Las hermanas Rivas

Triángulo sexual con boxeador incluido en la obra de Adriana Roffi y Mariano Rochman, en el Lara

Las-Hermanas-Rivas.Foto_.5Las hermanas Rivas son como un todo, la unidad con dos caras y un mismo cuerpo que se apoya internamente en un balance muy bien engrasado. Dolores lleva la voz cantante, su estilo macarra y barriobajero lidera el hogar directivamente; frente a ella, Angustias, una muchacha de extrema timidez que ejecuta con prontitud las órdenes de su hermana. Sus vidas cambian cuando aparece El Potro Estrella, un boxeador local con mucho futuro y que se ha enrollado con Dolores. Una vez se planta en el piso de las hermanas y se pone a entrenar en el centro del salón, sus acérrimas costumbres se quiebran hasta que de improviso se organiza un racional e imposible triángulo sexual. Lo que han escrito Adriana Roffi y Mariano Rochman, tomando prestada la idea de un cuento de Borges, posee mimbres de telenovela (ellas mismas son muy aficionadas a una) y de esperpento almodovariano. El problema inconvenientemente resuelto en la obra es el proceso de transformación que emerge en Angustias (quizás se debería haber mantenido en el plano de la estricta timidez y jugar sus armas amatorias desde ahí). Resulta demasiado abrupto, igual que la reacción de la hermana cuando plantea de improviso que las dos pueden repartirse al púgil. Este ritmo sorpresivo de novela televisiva que se introduce a mitad de la obra y, fundamentalmente, hacia el final, lanza la función hacia un limbo estilístico, entre la farsa, la tragedia y la comedieta. En definitiva, demasiadas elipsis forzadas que necesitarían desaparecer para que la función se acomodara al ritmo impuesto en el inicio. Sigue leyendo

Big Boy

Una historia de emigrantes irlandeses en los años veinte, interpretada con todos los recursos del teatro físico

BigboyfotoLa historia que han creado José Luis Montiel, Mario Ruz y David Roldán ha sido contada en muchas  ocasiones,  aunque no  de la forma que ellos han pergeñado. Nos situamos en el Dublín previo a la  Primera Guerra Mundial, un  par de amigos de  toda la vida se enrolan en el ejército. A su regreso, la falta  de trabajo les abre la posibilidad de viajar a  América, ese sueño engañoso en el que tantos irlandeses cayeron. Primero se marcha Jimmy, un muchacho intrépido y  ansioso por ganarse la  vida de alguna manera. Después  seguirá sus mismos pasos Michael, Michael Smith, Big Boy, un  joven e inexperto boxeador  con unas dotes  físicas envidiables, pero que es aún más ingenuo que su amigo del alma.  Sigue leyendo

Mathilde

Marina San José encarna a Mathilde, una mujer que no se arrepiente de su relación con un adolescente

MathildefotoLa pregunta que esboza la autora francesa Véronique Olmi en su  texto radica en el conflicto moral entre los deseos cumplidos y la  ilegalidad de estos. Concretamente, una escritora de éxito se acuesta  con un adolescente de catorce años al que conoce en un taller de  escritura que ella misma imparte. Después, es encarcelada durante  tres meses. ¿Cómo gestionar este acto sin asumir un claro  arrepentimiento? ¿De qué manera su marido, un prestigioso oncólogo,  debe sobrellevar tal catástrofe? Son únicamente algunas de las  cuestiones que flotan en un contexto viciado hace mucho tiempo,  según se deduce de sus acusaciones y reparos. Sigue leyendo

La voz humana

La versión de Antonio Campos sobre el texto de Cocteau nos ofrece la perspectiva de un hombre despechado

Antono-Dechent-e1438072592994No hace muchas semanas me sorprendí con la última película en la que actuaba Antonio Dechent, Obra 67, una de esas cintas destinadas al culto underground de  nuestro país (si no cae directamente en el olvido). En ella se demuestra otra vez que este actor es verdaderamente  sobresaliente, que es un secundario con un empaque  monumental. En la versión de La voz humana que Antonio Campos dirige  sobre el texto de Jean Cocteau, donde, en lugar de  ser una mujer la despechada,  es un hombre; la construcción del personaje que construye Dechent  ofrece una  perspectiva que se escapa de los tópicos. Jean Cocteau exprime sus conocimientos experienciales sobre lo femenino, con esa sensibilidad que  poseía para el manejo de las emociones. La situación es muy sencilla,  aunque el sentimiento de desgarro sea muy profundo. En este caso, un hombre dentro  de un dormitorio, tumbado sobre la  cama, va a recibir la llamada, varias llamadas (no  funcionaba suficientemente bien el teléfono en aquella época en París) que se cortan como si fueran infartos de miocardio. Aquella será la última vez que vuelvan a dirigirse la palabra. Lo suyo ha terminado, pero la pérdida no significa, desde luego, lo mismo para los dos. Sigue leyendo