La casa del árbol

El espectáculo navideño del Circo Price regresa como cada año con una propuesta que decepciona respecto de ediciones anteriores

Circo Price en Navidad - La casa del árbol - FotoResulta toda una tradición acudir al Circo Price a disfrutar de su principal espectáculo navideño. Si comparamos esta última propuesta con las anteriores ediciones, convendremos con facilidad en que se ha bajado bastante el pistón en todas las áreas del montaje. Sospechemos más en una menor inversión que en una falta de ímpetu creativo en sus responsables, incluida, María Folguera como máxima garante del espacio. O sea, La vuelta al mundo de Cometa (2021) y Los mundos del Price (2022) fueron obras más divertidas, más animadas y con números circenses más llamativos y atrayentes. Hasta las coreografías y las composiciones musicales fueron más grandiosas, en general. Además de unos vestuarios claramente más deslumbrantes.

Esto no quita, para que gran parte de los asistentes pueda entretenerse y pasar una tarde agradable. En cualquier caso, Sarah Anglada y José Luis Redondo se presentan como maestros de ceremonias. Serán los encargados de mostrarnos los diferentes modos que tienen en otros países de celebrar la Navidad. La sensación es que van con el freno echado. No puedo más que sospechar sobre la imposibilidad hoy en día de realizar una función así y que nadie se ofenda. El humor es tan blanco que no hace gracia. Sí que algunas exageraciones, propias de los payasos, como caídas aparatosas y la rotura de algún plato, provocan la risa en las gradas; aunque no se logra una participación del público más acuciante. Prima la frialdad y la ausencia de ritmo. Además, la propia casa del árbol que da título a la pieza (no entiendo muy bien qué tiene que ver con el argumento) queda bastante alejada, y estos dos protagonistas, más ocultos todavía. Por otro lado, podríamos decir que tres únicos músicos pueden animar mucho el cotarro; pero la mayoría de temas que tocan son bastante suaves. Así que el ambiente no invita demasiado a la involucración.

Podríamos echarle en cara a Emiliano Sánchez Alessi, pues suya es la idea original, que no es muy elegante sacar en varias ocasiones a un tipo en bañador con un flotador; para que después apenas sirva de guiño aparentemente cómico a los veraneantes decembrinos del hemisferio sur. Sin embargo, contamos con un libreto que no desarrolla debidamente su originalidad (informarnos de las distintas tradiciones navideñas de diversos lugares del mundo). Véase, por ejemplo, como el Bleigießen alemán (adivinar el futuro mediante plomo fundido) se realiza de forma bastante confusa. Otras maneras se cuentan mejor, eso es verdad.

En parecido calibre quedan los números circenses, si se comparan con ediciones anteriores. Es indiscutible que falta un espectáculo de grandísima emoción, que haga al espectador vibrar a otro nivel. Esta vez son ejercicios más técnicos, más precisos e, incluso, pausados. Así ocurre con la contorsión o con el trío de cuerda. Evidentemente, Andreu Casadellá con el trapecio Washington es lo más llamativo de la primera parte. Algunos de sus equilibrios apoyando únicamente la cabeza son extraordinarios.

Desde luego, pienso que el show del lanzamiento de cuchillos que elabora la pareja de The Shester´s, aunque nos remite a un clásico que se ha exprimido mucho en la televisión de otras décadas, lo cierto es que alcanza la atención de la chavalería y provoca su entusiasmo («¿a que sí, U?». «Sí, fue alucinante»). Más todavía si se utilizan elementos móviles y fuego. Todo muy vivaz. Luego, en los minutos finales, el montaje no consigue superar ese momento y decae con los straps de Nicolás Palma (toda una demostración de fuerza auténticamente sorprendente) y con el mástil chino que dominan los acróbatas de Cirque entre nous. Muy valioso su trabajo, por supuesto; pero incomparable respecto del año pasado con aquella «rueda de la muerte».

Así con todo, es indudable que, en general, una gran parte del público puede complacerse con esta propuesta y más, si es la primera vez que acude. No obstante, la competencia es muy alta en Madrid y creo que merece revitalizarse este tradicional espectáculo.

Circo Price en Navidad: La casa del árbol

Director artístico e idea original: Emiliano Sánchez Alessi

Maestra de ceremonias: Sarah Anglada

Maestro de ceremonias: José Luis Redondo

Creación y producción ejecutiva: Tintatonta y Eslinga Producciones (Óscar Ortiz de Zárate)

Diseño de escenografía y vestuario: Núria Manzano

Composición musical: Pablo Martín Jones, Guillem Aguilar y Xavi Lozano

Dirección musical: Pablo Martín Jones

Diseño de iluminación: Juanjo Beloqui

Coordinación artística: Nano Usieto y Esther Caraballo

Coordinación técnica: Daniel Ramírez y Lara Rodríguez

Rigger / Jefe de pista: Sergio López Terán «Chapa»

Adjunta al diseño de escenografía: Laura Ordás

Adjunta al diseño de vestuario: Rosa María Pérez Rocha

Diseño de maquillaje y peluquería: Rebeca Ruda Rodríguez

Rigger adjunto / Asistente técnico: Eva Selvi y Carla Benet

Operador de sonido: Raúl Martínez Gazquez

Teclados / Voz: Cristina Rubio

Vientos / Multinstrumentista: Clara Gallardo

Percusión: Xerach Peñate

Trío cuerda lisa: Diana Páez, Andriana Paraskeva y Martina Covone Malabares: Luis Toto Niño

Trapecio Washington / otros: Andreu Casadellá

Contorsión: Circus Sheger Contortion Queen´s

Lanzamiento de cuchillos / circo freak / antipodismo: The Shester´s  Straps: Nicolás Palma

Mástil chino:  Cirque entre nous

Circo Price (Madrid)

Hasta el 6 de enero de 2024

Calificación: ♦♦

U: ♦♦♦♦

Puedes apoyar el proyecto de Kritilo.com en:

donar-con-paypal
Patreon - Logo

2 comentarios en “La casa del árbol

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.