Todas las casas

Aldara Molero y Natalia Mariño presentan un cosmos urbano en la Cuarta Pared para iniciar el Tríptico de la vida

Foto de La Megías

Este montaje que se presenta en la Sala Cuarta Pared es la primera parte de Tríptico de la vida, un proyecto que servirá para conmemorar el cuarenta aniversario de este espacio escénico tan singular. Ya comprobaremos qué ocurre con las otras dos piezas, pero si nos fijamos en Todas las casas, la sensación de prólogo, de marco contextual, parece evidente. Sobre todo, porque uno no sabe si puede considerarse una obra dramática de ficción. Es decir, si no se queda en el paisaje, en la documentación de unos modos de existencia, en el reportaje poetizado de aquellos que se quedan en el margen. Sigue leyendo

Jubileo

El Teatro Fígaro vuelve a abrir sus puertas después de su reciente reforma para acoger la obra del juez Pedro González-Trevijano. Un diálogo respetuoso entre Adonay y Belial en pleno camino a Santiago de Compostela

Jubileo - FotoSerá inevitable intuir una moral particular en el trasfondo de este montaje, si viene firmado por un jurista, nuestro actual presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano. Plantea, en esta su primera obra teatral, un diálogo entre Adonay (Dios) y Belial (el Diablo), quienes se hacen compañía en el Camino de Santiago, durante el jubileo de 2020, o sea, en plena pandemia. Asunto tan imaginativo nos llevaría a inducir una disputa mucho más maniquea que la que se presenta. Aunque, según vamos avanzando en su devenir por la ciudad gallega, comprendemos —y este sería, a la postre, el auténtico fundamento y significado de esta propuesta— que ambos polos se necesitan. Sigue leyendo

Proyecto Edipo

Sófocles y el futuro postaurino se imbrican en este angustioso montaje escrito y dirigido por Gabriel Olivares

Muy posiblemente, a tenor de lo que hemos podido observar en las últimas temporadas, sea Edipo la figura mitológica que ocupa el primer lugar en atractivo teatral. Podemos recordar la versión de Sanzol, el Edipo en Colono de Wajdi Mouawad, la mirada humorística de los portugueses Companhia do Chapitô y hasta el Tebas Land de Sergio Blanco. Gabriel Olivares ha pretendido dar una vuelta de tuerca y, en cierta medida, lo ha conseguido. Más, desde luego, por su dirección, apoyada en la técnica del view points y por esa sobredimensión escenográfica con la que acierta a mostrárle al espectador todo el esqueleto de ese peculiar escenario del Teatro Fernán Gómez. Visualmente el espectáculo viene cargado de potencia y de una intensidad que propende en esa estética postapocalíptica. Evidentemente, el trabajo de Felype de Lima es fundamental. La blancura del vestuario, otra vez un híbrido entre los hábitos que nos remiten a las sacerdotisas griegas de Delfos y, a la vez, a los uniformes que podemos encontrar en La guerra de las galaxias o en todas esas películas futuristas que lo recargan todo con el blanco. Comprenderá que es inevitable acordarnos de Tomaz Pandur, también por esa falsa sencillez en las tablas; aquello se puebla con elementos multiusos que van trazando diferentes espacios, como un hospital siquiátrico o un ruedo improvisado, con la iluminación de Carlos Alzueta, como si procediera de una nave espacial en el desguace o de un búnker habilitado ante la radiación ambiental. Sigue leyendo