Yúnior García aprovecha esta dramedia para confiarnos su pesar en un discurso político, donde revela su marcha de Cuba como disidente
Desde que la estrenara en 2016, esta obra, titulada Jacuzzi, del dramaturgo Yúnior García Aguilera, ha circulado por distintos países. Ahora se representa en la sala Lola Membrives del Teatro Lara. Una pieza que apenas alcanza la hora de duración y que deja la sensación de que las ideas más profundas y sensatas quedan fuera del drama en sí. Porque la trama discurre a través de un encuentro entre tres amigos que no llega a desbordar plenamente una vez se disponen los antagonismos políticos. Anunciemos ya que el autor opta por la peor de las decisiones posibles para concretarnos sus ideas particulares más allá de la obra que estamos viendo. Cuando está casi a punto de acabar la función, rompe la cuarta pared y se dirige directamente al público para soltarle una diatriba que podemos perfectamente comprender, y que nos apela con emoción; pero que resulta inaceptable para una obra teatral que pretende trazarse desde la ficción. En ese breve discurso, tan válido políticamente, descubrimos —si no lo conocíamos antes— a un disidente, como siguen saliendo tantos de Cuba, que ha debido abandonar su país; puesto que ha cruzado una de esas líneas que convierten tu vida en una existencia agónica.
Antes de llegar a ese momento, nos encontramos con una bañera, que para su dueña es un jacuzzi (o lo es en su imaginación), en ella permanecen sumergidos Susy y Pepe, quienes acaban de regresar a Cuba después de haber vivido un tiempo en España. Las cosas les han ido bien y por eso han logrado comprarse ese apartamento que ahora le van a enseñar a su viejo amigo. Claudia Álvarez ofrece una sugerente sensualidad que deviene en un romanticismo cargado de melancolía y añoranza, pues al tener ahí presente a su antiguo novio, las sensaciones amorosas se han reavivado. Amor que viene impelido por la vehemencia que pone en escena Yúnior García, cuando expone su crítica al régimen comunista, con toda su degradación e hipocresía. Esta potencia se plasma con auténtica pasión actoral y resulta de lo más convincente del montaje. Pues enfrente tiene a un tipo mayor que él, un Yadier Fernández que aguanta su satisfecha sonrisa casi todos los minutos, un hombre atractivo, mayor que su rival, y que le ha ganado a esa atractiva mujer. Un ejemplo de adepto a la dictadura, sobre todo, porque no debe padecer la gran pobreza de los más humildes. Él posee una herencia familiar que le ha permitido salir durante de una temporada y volver para ajustar su ideología con un cinismo sonrojante.
Hemos de reconocer que los tres aportan el contraste necesario con su buen hacer y que en los primeros embates se van introduciendo sutilmente las rencillas que los van a destinar al inevitable dilema del amor, la amistad y las convicciones políticas. Aunque también el asunto se atasca, cuando se redunda con avatares de la cotidianidad que no parecen aportarnos gran cosa.
Por supuesto que, al menos, ya que ahora lógicamente se habla a diario —más les vale— de la invasión de Rusia en Ucrania, reconozcamos que este tipo de espectáculos sirven para recodarnos que allá en la isla continúa sin haber nada que se parezca a una democracia o a un estado de derecho. Ya hemos olvidado cómo la última andanada de protestas en 2021 pudo haber tenido más incidencia, si por fin llegaban los apoyos internacionales, sobre todo, de Estados Unidos y, también, de España y el resto de Europa. No fue así y así se mantienen. Yúnior García aprovecha su oportunidad para agitarnos; pero eso debe hacerlo enteramente con el arte dramático, sin este subterfugio tan evidente.
Autor y director: Yúnior García
Reparto: Claudia Álvarez, Yadier Fernández y Yúnior García
Producción general: Dayana Prieto
Productora asociada: Lía Rodríguez
Ayudante de dirección: Rey Montesinos
Diseño de luces: Manolo Garriga
Diseño de banda sonora: DJ Yitzu
Teatro Lara (Madrid)
Hasta el 6 de junio de 2023
Calificación: ♦♦
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