La tristeza de los ogros

La obra del belga Fabrice Murgia construye el umbroso sufrimiento de dos jóvenes sometidos por la maldad

Foto de Luz Soria

Adentrarse en la conciencia y en el relato de algunos adolescentes que han visto su vida truncada o trastocada por circunstancias adversas es un campo de tinieblas que remite directamente a la experiencia onírica. Por eso es absolutamente acertado estéticamente que Fabrice Murgia haya adoptado esta perspectiva para subsumirnos en dos historias que corren paralelas y que se relacionan conceptualmente; aunque mantienen contextos muy distintos. Lo esencial de este espectáculo es vivificar la atmósfera de perturbación mental, intentar ponerse en la mente de dos individuos que observan la realidad con la misma duda que adoptamos nosotros como espectadores. Lo imaginario y lo real batallan sin cuartel. La verdad del arte, redunda en lo real. Inspirado por los diarios de Natascha Kampusch, aquella niña austriaca que fue secuestrada cuando tenía diez años durante 3096 días por un criminal que se suicidó al poco de que la joven se escapara; y por la biografía de Bastian Bosse, el postadolescente que hirió a varios alumnos en su antigua escuela en Alemania a finales de 2006; para después suicidarse. Sigue leyendo