Novecento

Miguel Rellán, desde la mayor sencillez, lleva a escena Novecento de Alessandro Baricco

novecento_miguel_rellan_0468¿Contar un cuento en un escenario vacío es teatro? Un bebé, encontrado encima de un piano en la sala de primera clase de un transatlántico, se convertirá en el mejor pianista de jazz del océano. Como narrador-testigo, Miguel Rellán va relatando, durante poco más de una hora, la historia de ese muchacho, de su prodigiosa virtud ante las teclas y, fundamentalmente, su negativa a bajar del barco en toda su vida. Alessandro Baricco escribió esta historia calificándola de monólogo, cuando, en realidad, es un cuento, con incisos de cuento, con detalles de cuento, con estilo de cuento, con prólogo, nudo y desenlace de cuento. Además, el escenario está vacío y tan solo la voz, la gesticulación, las ganas y la honradez interpretativa de Miguel Rellán, deben resultar suficientes para lograr que un misterio tal nos cautive hasta el fin.

Aunque pueda sorprender la vida de este personaje —todo un portento pianístico— y, aunque la forma de dramatizar de Miguel Rellán nos convenza, que nos convence; lo más interesante se esconde en los entresijos de un buen salvaje, de un Mowgli, de un niño de Aveyron que ha nacido en una gigantesca cesta mecida por una mamá brava, pero eternamente bondadosa con sus hijos, que no quiere, que rehúye la vida de la verdadera civilización. Ese trasfondo rusoniano, donde el joven aprende según su propia determinación, sin tensiones, alcanzando el virtuosismo por puro instinto y convirtiéndose en el mejor (tras duelo memorable con otro pionero del jazz), con la consecuente bienvenida del vacío existencial (otro punto de auténtico conflicto en la obra).

En la versión de Raúl Fuertes, es de agradecer que no cayera en la cursilería patológica de Tornatore en su película, aunque la historia, parece que no puede resolverse sin redundar en los giros fantasiosos y ya fuera de toda alegoría aceptable. Al fin y al cabo, Baricco es así.

Novecento plantea la disyuntiva entre el microcosmos de un gran barco, con sus dos mil pasajeros por viaje como máximo, asumibles y, también reconocibles; o la inmensidad de las metrópolis, de la globalización, donde uno es empujado a ser alguien dentro de la insignificancia. Al igual que nuestro protagonista, muchos firmarían un crucero eterno para sus vidas.

Novecento. El pianista del océano

Autor: Alessandro Baricco

Versión y dirección: Raúl Fuertes

Reparto: Miguel Rellán

Teatro Español – Sala pequeña (Madrid)

Hasta el 29 de junio de 2014

Calificación: ♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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