José Sacristán acomete la traslación de la primera parte de las memorias de Fernando Fernán Gómez al Teatro Bellas Artes
El año pasado (y nuevamente este) Fernando Fernán Gómez «regresó» al teatro que lleva su nombre con La aventura de la palabra, un espectáculo sobre su ingreso en la RAE que considero poco satisfactorio. Ahora, en paralelo, José Sacristán llega al Bellas Artes para relatarnos la biografía de este polifacético artista. Lo que ocurre es que El hijo de la cómica se ocupa de esa primera parte de sus memorias tituladas El tiempo amarillo (1921-1943), y pienso que puede ser la menos sugerente para el espectador, pues no contribuye a dialogar con la época en la que el actor no solo fue cobrando vuelo como intérprete, sino que fue ampliando sus talentos hasta convertirse en dramaturgo, novelista, académico de la lengua y hasta en personaje célebre una vez la televisión actual nos lo ofreció en su caricatura. Aunque, también, por supuesto, como un señor con valiosas lecciones sobre la vida, cuando todavía a los viejos del lugar se les permitía sincerarse, por ejemplo, sobre las mujeres. Por eso sigo pensando que el documental de David Trueba, La silla de Fernando, es muy certero, y que bien merecería llevarse algo así a las tablas. Sigue leyendo
Desgraciadamente, tanto el dramaturgo Mark Rosenblatt, como los responsables de traernos este proyecto tan pronto a España, han tenido el don de la oportunidad. Los bombardeos sobre Gaza, esa terrible matanza cometida por Israel, añadidos a los últimos acontecimientos han devuelto al debate internacional conceptos como sionismo, responsabilidad de los judíos, antisemitismo y toda una serie de aspectos consabidos y de tan ardua solución. Con esta misma tesitura se encontró Roald Dahl en aquel turbulento verano de 1983. 




Tomemos como una ironía del destino que justo falleciera Athol Fugard hace un mes. Su obra, Camino a La Meca, que tuvo su propia versión cinematográfica en 1991, con Kathy Bates como protagonista, fue estrenada en Londres en 1985. Ahora llega al Teatro Bellas Artes para que Lola Herrera se encarne en la escultora sudafricana Helen Martins, una de esas «locas» del trash art, quien vivía en New Bethesda, en el desierto de Karoo, muy cerca de donde el propio dramaturgo había comprado una casa. Sin embargo, a pesar de observarla con frecuencia, nunca se conocieron personalmente.
Durante mucho tiempo la Historia del zoo ha sido una de las obras más representadas de Edward Albee, un autor que volvió a los escenarios gracias a la versión de