alegóricas. Sigue leyendo

La balsa de Medusa

Una versión de El ángel exterminador de Buñuel sube a escena en el Teatro Fernán Gómez, de Madrid

La balsa de MedusaEn España, la sombra de Buñuel no es alargada; sin haber sido olvidado, no es, desde luego, un referente del cine patrio. Seguramente pueda considerarse el mejor cineasta español de todos los tiempos. La balsa de Medusa lleva a las tablas el film del aragonés El ángel exterminador. Una de esas películas cumbre del surrealismo con altas dosis de crítica social. El conocido argumento es sumamente sencillo: un grupo de burgueses se dispone a cenar pero el servicio de catering, en el último instante, comunica que no podrá realizar el encargo. Sin apenas comida, los invitados se ven envueltos en una situación inexplicable: no pueden salir de la estancia en la que se encuentran, aunque nada parece impedírselo. Sigue leyendo