Der Lauf

La compañía Les Vélocimanes Associés desarrolla todo un dispositivo de acciones insensatas dentro del Festival Riesgo

Foto de Irving Villegas

Afirman los componentes de la compañía Les Vélocimanes Associés que su máxima influencia es el mediometraje Der Lauf der Dinge (1987), de los suizos Peter Fischli y David Weiss. Un claro ejemplo de cómo las reacciones en cadena, con la consabida teoría del caos y el efecto mariposa de fondo se ponen en marcha de una manera lúdica, en consonancia con el influjo dadaísta de Marcel Duchamp o de otros como Rube Goldberg y su máquina. Ciertamente, en los últimos tiempos quien se ha llevado la palma con estos procedimientos son los videoclips del grupo Ok Go («¿Verdad, U, que te encantan sus movidas?». «¡Sí, son geniales!»). No obstante, el contexto actual de desafíos estúpidos está a la orden del día. La estela del programa televisivo Jackass es alargada, de hecho, poco importa que Vergüenza ajena, también en la MTV, haya llegado a su fin; puesto que lo esencial es que nuestro ecosistema está ahíto de ridiculez por todos lo lados: retos virales que acaban en desastre o, incluso, en muerte, divertimentos obsesivos sobre cómo lograr una precisión imposible (se encuentran en las redes auténticas machadas sin la intervención de la IA),… El absurdo nos rodea, el entretenimiento de adultos y jóvenes se aúna en una scape room totalitaria. Convengamos en que, en este aspecto, el cerebro masculino (aceptémoslo hasta que se demuestre fehacientemente lo contrario) se obceca en logros que únicamente valen para obtener la ovación de las multitudes para caer en el posterior olvido (fijémonos en los Premios Darwin). Aunque también habilita ese espacio para la imaginación, para lo inverosímil, para que el arte indague como lo ha hecho el fluxus a través de happenings y acciones. ¿Qué hará la Inteligencia Artificial con la estupidez humana? Hace poco nos deleitábamos con las proezas de Oriol Pla en Gula. Y ahora en los Teatros del Canal, dentro del Festival Riesgo de la Comunidad de Madrid, contemplamos a un tipo en plena yincana de lo inconcebible. No desvelaré todos los números; pero, para hacernos una idea, tenemos a nuestro trajeado ─como un ejecutivo en su propia rueda de ratón─ con el susodicho cubo metálico en la cabeza intentando poner en equilibrio unos platos sobre unos alambres. No dudará el público en gritar indicaciones para que consiga su propuesta. Los propios espectadores participarán muy activamente en el montaje, ya sea lanzando pelotas para probar puntería como para descubrir unas gafas especiales en un sobre que indica: «no abrir, por favor». Sorpresa para el bonito epílogo.

Quizás dure demasiado la partida que se echan a un juego de tono ajedrecístico donde un par de contendientes (ambos con el cubo en la cabeza) deba hacer un apilamiento de copas de cristal y ladrillos sobre un tablero colgado de una cuerda. Es risible, por supuesto, cómo se comportan, sus guiños tan habituales en el slapstick; pero para un espectáculo que apenas alcanza los cincuenta minutos me parece que ocupa bastante tiempo. Habrá alguna escena más, sin embargo, una vez superada el asombro que nos causa el primer cuarto de hora, creo que podíamos esperar otros pasos más allá. Insisto en que la circunstancia en la que nos movemos actualmente nos lleva a extremos radicalmente insensatos.

Les Vélocimanes Associés nos plantean una cuestión existencial sobre nuestra vida (o muerte) a través de cartelones que avanzan y retroceden al comienzo y en el desenlace. Nuestro acontecer está repleto de momentos absurdos y debemos ver cómo los solventamos, o no. Ellos nos llevan al desparrame, al divertimento, a disfrutar como niños cuando las reglas se saltan, cuando nos convertimos en pícaros («¿Ayer, U, con tus ocho años, cometiste alguna picardía?». «Yo no, pero tú sí. Y eso me divirtió mucho»). Continuemos con la «marcha de los eventos» hasta que podamos.

Der Lauf

Creación e interpretación: Guy Waerenburgh, Édouard Cuvelier (o Morgan Cosquer, o Stan Vangheluwe) y Julien Lanaud (o Juliette Delfosse, o Paul Roussier, o David Maillard)

Mirada externa: Éric Longequel y Bram Dobbelaere para “le bonneteau”

Diseño de iluminación: Julien Lanaud

Directora de producción: Anne-Agathe Prin

Producción: Les Vélocimanes Associés en colaboración con Le Cirque du Bout du Monde

Coproducciones y residencias: Espace Catastrophe / Centro Internacional de Creación de las Artes del Circo – La Maison des Jonglages / escena concertada, La Courneuve – Theater op de Markt / Provinciaal Domein Dommelhof – La Piste aux Espoirs / Maison de la Culture de Tournai – Circuscentrum – Latitude 50 – PERPLX / Circusfestival – Le Prato, théâtre international de Quartier – Centre Culturel d’Isbergues – Théâtre Le Majestic, Ville de Carvin – Le Grand Sud, Lille

Con el apoyo de: Wallonie-Bruxelles International (WBI), la DRAC, la Région Hauts-de-France, el Département du Pas-de-Calais, la Communauté d’Agglomération Hénin-Carvin, la Ville de Carvin y la Ville de Lille

Festival Riesgo 2026

Teatros del Canal (Madrid)

Hasta el 15 de febrero de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐

U: ⭐⭐⭐⭐

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