Palabras encadenadas

Obra del exitoso dramaturgo Jordi Galcerán, regresa a los escenarios para desplegar, a través de esta comedia-thriller, las cuitas de un patético sicópata en el secuestro de su exmujer

Palabras encadenadas - FotoRecurrir a un autor exitoso como Jordi Galcerán, responsable de títulos como Burundanga o El método Grönholm, es muy propio del verano y de las épocas de crisis como la nuestra. Lo que ocurre es que el tema del sicópata de turno, con todos los clichés inyectados hasta más no poder, ya no producen el mismo efecto escalofriante de antaño. No obstante, tengamos en cuenta que este texto data de 1994 y que ha tenido múltiples puestas en escena, y hasta una versión cinematográfica de Laura Mañá, quien logró darle mayor sofisticación y consistencia a la obra teatral.

Precisamente es solidez lo que se echa en falta en esta función; ya que cuesta mucho aceptar que un asunto tan macabro y tan soez, por momentos, pueda derivar hacia la comedia burguesa más desenfadada y con tintes pornográficos. En cualquier caso, vamos directos al grano, con un vídeo que chirría en las explicaciones de un hombre que nos detalla su primer asesinato, para adentrarnos en un sótano -recreado por una escenografía y una iluminación de lo más solvente- al que se adentran el secuestrador y su última víctima.

David Gutiérrez, a quien hace poco vimos en Las suplicantes, consigue llevar su personaje por esa atmósfera viciada del trastornado edípico, del tipo que vive con vergüenza su homosexualidad y que ansía el cuidado de su madre y el amor sui géneris de su mujer. También, además, desmenuza su papel con gran oficio para que el cutrerío del perdedor, de ese fracasado intelectual o artista (esta esfera creo que se exprime poco, quizás para no abrumar a los espectadores) que acaba como funcionario ramplón y sin incentivo vital. Es decir, un hombre venido a menos en todos los sentidos posibles, incluida, por supuesto, su virilidad, que aquí vale para realizar la humorada más penosa que uno pueda imaginar.

Muy distinta se muestra Beatriz Rico, pues no parece tener impedimento para exprimir su atractivo físico, mientras acomete con tono burlón y chabacano, cuando su exmarido le exige mantener relaciones sexuales: «Ramón, no puedes vivir esclavizado por ese colgajo que tienes entre las piernas». Es ella quien fomenta las escenas más risibles y quien parece usar sus dotes de sicóloga para escapar, de forma poco creíble, de la situación angustiosa que debería estar viviendo. También es quien esputa unas controvertidas frases de claro tono homofóbico para nuestro gusto actual.

Por eso, el thriller deriva en una especie de comedia negra, donde el desenlace nos puede importar levemente. Y es que, entre juego y juego de las palabras encadenadas, lo esencial es que se juegue con el respetable para que se entretenga con el vaivén de mentiras y de verdades, disfrutando del engaño. En este apartado, Galcerán, logra llamar nuestra atención mientras desentraña un argumento que siempre se sostiene sobre el grado de premeditación al que haya llegado su máximo protagonista. Aunque haya que achacarle que en esta propuesta los cambios de rumbo sean abundantes y abruptos en demasía, hasta el punto de que la verosimilitud, que venía trastocada desde el inicio, definitivamente se derrumbe. Porque ya sonaba raro que se nos vendiera que era un asesino en serie, con dieciocho asesinatos a sus espaldas, todos ellos cometidos el diecinueve (aniversario de bodas) de algún mes y que no supusiera una conmoción nacional para un país muy poco acostumbrado (afortunadamente) a estos avatares catastróficos tan fílmicos como estadounidenses.

Quizás Palabras encadenadas hoy día haya que tomarla como una irónica comedia, incluso romanticona, construida con toda esa serie de guiños que el público capta a la primera y sirve más como disputa matrimonial, que como la historia de un sicópata.

Palabras encadenadas

Autor: Jordi Galceran

Dirección: Domingo Cruz

Reparto: David Gutiérrez y Beatriz Rico

Producción: Lucas Espinar y Antonio Espinar

Ayudante de dirección: Isabel Moreno

Diseño de iluminación: Fran Cordero

Diseño de espacio escénico y vestuario: Domingo Cruz y Diego Ramos

Diseño de espacio sonoro: Álvaro Rodríguez Barroso

Construcción de escenografía: Diego Parejo y Javier Parejo (Talleres El Molino)

Sastrería: Sol Curiel

Maquillaje: Rocío González

Acabados espacio escénico: Juan Carlos Segador (Alarife S.L.)

Administración: Soledad Ruiz y Raquel Cano

Diseño gráfico: Alberto Rodríguez

Fotografía: Ana Antolín

Fotografía cartel: Emilio Gómez

Vídeo: Rosaura Rombo

Técnico de sonido: Emilio Ortiz

Técnico de iluminación: Nico Sanchez

Una producción de Solomúsica Teatro en coproducción con la Junta de Extremadura, Consejería de Cultura, Turismo y Deportes.

Teatro Bellas Artes (Madrid)

Hasta el 4 de septiembre de 2022

Calificación: ♦♦

Texto publicado originalmente en La Lectura de El Mundo.

2 comentarios en “Palabras encadenadas

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