Invisible

La Joven adapta la novela de Eloy Moreno a través de una propuesta poco atractiva en el Teatro de La Abadía

Foto de Ilde Sandrín

No se puede negar el éxito de ventas de la novela juvenil de Eloy Moreno. Desde su publicación en el 2018 no ha parado de cosechar atención, hasta el punto de adaptarse a la televisión a través de una serie (realizada como una americanada inverosímil) y, ahora, de pasar a las tablas. La Joven es la responsable de esta producción y da la sensación de que ha bajado su nivel respecto de su anterior propuesta, Un monstruo viene a verme. En aquella también tocaba el tema del acoso escolar, aunque envuelta en la terrible circunstancia de la enfermedad de la madre del protagonista, y, además, se conjugaba con ese proceso fantasioso de autoengaño con la presencia de un gran árbol tenebroso. Por lo tanto, las concomitancias que encontramos son claras. Hasta la banda sonora de Alberto Granados posee algunas características similares, pues la emocionalidad que imprime en el epílogo y ciertos rugidos nos recuerdan a aquella. Sigue leyendo

Fuenteovejuna

Rakel Camacho y María Folguera ofrecen una adaptación de la tragedia lopesca repleta de brutalidad y de feminismo grandilocuentes

Foto de Pablo Lorente

Salirse del falso suvenir debe resultar ineludible si verdaderamente se anhela mantener vivo un clásico. Ya asistimos con frecuencia a montajes más ajustados al paradigma (Fuente Ovejuna, de la propia Compañía); aunque también alguno contemporáneo dirigido, por cierto, por una mujer, Marianella Morena. Habrá que insistir, cada poco, que nosotros no acudimos a un corral de comedias ─ni siquiera en Almagro─, si no a un teatro a la italiana en una ciudad del presente. Somos un público muy distinto, por eso tenemos una mentalidad que nos permite ir más allá de la mirada ofrecida por Lope de Vega, quien era deudor de esas gentes diversas en su estatus, pero ahormadas por una moral mucho más definida que la nuestra. Sigue leyendo

Un monstruo viene a verme

La novela de Patrick Ness es adaptada por LaJoven en un espectáculo de gran factura y mensaje apreciable

Resulta complicado en ocasiones aunar factores diversos en un solo proyecto. Creo que esta adaptación de Un monstruo viene a verme alcanza un gran equilibrio entre la claridad del mensaje y la factura artística. Todavía se mantiene en la memoria de muchos espectadores la película de 2016 de J. A. Bayona, la cual ofrecía unos efectos especiales de gran calidad. Esto supone que visualmente, una vez se asume que en un escenario se debe funcionar desde otros parámetros, no será tan impresionante. Habrá que poner la imaginación a trabajar. Sigue leyendo

El cuarto de atrás

Rakel Camacho y María Folguera llevan a escena el artefacto de Carmen Martín Gaite en una propuesta insustancial

Llegado a este punto, ya puedo afirmar que llevar a escena algunas obras de Carmen Martín Gaite con la excusa de que se cumple el centenario de su nacimiento ha sido un desatino. Ya hemos visionado hace unas semanas Caperucita en Manhattan. El año pasado La tristura presentó Así hablábamos. Y con Carmiña, en 2020, se cumplimentó su biografía. Esto no va de regresar a La hermana pequeña, que tuvo su representación correspondiente en 1999. Sostienen Rakel Camacho (directora) y María Folguera (versionista) que es el texto que les parece más trasladable a las tablas. Que aparezcan pocos personajes, que discurra casi como un monólogo y que sea breve no me parecen razones suficientes para una adaptación. El Teatro de La Abadía se ha empeñado en simultanear dos obras (la otra es El sillón K) altamente insustanciales, que se recrean, de distinto modo, por vericuetos formalistas. En este caso literarios, más que teatrales. Sigue leyendo

Lengua madre

La dramaturga argentina Lola Arias construye un reportaje sobre distintas formas de alcanzar la maternidad a partir de los testimonios de sus auténticos protagonistas

Lengua madre - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Todo está bien. El conflicto está fuera porque el heteropatriarcado indeleble permea nuestra realidad de forma indemostrable, pero es avieso y nos normaliza que es una barbaridad. Eso es el mal, el resto es una variedad de posibilidades repletas de bondad. Creo que la frase de Paloma Calle en una entrevista reciente expresa con muchísima claridad de qué va el rollo que se han montado aquí: «Me gusta ser queer, una invertida…, como quieras llamarme. Pero no me digas ‘normal’, me resulta superofensivo». Jo, tía, cómo mola, diríamos, si fuéramos adolescentes. En fin, sociedad de consumo pura y dura aplicada a todas las esferas de la vida. Neoliberalismo de primera categoría y la creencia narcisista y ególatra de que eres especial. Desde luego, hay que reforzar mucho la «normalidad» para que algunos puedan salirse por la tangente con un poquito de esfuerzo. Sigue leyendo