Grietas

El terror de Ciudad Juárez se vive líricamente con la historia de cuatro mujeres en el off del Teatro Lara

grietas-foto-baja1-e1443035907170Con el tiempo, la tragedia de los feminicidios ocurridos en los últimos años en la población mejicana de Ciudad Juárez se va convirtiendo en todo un género. Es célebre la parte dedicada a estos asesinatos en la novela de Roberto Bolaño 2666. La temporada anterior la compañía Teatro Línea de Sombra nos sorprendió con su obra Baños Roma, donde también trataban el tema. Con Grietas el enfoque es distinto. Se esboza líricamente la vida de cuatro mujeres conectadas de alguna manera con las maquilas que se reparten por toda la ciudad, rodeadas por el desierto de Chihuahua y pegadas a la frontera con Estados Unidos. Angie Martin ha planteado su dramaturgia con dos lenguajes que se cruzan. Mientras que uno funciona excelentemente y nos motiva como espectadores a penetrar en las sofocantes emociones de las víctimas; el otro, artificiosamente realista, nos saca del drama. El primero trabaja con elementos del realismo mágico, nos recuerda al Pedro Páramo de Rulfo, a los espectros de Comala. También emplea la danza, la gestualidad, la ruptura de los tiempos y los espacios, y un manejo muy recurrente de los sonidos ruidosos. En el segundo lenguaje, las conversaciones de las chicas dentro de la fábrica, la escenografía deudora de la precariedad de medios y la ausencia de tensión dramática en el poco pergeñado ambiente de trabajo que requiere la representación de aquellos lugares de explotación nos expulsan de lo espectral y lo profundo.

Uno de los grandes peros que se puede apuntar a esta obra es la explicación a la que se acoge a la hora de «justificar» los asesinatos que se vienen dando en Ciudad Juárez. Desde luego, por las investigaciones que se han realizado, el asunto es muchísimo más complejo que el machismo que impera en el país. Está claro que influye la forma de vestir, las actitudes de las muchachas, sus ansias de libertad para que a los cabestros que conviven con ellas les incite a demostrar su barbarie; pero en este caso hablamos de tráfico de drogas, de personas, de órganos,…; de corrupción empresarial, de connivencia policial, etc. Luego, además, Grietas necesitaría mayor desarrollo narrativo; las historias de las chicas, al no estar suficientemente elaboradas, caen en la despersonalización. Es una pena que no se haya optado por ese lenguaje entre fantasmal y repleto de gestos y movimientos del que hablábamos antes, y que este no haya copado el ritmo de la función.

De la misma forma, las actrices se ven sometidas por este aspecto dramatúrgico. Cuando, por ejemplo, Laura Ruiz Pacas expresa su pavor en el desierto nos la creemos absolutamente, mientras que en su puesto de trabajo en la maquila, parece que no comprende la dimensión social de lo que está ocurriendo. Con el resto de actrices ocurre algo parecido. Quizás se sale de esta lógica Noelia Iglesias interpretando a una madre que sufre por sus hijas.

Grietas posee destellos de auténtica expresión teatral, aunque le falta madurez narrativa y un enfoque más congruente con la cuestión de los feminicidios. Aún así, ofrece momentos de asfixiante emoción.

Grietas

Dramaturgia: Angie Martín

Dirección: Diego Domínguez

Elenco: Noelia Iglesias, Laura Ruiz Pacas, Laura Salido, Mónica Vedia / Delia Ruiz Pacas

Escenografía: Nuria Henríquez

Iluminación: Diego Domínguez

Vestuario: Gala Domínguez

Teatro Lara (Madrid)

26 de octubre y 9 de noviembre de 2015

Calificación: ♦♦

Texto originalmente en El Pulso.

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