Everywoman

El director y dramaturgo Milo Rau continúa insertando vídeo en sus propuestas teatrales para indagar en la enfermedad y en la muerte

Everywoman - Armin Smailovic
Foto de Armin Smailovic

¿Hasta qué punto estamos fuera de contexto con el planteamiento de Milo Rau? Hace pocos meses disfrutamos de su montaje Antigone in the Amazon, algo bastante más elaborado que esta función en el María Guerrero. Quienes hayan seguido la trayectoria de este director no les extrañará, en absoluto, el uso de vídeos con los que algún intérprete interactúa. Una forma de crear nuevas perspectivas, desde luego; pero también de abaratar costes, acortar distancias (nos ha trasladado de lugares realmente alejados; fijémonos, por ejemplo, en Orestes in Mosul) o, como ocurre de forma muy justificada en el espectáculo que nos compete, para eternizar a una persona que nos ha dejado. Sigue leyendo

Forever

Kulunka presenta una obra sobre el deterioro familiar en un espectáculo fascinante a través del teatro con máscaras

Forever - FotoEn la actualidad, aunque, evidentemente, viene de lejos, la lista de cortos cinematográficos de animación mudos y multipremiados que desarrollan cuitas morales y que adoptan una postura pedagógica es inmensa. Hay películas técnicamente maravillosas que logran contar historias de calado muy bien llevadas. Claro que hablamos de ese límite que impone la infancia, la adolescencia o el potencial grupo de espectadores sensibilizado con una alguna dolencia, trauma o padecimiento (algún ejemplo puede ser Ian, de Abel Goldfarb. Hay infinidad). Sigue leyendo

Play!

La Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero es ocupada por unos niños que reclaman a sus padres que dejen el móvil en un espectáculo admonitorio

Play - Foto de Geraldine Leloutre
Foto de Geraldine Leloutre

En el suma y sigue de catástrofes dramatúrgicas en nuestra escena contemporánea llega Play!, de María Goiricelaya. No deben preocuparse los afanados docentes de nuestro país cuando en sus colegios e institutos al acabar el curso sufran por la calidad de sus propuestas teatrales que, con tanto cariño como pocos medios, sacan adelante. El amateurismo también anida desde hace temporadas en el Centro Dramático Nacional. Teatro con cosas, como las paellas para los turistas. Un tema para admonizar a la población. Teatro prescriptivo. Teatro-tutorial. Catequesis posmoderna de esa que formulan  nuestras élites culturales de progreso en su acuciante olvido de aquellos que viven pobremente en el margen. Sigue leyendo

Pequeño cúmulo de abismos

Cris Blanco entremezcla costumbrismo, absurdo y metateatro para llevarnos hacia una dimensión oculta en el Teatro María Guerrero

Pequeño cúmulo de abismos - Geraldine Leloutre
Foto de Geraldine Leloutre

¿Si una obra la monta una joven compañía, con pocos recursos, en la sala más remota del off se debe entender que hacen lo que pueden con lo poco que tienen; pero que si esto mismo se hace adrede en el Centro Dramático Nacional es algo rompedor y vanguardista? A mí me parece que después de que la temporada anterior Cristina Rojas la emprendiera en esta misma Sala de la Princesa en el Teatro María Guerrero con la enésima pieza de autoficción y de metateatro (Algunos días), con sus dosis de peloteo a los responsables del corral, que venga ahora Cris Blanco con remiendos similares; ya me parece de una pobreza dramatúrgica insostenible. Sigue leyendo

La madre de Frankenstein

La adaptación de la novela de Almudena Grandes retrata España con gran subjetividad desde el interior de un siquiátrico. Blanca Portillo vuelve a brillar interpretando a la célebre asesina Aurora Rodríguez Carballeira

La madre de Frankenstein - Foto de Geraldine Leloutre
Foto de Geraldine Leloutre

Sigue funcionando excelentemente el tándem Ricart-Portaceli con las adaptaciones de novelas (véase La casa de los espíritus). En este caso, han superado con creces la obra de Almudena Grandes, pues sobre las tablas quedan difuminadas las cargantes explicaciones y reiteraciones, más propias de bestsellers, que emplea la autora. Tampoco se favorece en demasía que el espectador caiga en esa absurdez de aprender historia con la literatura.

Se cuenta cómo el hijo de un importante psiquiatra ajusticiado al finalizar la guerra regresa a España después de formarse en Suiza, y especializarse en un nuevo medicamento que devuelve parte del sentido a los enfermos mentales. Es el enfrentamiento, como ocurría en las «novelas de tesis» de Galdós, entre la visión humanística (Carlos Castilla del Pino fue aquí la inspiración) del hombre moderno y esa amalgama rancia del conservadurismo encerrado en sus oscuras creencias. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2022-23

Coronada y el toro, de Francisco Nieva sobresale junto a La voluntad de creer, dirigida por Pablo Messiez. Hemos asistido a una temporada sin la carga pandémica; pero se ha insistido en el lenguaje complaciente de nuestros tiempos

Coronada y el toro - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

La estela pandémica aún puede percibirse en las programaciones; aunque las funciones se han podido realizar con bastante normalidad. Lo que sí parece asentado en nuestros escenarios es la pertinacia de lo políticamente correcto, del bienquedismo con el respetable, del peloteo a los que dan de comer, y de un conservadurismo, en definitiva, que se ve a diestro y siniestro. Sigue leyendo

Paraíso perdido

Andrés Lima y Helena Tornero enmiendan el gran poema del puritano John Milton

Paraíso perdido - Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Cuesta pensar para qué se ha recurrido al célebre poema de Milton, si el fondo del asunto, como parece traslucirse, es altamente despreciado. Puesto que, cuando hablamos de adaptar, qué menos que se conserven las esencias. Y aquí del poeta inglés apenas se respetan unos cuantos versos en las primeras partes, ya que, después, la versionista Helena Tornero desmonta en exceso la teología desarrollada en el original. Sus interpolaciones llegan a ser abracadabrantes. No solo porque a Eva la veamos convertida en la primera feminista radical de la historia, sino porque el mismísimo gremio actoral se erige en auténtico adalid de las luchas por la libertad. El teatro es el arte más cancelado. De entre todos los males que ha propiciado Dios (y los veremos) se han elegido como víctimas propiciatorias. Con esta función, desde luego, no se convertirán en mártires; nadie les pondrá una bomba como a Leo Bassi. Sigue leyendo

Algunos días

Cristina Rojas desaprovecha la oportunidad brindada por el Centro Dramático Nacional para entregarnos otra obra más de autoficción y metateatro

Algunos días - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Uno de los principales problemas de la dramaturgia contemporánea española es la falta de ideas y la incapacidad para salirse de las modas imperantes tanto en fondo como en forma. Se percibe convencionalismo a raudales y un conservadurismo artístico que me resulta agotador. Y estoy señalando no a esos que se atreven a la expresión más desenfada y arriesgada en las salas del circuito off con producciones tremendamente rácanas sabiendo que sus oportunidades para continuar adelante son casi ridículas; sino a los que tienen la oportunidad de ofrecer algo que verdaderamente merezca la pena, porque tienen la red institucional. Este es el caso de Cristina Rojas, que no es precisamente una principiante —ha cosechado éxito con La perra—. No se comprende que alguien que participa en el programa de Residencias Dramáticas del Centro Dramático Nacional recurra de la forma más pacata e incongruente a la autoficción y al metateatro, cuando todo el mundo está haciendo eso. Sigue leyendo

Obra infinita

Los Bárbaros pretenden convertir en espectáculo teatral un cuento entrelazado por otros en la Sala de la Princesa

Obra infinita - Foto de Luz SoriaQuiero pensar seriamente en qué se diferencia esta función de Los Bárbaros en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero de un cuentacuentos cualquiera en alguna maravillosa biblioteca —sí maravillosa, porque el entorno influye—. Sinceramente, creo que este espectáculo pretende descubrirnos nuevamente el fuego dándonos a entender que esto de relatar historias en la cercanía es cosa del pasado.

Dicen que esto va «de contar y cantar, de cuidar y curar con palabras». Y yo me pregunto en qué mundo viven, pues parece que ya no hay pueblos, ni campamentos de verano, ni barrios con centros culturales y de ocio, ni fascinación por las fábulas en las noches de luna llena. ¿A qué viene revestir de teatro algo tan corriente? ¿A qué viene convocar al respetable para escuchar otra de esas leyendas que se engarzan unas en otras como ya hemos escuchado tantas veces? Sigue leyendo