Prostitución

Espectáculo variado con base en el teatro documental para exponer casos reales de mujeres que relatan su experiencia vendiendo sexo

¿No habría que preguntarse inicialmente que supone para nosotros hoy el sexo? Pregunta peliaguda y de obligada respuesta si se quiere reflexionar sobre la prostitución. ¿Es inmoral prestar un servicio sexual por dinero? Para responder a estas cuestiones y a otras relacionadas, creo que es muy necesario remitirnos al mejor ensayo de 2019: Lo sexual es político (y jurídico), de Pablo de Lora, quien señala: «…quien defiende el abolicionismo, es decir, la inmoralidad de la prostitución y por ende su necesaria prohibición jurídica, contiende que ninguna prostituta actúa con autonomía…». Pues Andrés Lima y Albert Boronat han escrito un texto teatral donde únicamente hablan las prostitutas, por lo tanto, el debate está viciado, por mucho que se escuchen diversas posturas. La propuesta es lo suficientemente inteligente para que funcione en un escenario y lo panfletario (que se da), lo reivindicativo (que se da) y lo emotivo (permanentemente) se conjuguen con atractivo e interés. A tenor de lo observado, el desequilibrio es patente y el rechazo a la prostitución gana (no sé si como idea o como materialización social). Yo creo que cualquier discurso hubiera sido aplaudido (se aplaude casi a cada parlamento), pues el tonito populista alienta a los espectadores a situarse a favor de lo que se exponga. Si no, es imposible explicar los vítores para alocuciones contradictorias. Enseguida se hace evidente la irresponsabilidad y la cobardía de los políticos en este espinoso asunto, que ha llevado a las prostitutas, en su inmensa mayoría, a la marginalidad, pues carecen de derechos (la pensión, alquilar un piso, etc.). Sigue leyendo

Sueño

Una tragicomedia trenzada a través de dos tramas demasiado dispersas sobre el amor y la muerte

Foto de Luis Castilla

Cuesta mucho creer que los mimbres para pergeñar esta obra sean los propios de la comedia y que Shakespeare sea el máximo inductor. Seguramente uno se pone a investigar, a probar procedimientos, a consultar a los que saben cómo llevar el humor a las tablas; pero al final sale lo que sale: un drama con alguna pizca de retranca. Quizás debamos aceptar que el patetismo del protagonista resulta algo cómico, al fin y al cabo su vida parece ser que ha terminado siendo anodina. El espectador, que antes ha asistido a diversas actuaciones de Jesús Barranco en los alrededores de La Abadía y que se convierte, por lo tanto, en un instigador al buen ánimo para entrar reído y alegre, asume enseguida que su estado de fruición se va a desvanecer con un montaje caliginoso y plomizo en su primera media hora. Un vejete aguarda su último hálito en un hospital, pulula por allí una chica, La loca, que lee fragmentos destinados al olvido entre tartamudeos, mientras suena Beethoven en su tocadiscos. Sigue leyendo

Desde Berlín

Andrés Lima combina sexo, drogas y rock and roll en su particular tributo al cantante neoyorkino

Desde BerlínAsistimos a la escenificación de unos poemas, de unas canciones escritas por un superviviente de aquellos años setenta y ochenta donde la droga abrió la espita de las vidas fracasadas de aquellos que jugaron a la efímera escapatoria. Aquí, se presentan aquella Caroline de Lou Reed, de su disco Berlín (1973), y Jim; un yonqui y una puta, su mundo marginal, aunque esta vez sobre sábanas limpias y una estética posmoderna de videoclip que aligera la violencia y el dolor. Morir así es menos. Crujirle la cara a tu chica con los versos del neoyorkino entre la oscuridad hace el trago menos amargo. Porque uno no sabe cómo tomarse Desde Berlín, si desde un romanticismo ciego de nostalgia, amparado únicamente por la idealización del amor o por una incongruente historia de unos personajes que, sin fingir quiénes son, parecen vivir en ese Perfect day (cantado en esta ocasión por Antony Hegarty) donde la ironía requiere segundas y terceras lecturas. En definitiva, la propuesta de Andrés Lima puede tomarse como una sublime balada hacia la terrible aniquilación o como el encuentro fugaz de dos enamorados sin más asideros que ellos mismos mientras su derruida vida real se soslaya y donde la desgracia de los hijos casi abandonados apenas se esboza. Conviene desde luego acercarse al disco de Lou Reed, a sus letras, a su experiencia, para ampliar una propuesta escénica que puede confundir por su esteticismo. Sigue leyendo