Utopía en llamas

El texto de Alda Lozano resulta demasiado explicativo en su intención de reflejar la trata de mujeres

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

La insistencia en ciertos procedimientos dramatúrgicos en nuestro presente nos deja con demasiada frecuencia proyectos insatisfactorios. El recurso narrativo como forma de avanzar y, peor, de explicar una historia, nos atenaza como espectadores. Esto ocurre con el texto de Alda Lozano. Lamentablemente, creo que es una mala obra, pues parece que no termina de cuajar. Confiemos en que algún problema que desconozco (falta de tiempo, por ejemplo) le haya impedido redondear la performance; porque no es comprensible que, en lugar de construir escenas donde los personajes crezcan y vayan matizándose, se incluyan discursos que relatan aquello que no se materializa dialécticamente sobre las tablas. Una función que debería durar más de noventa minutos se queda en apenas setenta. Sigue leyendo

La rebelión de los hijos que nunca tuvimos

Una fábula inspirada en todos aquellos niños migrantes que desaparecen en las costas europeas

Foto de marcosGpunto

La apuesta de los hermanos Bazo (QY Bazo) por el teatro social, por llevar a cabo obras que nos comprometan con los problemas acuciantes de nuestro presente, es clara. De alguna manera, su lenguaje primordial es la fábula, el cuento moralizante, el apólogo con el que pretenden, sino aleccionarnos, sí provocarnos una reacción que nos lleve a la reflexión. Así ocurre en Los impostores, en Nada que perder y en Tres días con Charlie. De forma mucho más acentuada La rebelión de los hijos que nunca tuvimos recurre directamente al «Érase», al toque infantil —lógico para un texto que trata fundamentalmente de niños— y a la narración oral. Este exceso inicial por contar —con todo un prólogo que es en sí una leyenda— es el gran lastre de un espectáculo que se subsume en gran medida en ese procedimiento a costa de la pura representación de los hechos. ¿Hasta qué punto el espectador mantendrá la atención sobre lo relatado? ¿Hasta qué punto es reiterativo lo contado sobre lo representado? Además, creo que faltan recursos propios de los oradores, falta mayor recursividad —no me vale solo con repetir el «érase», porque el cuento se enreda y no somos lectores, sino escuchantes— para que después podamos introducirnos en el meollo de la cuestión. Sigue leyendo