Todo lo que veo me sobrevivirá

Raquel Alarcón cierra el Tríptico de la Vida en la Sala Cuarta Pared con un mosaico de historias en el absurdo de la cotidianidad

Se cierra con esta pieza el Tríptico de la Vida. Título tan amplio e inconcreto que ha valido para derivarnos a una suerte de costumbrismo en mosaico. Teselas de teselas repletas de melancolía y desencanto, trufado de ironía impotente. Si acaso hemos acontecido a la bruma propia de nuestros tiempos en descenso. De hecho, Todo lo que veo me sobrevivirá insiste en estas ideas. Las autorías auguraban una obra potente; pero la suma de las partes, en este caso, no ha propiciado un espectáculo superior. Principalmente, por falta de engarce, de recursividad. Sigue leyendo

El efecto

Juan Carlos Fisher dirige el éxito de la dramaturga británica Lucy Prebble, un drama sicologista sobre el poder de la química en nuestro cerebro

Foto de Elena C. Graíno

El efecto es efectista. Se la recomendaría, para que se entretuviesen, a los adolescentes. Cuesta pensar que el público adulto que suele ocupar las butacas de los Teatros del Canal no vaya a detectar las simplificaciones con las que se acomete el planteamiento. Por un lado, habría que señalar que la obra, tan acuciante para el momento que vivimos a partir de este constructo tan avieso de la «salud mental», se ha quedado anticuada. De hecho, ya lo estaría en aquel 2012 en el que se publicó. Los fármacos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina han sido puestos tan en cuestión que la siquiatría más seria declara abiertamente que esa vía antidepresiva apenas «funciona» en el 10% de los casos. Sigue leyendo

Camino a La Meca

Lola Herrera se encarna en la escultora Helen Martins para desarrollar este drama firmado por Athol Fugard en el Teatro Bellas Artes

Tomemos como una ironía del destino que justo falleciera Athol Fugard hace un mes. Su obra, Camino a La Meca, que tuvo su propia versión cinematográfica en 1991, con Kathy Bates como protagonista, fue estrenada en Londres en 1985. Ahora llega al Teatro Bellas Artes para que Lola Herrera se encarne en la escultora sudafricana Helen Martins, una de esas «locas» del trash art, quien vivía en New Bethesda, en el desierto de Karoo, muy cerca de donde el propio dramaturgo había comprado una casa. Sin embargo, a pesar de observarla con frecuencia, nunca se conocieron personalmente. Sigue leyendo

Música para Hitler

Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio nos destinan a un intenso encuentra entre Pau Casal y un oficial nazi

La medida concisión y el clímax que se nos propicia en el desenlace estructuran un proyecto que tiene todos los ingredientes para alcanzar el éxito de ese espectador serio y maduro que tanto anhelan ciertos dramaturgos y directores. No negaré las virtudes del texto firmado por Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio; pero el riesgo y la complejidad artísticos apenas se concitan. Cuando una obra lleva el nombre ‘Hitler’, uno ya sabe que la lucha frente al mal supremo, simbolizado en este dictador, será la razón de ser. Ahora, el montaje al que asistimos, con toda una Sala Roja Concha Velasco a rebosar, nos usurpa un coherente conflicto. Es decir, en cualquier otro esquema dramático o cinematográfico al uso, la duda, la cuita, la posibilidad de una pérdida flagrante o, incluso, dejarse la vida aparecen en algún momento de manera acuciante. Sigue leyendo

Las amargas lágrimas de Petra von Kant

Rakel Camacho no consigue engranar los diferentes elementos estéticos en esta adaptación de la obra de Fassbinder

Foto de Isa Saiz

Regresa a los escenarios Fassbinder, después de aquel aburridísimo proyecto de Dan Jemmett titulado Los gatos mueren como las personas. Rakel Camacho, quien ya demostró su talento dramatúrgico en esta misma sala del Matadero con Coronada y el toro (hace bien poco se puso al frente de El cuarto de atrás), pienso que esta vez no ha sabido conjugar todos los elementos que se ponen en juego en este montaje. Sigue leyendo

Roland mon amour

Cris Balboa ocupa la Sala de la Princesa en el Teatro María Guerrero para organizar una performance autoficcional junto a su sintetizador

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Como bien nos tienen acostumbrados en el Centro Dramático Nacional sus máximos responsables, ya tenemos aquí la insignificancia de la temporada. Propuesta surgida dentro del programa de residencias de esta insigne institución. Por lo tanto, aquí tenemos un proyecto previsto y evaluado, al que se le ha concedido el honor de incluirlo en la programación para que ocupe la Sala de la Princesa durante un mes. Ahí es nada. Habrá que culpar del estropicio, entonces, a Fefa Noia, adjunta a la dirección, que parece tener sus favoritismos gallegos. Sigue leyendo

Viejos tiempos

Beatriz Argüello crea la atmósfera propia para desarrollar este acontecimiento onírico de Harold Pinter

Foto de Lucía Romero

La primera versión de esta obra del Nobel Harold Pinter fue la dirigida por Luis Escobar en 1974. Aunque tenemos mucho más cercana la adaptación de Ricardo Moya para el Teatro Español en 2012. No es extraño que esta obra se publique junto a Traición (recordemos la propuesta comandada por Israel Elejalde), pues ambas pertenecen a este «Teatro de memoria» que abona la pretensión de incurrir en la conciencia, en las existencias aleatorias, en los olvidos y en esas máculas indelebles que nos consternan. Creo que la dirección de Beatriz Argüello acierta absolutamente al crear no ya una atmósfera de extrañeza, sino una verdadera sustancia surrealista. Sigue leyendo

Lacrima

El Teatro María Guerrero acoge el extraordinario montaje de Caroline Guiela Nguyen, una crítica al capitalismo global a partir de la alta costura

Foto de Jean Louis Fernandez

Recibimos de nuevo a Caroline Guiela Nguyen en el CDN tras su paso con Saigon y reconocemos muchos de sus valores estéticos. Otra vez una producción absolutamente sobresaliente, donde se imbrican una serie de técnicas audiovisuales manifestadas con gran elegancia y con mucha meticulosidad. Estamos acostumbrados en los últimos tiempos a una introducción de cámaras, de vídeos y de tecnologías en la escena que, si bien sorprenden, también, en demasiados casos, resultan molestas. Aquí no ocurre así y por eso el discurrir de la función es tan placentero. No hay más que ver cómo se utiliza la pantalla central. Sigue leyendo

Vulcano

El periodismo de investigación se impone como marchamo en este drama social que se combina con la comedia en el Teatro Valle-Inclán

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Si en El peso de un cuerpo, el anterior trabajo de Victoria Szpunberg, que pudimos contemplar en la Sala Francisco Nieva, del CDN, se inmiscuía en el trato degradante a los ancianos enfermos, ahora acomete diversas cuitas también en el ámbito del drama social. De hecho, lo que me resulta más interesante es la crítica a esos programas de investigación que han ido creciendo en las televisiones, muchos de los cuales se han asentado en el sensacionalismo. Porque el resto de capas que se pretenden introducir no terminan de redondearse. Ahora, peor me ha parecido que la comicidad que propicia el relato sobreactuado del padre, Manuel, derive en un caos berlanguiano que luego, encima, se desvanece totalmente. Sigue leyendo