El barbero de Picasso

Chiqui Carabante dirige esta amable dramedia firmada por Borja Ortiz de Gondra sobre la amistad entre Eugenio Arias y el insigne pintor

Foto de Javier Naval

Cualquiera que haya acudido a Buitrago de Lozoya y haya prestado un poco de atención a ese minimuseo que recoge las piezas de Picasso, que donó su amigo, su barbero en Vallauris, Eugenio Arias, habrá quedado sorprendido por tal peculiaridad. El peluquero y el artista mantuvieron una relación afable durante 26 años, que se forjó en aquella población de la Costa Azul. Si Borja Ortiz de Gondra se ha fijado en esta amistad, uno va a pensar, quizás, a priori, sobre el anecdotario del momento histórico, sobre las consabidas diatribas del famoso pintor y su encaje moral y artístico. El dramaturgo es un buen trazador de semblanzas dramáticas, como ha demostrado en su trilogía de Los Gondra; no obstante, aquí baja mucho el pistón. Sigue leyendo

Las locuras por el veraneo

Noviembre Teatro la emprende en el Matadero con un texto de Goldoni con un montaje que resulta un tanto naíf

Las locuras por el veraneo - Vanessa RabadeVuelve a los escenarios esta primera parte de la Trilogía del veraneo, de Carlo Goldoni. Los de Venezia Teatro ya la habían emprendido con bastante gracia y posmodernizada con gusto en 2016. Antes, en 2009, Toni Servillo nos deleitó en los Teatros del Canal con la reunión de las tres obras en una propuesta repleta de ironía y sagacidad. Ahora es Eduardo Vasco quien, con su compañía Noviembre Teatro (vienen de mostrarnos Abre el ojo, de Rojas Zorrilla), pretende trasponer aquel XVIII burgués a los años veinte (no demasiado locos) del siglo XX. Sigue leyendo

Abre el ojo

La compañía Noviembre Teatro insiste con otra obra de Rojas Zorrilla para acercarnos una de sus comedias más cínicas

Abre el ojo - Foto de Asís G. Ayerbe
Foto de Asís

¡Qué distinto cadencia y tono tiene esta propuesta de Noviembre Teatro frente a aquella tan divertida de Entre bobos anda el juego! Verdad es que aquella era comedia de figurón y esta de Abre el ojo (o Abrir el ojo) sea de costumbres. Aunque se quiera proceder con el vaivén del vodevil, lo cierto es que uno ve el esquema demasiado marcado casi desde el principio. Y luego, encima, se resuelve el asunto en un pispás, o en dos; porque el epílogo se acopla con premeditación. Sigue leyendo

El caballero de Olmedo

Los Olvidados representan la tragedia lopesca desde un ambiente de charanga verbenera para reactualizar esta leyenda

Vuelve a ser idóneo el espacio del Corral Cervantes para aproximar el clásico de Lope a la calle, al contacto más cercano y clarividente con el pueblo. Además, Julio Hidalgo, que sobresalió inequívocamente hace unos meses en El perro del hortelano (igual que otros de los componentes de esta agrupación), se pone al frente de Los Olvidados (una compañía casi recién nacida) para ofrecer una dirección y una dramaturgia altamente festiva, muy pegada a la estética de la verbena estival con sus charangas y sus canciones pegadizas. En este sentido, cuando somos recibidos a golpe de éxito por todo el elenco a tope de calimocho y con los instrumentos a todo trapo, uno entiende ya que la tragedia va a ser menos trágica y que las consabidas oscuridades van a desaparecer casi por completo. Sigue leyendo

El perro del hortelano

Dominic Dromgoole adapta y dirige la célebre obra de Lope de Vega en los Teatros del Canal

El perro del hortelano - FotoEl último gran montaje sobre esta comedia palatina que Lope debió componer en 1613, fue la que dirigió Helena Pimenta para Compañía Nacional de Teatro Clásico; ahora, la Fundación Siglo de Oro vuelve sobre la afamada obra, como ya hizo en 2007 bajo la batuta de Laurence Boswell, con el genio de Dominic Dromgoole, quien estuvo diez años al frente del Globe Theatre de Londres. El perro del hortelano es una obra que, si se le da un buen ritmo y se modulan los embates amorosos con suficiente pericia, es difícil que no guste. Que los actores, y principalmente las que harán de criadas, salten a ese a propiciar una captatio benevolentia muy desenfadada, con guiños cachondos al público y volviéndose unas payasas muy cachondas, es una forma estupenda de comenzar. Mar Calvo, que luego hará de Dorotea, como sirvienta de cámara, demuestra poseer una vis cómica maravillosa para ponernos a tono, tal y como se hacía por el Siglo de Oro. Sigue leyendo