Numancia

José Luis Alonso de Santos ofrece claridad y didactismo en esta versión de la tragedia cervantina en los Teatros del Canal

Foto de marcosGpunto

Un signo de los tiempos es la búsqueda de que todo producto cultural que aspira a concitar a un número amplio de espectadores no solo los busque de una edad, sino de varias. Para lograr esto se acometen diferentes procedimientos que favorecen la hibridez de lenguajes para que unos pillen algo y otros todo, aunque sea con cierta estupefacción. Sucede en el cine, en la televisión y en el teatro. Consiste esencialmente en suavizar argumentarios y en dar explicaciones. Y que la misma función valga para los bachilleres y para los adultos. Aquí José Luis Alonso de Santos busca la nitidez en el lenguaje para una obra compleja. Sigue leyendo

La Patética

Miguel del Arco trata el tema de la muerte a través de una comedia descabalada sobre un exitoso compositor en el Teatro Valle-Inclán

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Presenta actualmente el Centro Dramático Nacional dos propuestas que, en cierta medida, van en paralelo. Ambas tratan sobre la muerte y las dos están rebosantes de comicidad. Las apariciones se representa en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero y esta que nos comete en el Teatro Valle-Inclán. Observando aquella, evidencio en la comparación, que si Miguel del Arco hubiera apostado todas sus cartas a la astracanada todavía habríamos hallado una diversión consistente; pero no tengo claro, aún, qué ha pretendido. Manejo varias referencias para aproximarme al asunto. Si, por ejemplo, recuerdo la versión cinematográfica que Morir, la novela corta de Arthur Schnitzler (que marca la trama), que realizó Fernando Franco en 2017, descubro una inmensa pesadumbre. Y este, creo, que es el problema. Sigue leyendo

Ensimismada

Alfredo Sanzol se pone al frente de los Nuevos Dramáticos para discurrir por las cuitas mentales de una niña

Ensimismada - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

En el 2021 se inició esta andadura Nuevos Dramáticos, donde se trabaja con niños y niñas de entre 8 y 10 años. Si en otras temporadas asistimos a Luna en Marte, Play! y Los columpios, ahora le toca al mismísimo director del CDN, Alfredo Sanzol, abordar una cuestión sicológica que aborda el «trastorno» actual de los adolescentes. Rápidamente observamos concomitancias con las exitosas películas Del revés 1 y 2. Esa incursión intracerebral de nuestra protagonista Ensi (mismada) que, como corresponde a su etapa de desarrollo, se debate entre la necesidad de evadirse para evitarse enfrentamientos y problemas o aceptar que las cosas no funcionan como una quiere. Retazos, fundamentalmente, de Alicia en el País de las Maravillas, donde algunos aspectos sobre lógica a través de adivinanzas nos ponen en esa tesitura. Sigue leyendo

Mrs. Dalloway

Una versión que moderniza la novela de Virginia Woolf dejándola vacía de atribuciones contextuales y trascendentes

Foto de Sergio Parra

Ante todo, si la novela de Virginia Woolf —la primera en la que verdaderamente desarrolló sus dotes literarias—, ha trascendido es porque los procedimientos que empleó en su escritura —altamente influida por Joyce y Eliot—, sirvieron para engrandecer el modernismo inglés. Puesto que realmente el argumento es poca cosa. Otro asunto es la interpretación que se realice del vaivén de la señora Dalloway durante esas veinticuatro horas de un día. Sigue leyendo

La dama boba

Una dinámica versión de Alfredo Sanzol para la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, donde el amor es el revulsivo de la estupidez

Como viene ocurriendo en los últimos años, los jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ofrecen un contrapunto de enorme calidad a las propuestas de los mayores. En esta ocasión, Alfredo Sanzol se ha puesto en la dirección para versionar la popular comedia de Lope, La dama boba. Ha tomado la decisión de modernizar ciertos aspectos que, ya adelantamos, producen un cariz demasiado juvenil al montaje, aunque más respetuoso con las mujeres. Para empezar, ha desistido de emplear una escenografía como tal, no obstante, Alejandro Andújar la firma. Nos situamos en una configuración circular en la sala pequeña (la Tirso de Molina), del Teatro de la Comedia, por donde los artistas revolotearán sin freno. El vestuario directamente es el que uno se puede imaginar para estos chicos cuando vayan por la calle. Sigue leyendo

Pedro de Urdemalas

La pieza de Cervantes inaugura una nueva sala en el Teatro de la Comedia con una versión audaz

pedro-de-urdemalas-fotoUn pastiche fenomenal es el que ha montado Denis Rafter, apoyado en la ingeniosa versión de Jerónimo López Mozo, con las gentes jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ─estaría bien denominarlos de otra forma, pareciera que son inexpertos y la mayoría tienen más trote que muchos mayores─. Ante todo y principalmente buscar un entretenimiento sagaz e inteligente, un divertimento repleto de referencias culturales de antes y de ahora (casi imposible pillarlas todas); un artefacto dividido en múltiples escenas que parecen diseñadas como cajones estanco, a veces, solamente comunicadas entre ellas por un fino hilo. Son como sketches en los que no falta un guiño, una remisión irónica, un retruécano, un entrar y salir, un jolgorio, una danza, una música sorpresiva con ánimo de empastar sin romper la armonía (complicado, a veces, con tanta mezcolanza). Sigue leyendo

La ola

De cómo un proyecto con jóvenes sobre manipulación mental puede alcanzar el éxito en menos de cinco días

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

A mí el experimento de Ron Jones me parece falaz. Que se puede manipular a un grupo de alumnos eso lo puede comprobar cualquier profesor a diario. La cuestión radica en la pregunta inicial e ingenua de uno de los alumnos: ¿cómo pudieron tantos alemanes «convertirse» en nazis en tan poco tiempo? La respuesta que debería haber dado el profesor —y es en la que se basa la obra— no es que fueran manipulados, sino que muchos alemanes, como se puede comprobar leyendo a los pensadores del siglo XIX como Hegel, Marx o Nietzsche (si no queremos irnos más lejos) eran antisemitas (de la misma forma que lo eran o lo habían sido otras gentes en otros países) y, además, estaban faltos de trabajo, heridos en el orgullo por la guerra perdida y hambrientos. Por lo tanto, una cosa es crear una secta (algo que ocurre habitualmente con multitud de grupos en mayor o menor medida, en ámbitos religiosos, culturales o estéticos) y otra muy distinta es que se pueda transformar a toda una sociedad «sana» intelectualmente, y que ningún grupo contravenga esas posiciones. Por lo tanto, La ola no pasa de experimento para ratas. Sigue leyendo