Danny y Roberta

Intenso drama sobre el fugaz encuentro de dos seres alimentados por el rencor y por la angustia de vivir

Foto de David Sagasta
Foto de David Sagasta

Los protagonistas creados por John Patrick Shanley son tan insoportables, llevan en sí tantos odios colgados, que únicamente pueden establecer contacto con gente en su misma situación; individuos que soporten la agresiva expresión del otro y la comprensión de su amargo rencor. Desde luego, son la combinación perfecta para una fusión nuclear; en absoluto se puede afirmar que son tal para cual, sino todo lo contrario. Se hacen daño a sí mismos y se harán daño, y mucho, entre ellos. Necesitan una cura profunda, antes de permitirse una sana relación amorosa. Quizás comienza la obra demasiado arriba, si Danny es bravucón, Roberta es arisca; cuesta, en un primer instante, creerse que unos tipos como estos puedan entablar la más mínima conversación y, por eso mismo, el ambiente que propician parece algo forzado. Algunas de sus revelaciones, tanto él contando que seguramente haya matado a un hombre de una paliza; como ella, relatando una felación a su padre (algo que por lo visto soltaba por primera vez) se muestran algo inverosímiles. Vamos demasiado rápido, aunque se quiera reflejar precisamente esa impetuosidad de unos amantes inconsecuentes. Puedo aceptar que una tía como Roberta, de treinta y un años, con un hijo adolescente y, según ella, chalado, con unas perspectivas laborales nefastas y una irritación sostenida, acepte que alguien que acaba de conocer le parta un botellín de cerveza en el cráneo. El segundo acto, con un colchón tirado de cualquier manera en el centro (a veces la precariedad del off te usurpa toda sensación agradable y atrayente de la escenografía), es una incursión en las ensoñaciones propias de los que bajan las revoluciones y alcanzan la melancolía post coitum. Es en tal estado cuando imaginan un futuro amoroso, sin violencia, repleto de cariño, como una última oportunidad antes de sucumbir al absurdo de sus vidas. Es, desde luego, el acto que dentro de la obra nos redime, que nos hace tomar conciencia de hasta qué punto resulta imposible, sin ayuda, salir de un pozo, donde cualquier perspectiva madura y lógica parece contradictoria.

La compenetración de los actores nos permite acceder a un punto de intimidad ciertamente verosímil. Armando del Río se deja llevar, en primera instancia, por el salvajismo, por una fuerza instintiva donde la moral desaparece. Él se observa en sus treinta y nueve años como un rebelde de sí mismo agotando todas sus balas. Mientras, Laia Alemany nos ofrece su lado macarra, su pose de rock and roll, pero también su último hálito para encontrar en Danny su espíritu sensible y hasta civilizado. De alguna manera ella se convierte en una especie de bruja, que por una noche es capaz de crear un espejismo de paz, felicidad y alegría. Verlos circundar sobre la cuerda floja me recordó a la película Báilame el agua, con su tendencia a la marginalidad y a su resistencia a convertirse en seres convencionales —aunque esa fuera parte de su salvación. Es, por lo tanto, esta «danza apache», otra aventura romántica de luchadores contra el destino y la muerte.

A pesar de que la función no sale muy favorecida escenográficamente, sí que es suplida esta carencia por la inteligente dirección de Mariano de Paco Serrano, quien ha sabido llevar a los actores hasta extremos nada complacientes; y por las canciones que entona, guitarra en mano, Ester Rodríguez, con una colección de temas entre pop y soul (podemos distinguir, por ejemplo, el Sunny de Bobby Hebb) llevados al terreno melódico de la cantautora. Todo ello favorece un espectáculo que, con sus altibajos, posee la potencia necesaria para atizarnos una buena dosis de realidad. Esta gente, mutatis mutandi, existe a nuestro alrededor y seguro que no querríamos ponernos en su piel; dentro de sus cuerpos pervive un dolor inexitinguible.

Danny y Roberta

Autor: John Patrick Shanley

Dirección: Mariano de Paco Serrano

Reparto: Laia Alemany y Armando del Río

Música en directo: Ester Rodríguez

http://dannyyroberta.com/

Teatro Lara (Madrid)

Lunes de enero (2017)

Calificación: ♦♦♦

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