El caballero de Olmedo

Laila Ripoll favorece la ambientación romántica en el Teatro de la Comedia trasladando la tragedia a los albores del siglo XIX

Foto de Mauro Testa

Nadie pone en duda que esta es una de las tragicomedias de Lope de Vega más presentadas y más versionadas. En los últimos años, por ejemplo, hemos tenido una perspectiva más contemporánea, con moto incluida, en Que de noche lo mataron, de Julieta Soria; mientras que en el Corral Cervantes pudimos observar cómo Julio Hidalgo incluía unas charangas en la trama. Allí, por cierto, aparecía ya Elisabet Altube en el papel de Inés. Su encanto personal y su delicadeza se plasman de nuevo en el Teatro de la Comedia, ahora que Laila Ripoll se hace cargo de esta obra. La directora traslada la acción a 1816, conocido como el «año sin verano», porque las temperaturas fueron realmente bajas debido a la erupción del volcán Tambora en Indonesia; aunque la Cruz de Mayo en Medina del Campo sea, evidentemente, en primavera. No creo que esta circunstancia quede clara en la propia escenificación del proyecto. Sigue leyendo →

BARRO

Un drama que repasa fulgurantemente la Primera Guerra Mundial a través de los jóvenes soldados de ambos bandos

Hay que insistir una vez más en la importancia que tiene el proyecto de La Joven Compañía; pues supone un hito en la difusión del teatro. Si un grupo de profesionales está ganando espectadores (y el esfuerzo es ímprobo en nuestra sociedad de la sobreabundancia ociosa) son precisamente ellos. Puesto que la combinación de textos interesantes, ya sea porque se apoyan en clásicos o porque al ser de nuevo cuño atinan con temas de relevancia; o ya sea porque estéticamente son altamente atractivos tanto para el público general como para los adolescentes. Todo esto no les debe eximir de la crítica, que tendrá que ser tan exigente como el trabajo que ellos mismos se imponen. Sigue leyendo →

En la fundación

La Joven Compañía se atreve con esta obra de Buero Vallejo que se aproxima a la ciencia-ficción

Foto de David Ruano

Durante el año pasado, no faltaron quejas en el mundo teatral sobre la ausencia de obras de Buero Vallejo durante el centenario de su nacimiento. La verdad es que creo que la única representación que se hizo fue, precisamente, La fundación, en La Pensión de las Pulgas, dirigidas por Ruth Rubio. Por lo tanto, volvemos sobre el mismo texto en la versión que ha realizado Irma Correa, de quien conocimos la temporada anterior Hablando (último aliento), una historia donde también se trataba el tema del encierro y en un ámbito psicológico. La dramaturga ha intervenido los diálogos de tal manera que podemos apreciar un lenguaje más cercano todavía a nosotros; aunque la adaptación no ha llegado al punto de pulir las explicaciones tan evidentes que se escuchan en la primera parte. Y es que Buero combina en esta fábula dos tramas muy marcadas que casi llegan a funcionar como cajones estanco. Sigue leyendo →