Noemi Rodríguez aplica su sagaz ironía para pergeñar una dramedia sobre una pareja de treintañeros en crisis
Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Hasta la fecha el modelo de parejas separándose se movía desde la hondura de Bergman en la madurez (Escenas de la vida conyugal) hasta cualquier diatriba adolescente sin recorrido posible como en la serie Dawson Crece en los noventa, atravesando catástrofes frecuentes con hijos de por medio, como en Historia de un matrimonio, de Noah Baumbach. Faltaba concretar cómo se destruyen las uniones de los posmodernos deconstruidos. Al final de las cosas, hemos de concluir, es la definitiva etapa de una trayectoria de trituración. No discurriremos sobre asuntos biográficas de la artista, pero digamos que ahora se presenta en solitario firmando texto y dirección. Sigue leyendo →
Miguel del Arco y Antonio Rojano versionan el clásico shakesperiano con una propuesta sugerente y algo populachera
Foto de Vanessa Rábade
Resulta muy recurrente acudir en nuestra época a los prototipos de aquellos reyes o mandatarios que demostraron ciertas dosis de psicopatía en su carácter; para realizar la comparativa con líderes de nuestro mundo contemporáneo que parecen adoptar un lenguaje y unos modos que nos hacen dudar de su cordura (llámese Trump o Boris Johnson o Maduro). Volvemos de nuevo sobre la cuestión de si existe el mal en las personas mentalmente sanas. La biología, la costumbre, la cultura y la enfermedad son aristas para una respuesta compleja. Regresamos, entonces, al clásico de Shakespeare, Ricardo III (debemos recordar que las relativamente recientes adaptaciones de Carlos Martín y Sanchis Sinisterra, y la de Yolanda Pallín). De este drama podríamos quedarnos con su protagonista y ya tendríamos la obra entera para dirimir las cuitas del poder; porque es quizás la obra del dramaturgo inglés, donde la figura principal se queda sin contrarréplica eficiente. Y más vale que cada uno haya hecho un poco los deberes antes de asistir, porque si no los árboles genealógicos de las dos rosas se le van a volver enredaderas. Y es que la escoliosis del pobre Ricardo da para encabronarse con sus rivales; pero más consigo mismo por sentir el permanente rechazo de las mujeres de la corte. Ya se sabe de la hermosura de los viejos ricos; así que nada mejor que embellecerse con la corona real para percibir el «cariño» de las damas. En el plano emocional y psicológico se puede relacionar más con el Joker de Joaquin Phoenix (que hayan coincidido ambas obras generará concomitancias), que con otros ínclitos personajes que tengamos más a mano. Sigue leyendo →
La ineficacia de la narraturgia se despliega en una decepcionante propuesta de Miguel del Arco sobre el texto del ruso Ivan Viripaev
Foto de Vanessa Rabade
De un tiempo a esta parte las narraciones han invadido la escena. Principalmente nos hemos topado con ellas en el circuito off. Los apóstoles de Sanchis Sinisterra (no hay más que revisar su última obra, El lugar donde rezan las putas, para comprobar la ineficacia de algunos procedimientos) se han lanzado al ruedo a evangelizarnos con la buena nueva: la narraturgia (revisen lo último de Eva Redondo). No pararé de quejarme sobre este retroceso teatral. Ahora uno acude a una sala a que le cuenten una historia, como a la antigua usanza. Narraciones, por lo común, explicativas en exceso, descriptivas sin parangón. Un teatro que anula los roles y la representación. También la pasión de ver a un actor sentir aquello que nos desea transmitir. Bien, pues, parece que desde Rusia llegan los mismos ecos con Ivan Viripaev. Y a Miguel del Arco le ha convencido —digámoslo ya directamente— un texto insulso e insustancial. Sigue leyendo →