El caballero de Olmedo

Laila Ripoll favorece la ambientación romántica en el Teatro de la Comedia trasladando la tragedia a los albores del siglo XIX

Foto de Mauro Testa

Nadie pone en duda que esta es una de las tragicomedias de Lope de Vega más presentadas y más versionadas. En los últimos años, por ejemplo, hemos tenido una perspectiva más contemporánea, con moto incluida, en Que de noche lo mataron, de Julieta Soria; mientras que en el Corral Cervantes pudimos observar cómo Julio Hidalgo incluía unas charangas en la trama. Allí, por cierto, aparecía ya Elisabet Altube en el papel de Inés. Su encanto personal y su delicadeza se plasman de nuevo en el Teatro de la Comedia, ahora que Laila Ripoll se hace cargo de esta obra. La directora traslada la acción a 1816, conocido como el «año sin verano», porque las temperaturas fueron realmente bajas debido a la erupción del volcán Tambora en Indonesia; aunque la Cruz de Mayo en Medina del Campo sea, evidentemente, en primavera. No creo que esta circunstancia quede clara en la propia escenificación del proyecto. Sigue leyendo →

Luces de bohemia

Eduardo Vasco le ha restado melancolía a su adaptación de este clásico para trazar un espectáculo disfrutable

Luces de bohemia - Foto de Javier NavalSomos afortunados de poder asistir a un espectáculo teatral con un elenco de veinticinco intérpretes. En la versión de Lluís Homar no se llegó tan lejos y, en la más reciente de Sanzol para el CDN, el cariz fue bastante austero. Pero, ante todo, tenemos delante de nosotros un montaje novedoso. Sigue leyendo →

La señora y la criada

Un Calderón apenas conocido en una propuesta escénica de aire italiano que Miguel del Arco promueve con gran desenfado y dinamismo

Foto de Sergio Parra

Llevar una comedia palatina, ingeniosa y tópica a partes iguales, intrascendente en cuanto que todo propende al tradicional desenlace feliz; pero, a la vez, evidenciadora de luchas políticas y amorosas bien sustanciales; de esta forma tan vivaz, demuestra un enorme mérito por parte de todo el grupo y, principalmente, de Miguel del Arco. El director ha demostrado con creces su capacidad para aunar espectacularmente elementos diversos de la cultura y de la dramaturgia para sintetizarlos en montajes llamativos. La versión de Julio Escalada respeta mucho el lenguaje calderoniano (con dobles sentidos altamente jocosos) e interviene el texto reelaborando mínimamente algunas caracterizaciones que, después, Del Arco remata con una acentuación de los gestos, de las carnalidades y de las exageradas intemperancias de varios personajes. Ahora, lo que auténticamente nos entretiene y nos produce atracción es exactamente la criada, Gileta. Sigue leyendo →

Hamlet

Israel Elejalde hace un virtuoso príncipe de Dinamarca con giros estupefacientes

Foto de Ceferino López
Foto de Ceferino López

Una cama y el sueño se citan en duelo hasta que se transforman en fosa y realidad. El preámbulo a la duda metódica cartesiana y el descubrimiento de la ensoñación calderoniana que hoy contribuyen a que la obra literariamente más rica de Shakespeare se observe en toda su dimensión. Miguel del Arco se ha esforzado en crear un ambiente estrictamente onírico desde el principio, que alcanza mediante proyecciones un tanto psicodélicas sobre las cortinas que nos separan de algunas acciones nubladas. ¿Es locura el fingimiento de Hamlet o es la cuna balanceada por Morfeo la que mece el devenir del príncipe herido en su orgullo y en su honor? Sigue leyendo →

Antígona

Carmen Machi se transforma en Creonte para ofrecer una perspectiva inédita del clásico griego

Foto de Luis Castilla
Foto de Luis Castilla

La tragedia de Sófocles expone la dialéctica entre la ley y la familia, aunque el verdadero trasfondo es la religión. Nunca debemos olvidar que en la antigua Hélade la creencia en diversos dioses y supersticiones formaban parte preeminente de aquella sociedad. A veces se cae en el error de pensar en los griegos como ilustrados racionalistas. Hasta qué punto el derecho que construye la política de Tebas está comandado más por el deseo de los dioses que por una reflexión acerca de la justicia. Sigue leyendo →

Misántropo

Miguel del Arco actualiza el Misántropo con una propuesta que toma como clave la clase política española

Foto de Eduardo Moreno
Foto de Eduardo Moreno

Jean-Baptiste Poquelin, en el cénit de su carrera, estrenaba allá por el 1666 una de sus obras más celebradas y con la que indagaba en los vicios del ser humano y, a su vez, creaba uno de esos personajes (interpretado por él mismo) que hoy se nos muestra, al menos, como necesariamente higiénico. El misántropo, Alcestes, es un hombre que lucha por la verdad y el amor, pero que termina padeciendo las paradojas de sus propios principios, imposibles en una sociedad donde apenas queda hueco para la honradez; así que no parece encontrar más salida que la vida eremita, vagar por el desierto, el tránsito monacal, la soledad ¿cobarde? Sigue leyendo →