La distance

El Teatro María Guerrero se introduce en un futuro distópico con este sugestivo montaje de Tiago Rodrigues

Foto de Christophe Raynaud de Lage

No han faltado a lo largo de los últimos decenios historias ─la mayoría expresadas a través del celuloide─ que en el contexto futurista de la exploración del cosmos nos han permitido reflexionar acerca de la humanidad, de su supervivencia; pero también de las esencias íntimas de cada individuo cuando las circunstancias extraordinarias cuestionan su propio devenir e, incluso, su responsabilidad con aquellos que vivirán posteriormente. Así ha ocurrido desde Solaris y, en fechas más recientes, con Ad Astra, Passengers, Moon o, cómo no, The Martian. Precisamente esta última es la que nos puede venir servir más para establecer comparaciones. Ahí vemos reflejada la hostilidad de Marte, a donde ha sido enviada Amina (etimológicamente significa «segura» y «honesta»).

Estamos en el 2077, la escenografía presenta un círculo giratorio con una gran rama caída, unas rocas y, sobre todo, un par de elementos que simbolizan el embate que vamos a presenciar. De un lado, el tocadiscos del que sonará «Sonhos», de Caetano Veloso, como el último recurso para apelar a la nostalgia profunda, a la saudade imperiosa. De la otra parte, un pequeño terrario con plantas dentro de un domo de cristal que representa alguno de esos proyectos de investigación científica como producir aceite de oliva. Toda esa plataforma tendrá una gran importancia en el desarrollo del montaje, sobre todo cuando amplíe su velocidad y consuma los días que restan hasta que esa viajera del espacio pierda definitivamente la memoria de todo aquello que la constituye como persona: sus recuerdos, sus experiencias, sus vínculos familiares, no así sus competencias técnicas, sus estudios concretos de las diferentes disciplinas que deberá emplear. Una reeducación en ese planeta rojo, otro intento más de revolución cultural; pero esta vez comandada por las nuevas corporaciones todopoderosas y no por un partido comunista. Borrón y cuenta nueva. Tabula rasa. Volver a empezar sin recurrir a la historia. Ir contra cualquier ideal absoluto hegeliano. Imponer el positivismo lógico; no obstante, con las ínfulas tecnocráticas y totalitarias, donde no faltarán los sacrificios humanos en pos de unos bienes superiores. Todo esto lo vamos sospechando, pues es una información que se entrevera de una manera un tanto rácana. Para mí, es la mayor falla del texto; pues verdaderamente merecería una profundización mayor en temas de calado político. Dar por supuestos los tópicos de las distopías no logra conectarnos suficientemente con los procesos en los que ahora estamos inmersos, ya sean los propios viajes a planetas cercanos y su colonización, o cómo está transformando nuestra conciencia la IA. En cualquier caso, Alison Dechamps recorre, desde el entusiasmo pionero, en su convencimiento de que esa secta de los olvidantes son los iluminados que han dado con la clave del progreso, hasta las dudas previas a su desconexión total, una gama de sensaciones ofrecidas con sutileza. Es cierto, que, a pesar del movimiento permanente, los intérpretes ofrecen cierta pasividad. Su diálogo podría estar perfectamente configurado por audios. Son sus formas de expresión en la voz las que nos permiten acceder a su extrañeza.

Ante todo, el espectáculo posee el fuerte hálito que imprime Adama Diop. Su tono es de una elocuencia vibrante. Posee la pulsión romántica de quien aún cree en la vida humana, en nuestra fuerza, en todo lo que hemos creado y destruido para llegar hasta aquí. En él sí que está el espíritu de los tiempos, aunque sea para descubrirnos un momento de profundas dificultades, de colapsos y del apoderamiento de esos conglomerados empresariales que ya con descaro han quebrado la democracia. Rezuma esa ética de la esperanza que reclamaba el filósofo Ernst Bloch, esa función utópica que debe operar en nosotros, en ese «todavía-no» que anhela la mejora en nuestras sociedades. El actor trabaja con furia y con la emoción a flor de piel. Es un médico que se ha quedado viudo demasiado pronto, que recuerda cómo su hija desde bien pequeña demostraba su rebeldía cuando no cumplía las normas al bañarse en el mar. ¿Por qué una mujer con esa educación ha llegado a tamañas conclusiones? La sensación de fracaso también se intuye en esos mensajes que va enviando cada cierto tiempo. Quizá resulta poco creíble que las comunicaciones no se puedan realizar de una manera más fluida. Aceptemos que, además, hay trabas e imposiciones en ese grupo que se pretende crear de cero.

Tiago Rodrigues consigue sintetizar con brillantez las distintas diatribas en ese mecanismo, para lanzarnos una especie de aviso a navegantes, mientras a nuestro alrededor el «tecnofeudalismo» va integrándose en nuestros modos de existencia.

La distance

Texto y dirección: Tiago Rodrigues

Reparto: Alison Dechamps y Adama Diop

Escenografía: Fernando Ribeiro

Iluminación: Rui Monteiro

Vestuario: José António Tenente

Música y sonido: Pedro Costa

Colaboración artística: Sophie Bricaire

Ayudante de dirección: André Pato

Ayudante de dirección en formación: Thomas Medioni

Diseño de cartel: Emilio Lorente

Fotografía: Christophe Raynaud de Lage

Tráiler: © Festival d’Avignon

Construcción de escenografía: Ateliers du Festival d’Avignon

Producción: Festival d’Avignon

Coproducción: Centro Dramático Nacional (Madrid), Teatro Stabile di Napoli Teatro Nazionale (Nápoles), Onassis Stegi (Atenas), La Comédie de Clermont-Ferrand scène nationale, Divadlo International Theatre Festival (Plzeň), Le Volcan scène nationale du Havre, Teatre Lliure (Barcelona), Malakoff scène nationale Théâtre 71, Culturgest (Lisboa), De Singel (Amberes), Équinoxe scène nationale de Châteauroux, Points communs Nouvelle scène nationale de Cergy-Pontoise / Val d’Oise, Piccolo Teatro di Milano Teatro d’Europa (Milán), Maillon Théâtre de Strasbourg scène européenne, NTCH Taiwan National Theatre and Concert Hall, Les Célestins Théâtre de Lyon, Théâtre du Bois de l’Aune (Aix-en-Provence), Théâtre de Grasse scène conventionnée d’intérêt national Art & Création, Scènes et Cinés scène conventionnée d’intérêt nation al Art en Territoire (Istres), Le Bateau Feu scène nationale Dunkerque, Plovdiv Drama Theatre, Malta Festival (Poznań) y Espace 1789 (Saint-Ouen)

Teatro María Guerrero (Madrid)

Hasta el 18 de enero de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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