La historia de estos dos húsares que protagonizan la novela breve de Joseph Conrad sube a las tablas del Teatro Fernán Gómez

Tenemos ante nosotros una obra que, ante todo, es célebre por el film que realizó en 1977 Ridley Scott. Una cinta que contiene esos elementos de aventura, de romanticismo y de coraje que logran hipertrofiar estéticamente la novela corta, titulada El duelo, que Joseph Conrad firmó en 1907. En la adaptación que entrega Javier Sahuquillo y que dirige Emilio Gutiérrez Caba se contraviene la lógica del teatro. Parece que las adaptaciones novelísticas nos abruman en los últimos tiempos ─no pondré la infinita lista─ y que, además, vienen «acomplejadas» por los propios usos narrativos. Sigue leyendo







Teniendo en cuenta que el thriller judicial se ha explotado tanto en cine en los últimos tiempos, y que es un género que lucha denodadamente por escapar de su encorsetamiento burocrático, Testigo de cargo es el paradigma más caduco posible para saltar a escena. Lo que les pasa a sus personajes nos la trae al pairo, y más, si se le imprime ese tonito irónico tan propio de los británicos. Es decir, el asunto carece de enjundia, máxime si la interfecta es una viejecita que ya está liquidada antes de que comience el embrollo. No se produce ningún efecto empático y, por lo tanto, como ha ocurrido históricamente con ese estilo novelístico, nuestra motivación está alimentada únicamente por el juego del ingenio.