El Teatro Infanta Isabel acoge la célebre obra de Claudio Tolcachir en su regreso a los escenarios
Qué se puede afirmar hoy de una de esas obras de teatro que, en cierta medida, se han convertido en un referente del siglo XXI. Una vuelta de tuerca más a un estilo que parte del naturalismo, de Chéjov, que pasa por el expresionismo, por el absurdo, por Grotowski y que, como un cuestionamiento existencialista sobre las formas que tenemos de vivir, llega hasta el presente. La verdad es que desde aquel 2005 muchas han sido las propuestas que de manera muy similar se han acogido a esta forma. Sigue leyendo →
Yayo Cáceres y Álvaro Tato reconfiguran a Edipo y su familia en un espectáculo ideado principalmente para adolescentes en el Teatro de La Abadía
Foto de David Ruiz
No son pocas las versiones que se nos han ofrecido sobre las tragedias que se basan en el ciclo tebano en los últimos tiempos. Me quedaría, ante todo, con la propuesta de Declan Donnellan; pero creo que, para el caso, nos puede resultar más útil hacer referencia al montaje de los portugueses Companhia do Chapitô. Precisamente, tanto aquellos como estos de Ay Teatro quisieron aproximarnos a los personajes de manera animosa, didáctica, y hasta lúdica. Sigue leyendo →
La trilogía de Francisco Casavella se materializa teatralmente a través de un espectáculo de cuatro horas en los Teatros del Canal
Foto de Juan Miguel Morales
Francisco Casavella murió con 45 años y no pudo comprobar cómo su trilogía, El día del Watusi, se convertía, por méritos propios, en una de esas pocas obras que la Literatura iba salvando en este siglo XXI repleto de éxitos efímeros. Fresco monumental sobre los finales del franquismo, de adentramiento en la transición y de saboreo de aquellas mieles de la Barcelona olímpica, de diseño y, también, de clasismo a raudales en esa atmósfera de nacionalismo aristocrático. No sé si las cosas han cambiado mucho, tal y como parece, o si, en el fondo, siguen igual; el caso es que contamos con una obra muy española (tómenselo como quieran). Ante ustedes, un espectáculo de más de cuatro horas. Sigue leyendo →
Ángela Ibáñez dirige a dos actrices sordas en un atractivo espectáculo sobre la obra lorquiana en el Teatro María Guerrero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Reconozcamos que acudir otra vez a Bodas de sangre (en 2017 presentó arriba Pablo Messiez su versión y, también, como ahora, empleó el texto inicial de Comedia sin título) supone una reiteración, y que la sorpresa quedará constreñida. Por esto mismo, la dramaturgia de Iker Azkoitia (autor de la serie Romi) actúa como un revulsivo repleto de originalidad. Principalmente porque plantea la integración de las dos actrices sordas a través de todos esos lenguajes visuales que tanto van a favorecer su expresión. La dirección de Ángela Ibáñez es fundamental. Actriz sorda, como sabemos, que ha brindado su vigor y su energía en varios proyectos sobresalientes, como en Ricardo III o en aquel magnífico Tribus, comandado por Julián Fuentes Reta, que aquí ofrece su cobertura.
El encuadre tiene su lógica: dos muchachas se han quedado solas en su colegio concertado (van de uniforme), ya que el resto del grupo se ha marchado a ver un espectáculo que no contaba con ningún tipo de adaptación para ellas que tienen problemas de audición. Lo habitual. Me da la impresión de que el Centro Dramático Nacional es una institución que sí está cumpliendo con su cometido a la hora de ayudar a aquellas personas que requieren algún apoyo comunicativo. Y esta obra vuelve a ser un ejemplo de ello. Lo que vemos es una pura demostración de que su lingüística es muy válida artísticamente. Uno, en algunas ocasiones, se ve remitido a los orígenes del cine, y a esos gestos que tan bien aprovecharon cómicos como Chaplin o Keaton. Aquí ocurre igual.
Mari López y Emma Vallejo se nos presentan como dos chavalas inquietas, a las que les gustaría realizar su propia puesta en escena sobre algún drama de Lorca. Fantasean con ello hasta que llega un profesor a abroncarlas, mientras toma la determinación de que debe cuidarlas. Este es acogido por Josete Ordóñez, quien hace lo que puede con esas frasecillas que le han tocado antes de agarrar la guitarra. Verdaderamente, es un plus de esta representación toda la composición musical que corre a su cargo. Cómo empasta el flamenco con los movimientos de las actrices. Escuchamos poemas musicados del poeta granadino como «La Tarara». El artista es acompañado en la percusión (y luego con la guitarra), con notas de jazz, por Diego Illán, quien también contribuye al buen hacer general en la lectura de los signos traducidos, para que podamos entender qué se dicen estas chicas.
Sí que tiene primeramente mayor protagonismo Emma Vallejo, pues va hablando y traduciendo a su amiga. Será ella quien dé comienzo a esa función dentro de la propia función con esa presentación que anteriormente comentaba: «Señoras y señores: No voy a abrir el telón para alegrar al público con un juego de palabras». A partir de ahí, tenemos todo un engranaje teatral. Guiñoles, teatro de sombras, accesorios, vestuario alusivo para identificar a todos los personajes que van a incluir, ya sea un sombrero rojo para Leonardo o un pañuelo verde para el novio, más toda esa imperante gestualidad. Inicialmente, los pupitres nos descubrirán recortables que cobrarán vida para introducirnos en la historia.
Pienso que alguna escena se hace un tanto larga, quizás el prólogo merecería un recorte y, sobre todo, otro más preciso cuando la novia duda y duda mientras se viste. Por lo demás, ambas intérpretes se manejan con mucha sintonía en la recreación de esta tragedia. Después, Mari López va adquiriendo mucha más importancia e, incluso, es capaz de aportar ciertos tonos de humor cuando encarna a la criada. Que además bailen para conectar distintos momentos engrandece el dinamismo; porque uno de los inconvenientes que hallamos en esta dirección es el aprovechamiento del espacio. Ángela Ibáñez ha querido disponer de cualquier recoveco; pero las dichosas columnas de la Sala de la Princesa y su estrechez apiñan demasiado al elenco. La propuesta posee tantos elementos que cuesta apreciarlos todos como se debiera.
En cualquier caso, hasta las paredes, como grandes pizarras, nos descubren instrumentos y objetos, y sirven para reflejar dibujos lorquianos y frases que podamos leer para completar algunos mensajes que se nos escapan entre los signos. Por ello, nuestra atención queda más que satisfecha. Los cambios se suceden con prontitud y nos sorprenden. Por ejemplo, la muerte, esa mendiga que aparece de improviso, viene enmascarada y por tanto se renuncia a la expresividad del rostro para confiarnos a una pulsión más corporal.
En definitiva, han realizado un fenomenal trabajo, apabullante en los lenguajes que se imbrican y lleno de emotividad. Nos arrastran a través de un drama que todos conocemos; pero con unos procedimientos lúdicos que nos atraen fervientemente.
Típica comedia burguesa firmada por Florian Zeller y protagonizada por el humorista Joaquín Reyes en el Teatro Infanta Isabel
Foto de marcosGpunto
Quizás haya que desistir con el humor francés y con sus comedietas burguesas, infantiles y, encima, aleccionadoras. El cinismo moralista de nuestros vecinos finolis me resulta insoportable. No me hace gracia y me parece tan tontorrón que no creo que esté destinado a la inteligencia. Este género tendrá sus millones de seguidores y degustadores; pero es tan reduccionista que no me vale ni para pasar el rato. Voy a pensar, por otra parte, que con otro elenco el asunto hubiera discurrido con algo más de sutileza; no obstante, la presencia de Joaquín Reyes trastoca cualquier afán de complejidad en las maneras. Sigue leyendo →
Matías Umpierrez dispone un atlas sobre el odio en el Centro CondeDuque a través de una panoplia de artefactos
Foto de Dominik Valvo
No tengo tan claro que persistir en el collage, en el corta y pega, en el dispositivo, en la instalación, en el videoclip sea la manera más adecuados para percutir en conceptos fundamentales. El arte contemporáneo a través de museos, galerías, salas de teatro o espacios no convencionales ha propiciado el cachivache que hoy, cuando los minivídeos rielados nos someten en el circuito cerrado de nuestro solipsismo, se ha convertido en el insignificante espejo de nuestra inopia.
Ya nos demostró Matías Umpierrez en su anterior montaje, Eclipse, que tiene querencia omniabarcadora. Pero he de reconocer que he salido del CondeDuque con la sensación de que se me escurren en la memoria los relatos del artefacto. ¿Debo asumir que siempre eran ejemplos de lo mismo? Lo cierto es que no, que cada uno tenía su contexto y que es ahí donde no se incide. El odio tiene sus peculiaridades ─y muy hondas e inasibles─ dependiendo de sus circunstancias. Sigue leyendo →
La novela de Alejandro Sawa es adaptada por Mariano Llorente con poca ambición dramatúrgica en el Teatro Español
Foto de Javier Naval
La figura de Alejandro Sawa se ha visto relacionada con demasiada frecuencia con el Max Estrella de Luces de bohemia (que ha vuelto a la sala principal), mientras que sus novelas y sus artículos periodísticos se han ido descatalogando. No obstante, algunas de sus obras, como precisamente ocurre con Noche, han regresado a los anaqueles de las librerías gracias a pequeñas editoriales como Amarillo, que también ha publicado Criadero de curas. Ambos textos, por cierto, de un claro tinte anticlerical y escritas en 1888. Aspecto que determina en demasía la visión tétrica de este autor. Su naturalismo ahondaría en aspectos decadentistas y muy sombríos. Sigue leyendo →
La Zaranda fija su mirada expresionista en la prostitución a través de un espectáculo escueto
Se antoja menos intensa esta propuesta de La Zaranda, si uno echa la vista atrás y revisa otros de sus proyectos. El eco de aquellos mendigos en Ahora todo es noche reverbera aquí, aunque con un discurso más atemperado, sin tanta enjundia política ni literaria. Incluso si acudimos a El grito en el cielo, aquel trabajo que redundaba en los estragos sociales de la vejez podremos comprobar que se percutía con más insidia. En este proyecto nos destinan a los bajos fondos, al ambiente prostibulario que aún hoy podemos encontrar en las grandes ciudades españolas como Barcelona y Madrid. Sigue leyendo →
El Teatro María Guerrero se introduce en un futuro distópico con este sugestivo montaje de Tiago Rodrigues
Foto de Christophe Raynaud de Lage
No han faltado a lo largo de los últimos decenios historias ─la mayoría expresadas a través del celuloide─ que en el contexto futurista de la exploración del cosmos nos han permitido reflexionar acerca de la humanidad, de su supervivencia; pero también de las esencias íntimas de cada individuo cuando las circunstancias extraordinarias cuestionan su propio devenir e, incluso, su responsabilidad con aquellos que vivirán posteriormente. Así ha ocurrido desde Solaris y, en fechas más recientes, con Ad Astra, Passengers, Moon o, cómo no, The Martian. Precisamente esta última es la que nos puede venir servir más para establecer comparaciones. Ahí vemos reflejada la hostilidad de Marte, a donde ha sido enviada Amina (etimológicamente significa «segura» y «honesta»). Sigue leyendo →
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