La aventura de la palabra

El discurso de ingreso a la Academia de la Lengua de Fernando Fernán Gómez vertebra este espectáculo algo naíf

Foto de Luiscar Cuevas

Curioso resulta que en los últimos años varios discursos de académicos de la lengua hayan subido a escena. El más intenso y profundo de todos fue Silencio, de Juan Mayorga (al que se hace jocosa alusión en la pieza). Hace bien poco, en El sillón K, conocíamos el emitido por Carmen Conde. Y, si apuramos, algunos de los que pudieron haberse dado y que se quedaron interruptus, como el de Pardo Bazán (recordemos Emilia) o María Moliner (véase, El diccionario). En cualquier caso, Juan Carlos Pérez de la Fuente ha considerado que este texto de Fernando Fernán Gómez era digno de llevarlo a las tablas. Yo considero que es una disertación modesta, de poco fuste y bastante naíf, como el propio montaje. Sigue leyendo

El viaje a ninguna parte

Los avatares de los cómicos en la posguerra configuran este drama acibarado que versiona la novela homónima de Fernán Gómez

VIAJE A NINGUNA PARTE
Foto de E. Moreno Esquibel

Está claro que una de las mejores maneras de homenajear a Fernando Fernán Gómez en el centenario de su nacimiento es llevar a las tablas una de sus más insignes creaciones; y más en un teatro que aún lleva su nombre. La versión dramática que realizó Ignacio del Moral en su día sobre la novela homónima, que también tuvo una adaptación cinematográfica exitosísima (como todos sabemos), ya se montó en el Teatro Valle-Inclán con la dirección de Carol López. Aquella contó, desde luego, con más medios materiales que esta que ahora comanda Ramón Barea. A bote pronto hay que sentenciar que la extensión —unas dos horas— no está justificada. Algunos vaivenes resultan repetitivos y parece que demoran en exceso las distintas resoluciones definitivas de los personajes. Sigue leyendo

Las bicicletas son para el verano

César Oliva versiona el ya clásico de Fernán Gómez treinta y cinco años después de su estreno

Foto de Pepe h

Se da una paradoja con el famoso texto de Fernando Fernán Gómez y es que resulta, seguramente, la obra más leída en los institutos. Lecturas en clase, con la participación de los alumnos y con una clara aprobación por su parte. Algo posee este drama que todavía los motiva. Digamos que funciona como actividad de corte literario. Sigue leyendo