Los brutos

Roberto Martín Maiztegui aborda el proceso de madurez de un joven que aspira a convertirse en guionista

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Hace pocas semanas comentaba que el fragmento de Roberto Martín Maiztegui era el más interesante dentro de esa obra colectiva en la Cuarta Pared, Todo lo que veo me sobrevivirá, donde se hablaba del mundo mismo de la actuación a partir de un joven que quiere estudiar interpretación. Aquí, en alguna medida, se insiste en esa cuestión sobre el ámbito de la ficción audiovisual. Como madrileño nacido en 1986 parece que la impronta de alguien que ha marcado tanto la estética ficcional de estos últimos años como Pablo Remón ─a quien agradece su ayuda y con quien firmó el libreto de Sueños y visiones de Rodrigo Rato─ es persistente. Sigue leyendo

Un sublime error

Gonzalo Cunill sondea la vida desde la muerte en esta performance de Jan Lauwers en el Teatro de La Abadía

Foto de Vibe Stalpaert

El teatro en Madrid está hablando mucho de la muerte para discurrir sobre la vida (Véanse La Patética o Las apariciones). El espectador tiene la oportunidad de aplicarse el memento mori como mantra diario. El ocio consumista y lógico decaimiento, el tedio de los productos fugaces, los contenidos de seudoarte intrascendente y la exigencia de aparentar lo que no se es sitúan a demasiad gente ante el abismo. ¿Ven? No es tan difícil ser Byung-Chul Han. Gonzalo Cunill se presenta al Teatro de La Abadía con un traje blanco como una mortaja elegante para alguien que ha gozado de la vida, de la dolce vita, de la gran belleza,… Un maestro de ceremonias que observa su existencia con alegría y con gran sentido del humor. Sigue leyendo

Iconos o la exploración del destino

El Brujo se enfrasca de nuevo con los mitos clásicos para trazar una genealogía divertida en el Teatro Bellas Artes

Diseño sin título – 3

Todo permanece igual. Aquellos mitos y nuestro presente, nuestro devenir y el mismo Brujo. Solo queda poner el espejo, cóncavo, a ser posible, e ironizar cínicamente sobre el absurdo de la vida como si fuéramos Sísifo; pero divirtiéndonos de esta miseria fascinante. Acojámonos a la imaginación y a todos esos mundos posibles que brinda la fantasía y que, a la postre, quedan impresos en los genes. El magnetismo de este artista sigue incólume. ¿A quién se recibe con aplausos antes de que comience su monólogo? Sigue leyendo

La Patética

Miguel del Arco trata el tema de la muerte a través de una comedia descabalada sobre un exitoso compositor en el Teatro Valle-Inclán

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Presenta actualmente el Centro Dramático Nacional dos propuestas que, en cierta medida, van en paralelo. Ambas tratan sobre la muerte y las dos están rebosantes de comicidad. Las apariciones se representa en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero y esta que nos comete en el Teatro Valle-Inclán. Observando aquella, evidencio en la comparación, que si Miguel del Arco hubiera apostado todas sus cartas a la astracanada todavía habríamos hallado una diversión consistente; pero no tengo claro, aún, qué ha pretendido. Manejo varias referencias para aproximarme al asunto. Si, por ejemplo, recuerdo la versión cinematográfica que Morir, la novela corta de Arthur Schnitzler (que marca la trama), que realizó Fernando Franco en 2017, descubro una inmensa pesadumbre. Y este, creo, que es el problema. Sigue leyendo

Viaje hasta el límite

La obra teatral del novelista Luis Martín-Santos, influida por el realismo estadounidense, sube al escenario del Teatro Español

Foto de Javier Naval

Es habitual recalcar de las obras narrativas o dramáticas algo así como que «el menos es más». En cuántas podemos detectar que sobra aquí o allá a causa de las reticencias del autor a desprenderse de algo que le ha costado tanto escribir. Sin embargo, para el caso que nos compete, ocurre totalmente lo contrario. ¿Cuánto le faltaría a Viaje hasta el límite para que los cambios no fueran tan abruptos? Es difícil hacerse una idea, pero pongamos tres cuartos de hora para que las tretas y los tratos se maduren, y para que los amores intempestivos no parezcan éxtasis de adolescentes. Por esto, esencialmente, el texto teatral de Luis Martín-Santos no es buena, ya que, como veremos, los personajes no tienen ocasión de redondearse como se requeriría. Sigue leyendo

Los hidalgos de Verona

Declan Donnellan y Nick Ormerod presentan en el Teatro de la Comedia una endeble obra de un primerizo Shakespeare

Foto de Javier Naval

Aceptemos que Declan Donnellan ha tomado, en gran medida, el consejo que Harold Bloom emitió para quien lo deseara: «los directores… harían bien en montar Los hidalgos de Verona como una farsa paródica, cuyos blancos serían los amigos veroneses del título». Muy poco se puede sacar de esta obra primeriza del bardo y, menos, si el planteamiento dramatúrgico está por debajo de quien puede calificarse como uno de los mejores directores europeos de los últimos tiempos. Siempre junto a su fiel acompañante, el escenógrafo Nick Ormerod, quien firma la ¿escenografía?, que consiste en un panel situado en el centro, apenas empleado como pantalla en el último acto, y que funciona como separación espacio-temporal excesivamente simple. Convengamos que, si hubieran sido otros, quienes hubieran realizado este dispositivo se los habría juzgado con severidad. Sigue leyendo

Orlando

Marta Pazos entrega un espectáculo repleto de fantasía y esteticismo en el Teatro María Guerrero sobre la novela de Virginia Woolf


Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Desde luego, la conceptualización que encierra el Orlando de Virginia Woolf ha servido para que muchos, muchas y, sobre todo, muches hayan encontrado la novela promisoria de la pretendida queerización de nuestra esquizofrenia actual. Afortunadamente debemos juzgar y complacernos con lo que ocurre sobre las tablas. Vaya por delante que pienso que Marta Pazos ha ofrecido su mejor montaje. Sigue leyendo

Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos

María Velasco dirige su propio poema escénico para discurrir sobre el amor en las Naves del Matadero

Foto de Jesús Ugalde

El díptico siempre es el mismo en la literatura: amor y muerte. De esta última se ocupó María Velasco en sus dos últimas propuestas: Harakiri y Primera sangre. Después de la resaca que punza en la ruptura amorosa, llega, como ocurre con el alcohol, un subidón de adrenalina que te lanza a la estratosfera eufórica para arramblar con todos los placeres. Mecanismo de defensa lógico que el propio organismo acomete pues la depresión sobrevuela. Aquí se pide un alienígena (un otro extravagante, un ser de otro planeta), que a mí me suena a aquello de Alaska con «Mi novio es un zombi»: «Es un muerto viviente / que volvió del otro mundo / para estar conmigo». Sigue leyendo

Divinas palabras

Atalaya recupera su visión sobre el clásico de Valle-Inclán para insistir en su estilo expresionista

Si hace unos meses los Teatros del Canal daban cobijo a Los cuernos de don Friolera, uno de los esperpentos más logrados de Valle-Inclán, ahora vuelven los de Atalaya sobre su montaje de 1998. La compañía sevillana ofrece su habitual estilo expresionista de influencia germánica que tan pertinentemente se ajusta a las concepciones de nuestro célebre dramaturgo. Muy distinto de la estética propuesta por José Carlos Plaza quien presentaba su visión nuevamente en 2020 (sobre su idea de 1987) y muy contrario a la crítica vitriólica que exponían los gallegos de Chévere con su Divinas palabras revolution en 2018. El Brujo, con El alma de Valle-Inclán, discurrió por sus propios derroteros.

Ricardo Iniesta exprime hasta la saciedad un objeto, un símbolo, un motivo, que observaremos durante toda la función. El cono luminoso, multiplicado por otros tantos y a varios tamaños, que nos sirven de caperuz semanasantero, tipi de estos indios correcaminos, arboleda fantástica, copas doradas de licores deletéreos, velorio de veladores en sacristía, riscos para cabras montesas y hasta cunnus empoderante. Sigue leyendo