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En la Sala Intemperie se representa este thriller distópico con un esperanzador sustrato musical

No queda más remedio que atreverse aun a riesgo de que el resultado no sea óptimo. Son muchas las compañías que empiezan, muchas también las salas que se reparten por Madrid y por otros lugares; pero el público es escaso. Me concentraré en la joven Alba Celma, porque es en ella donde radica el grueso de la responsabilidad. Primero como directora, después como firmante de la dramaturgia ―junto a Alexandru Stanciu― y, finalmente, como actriz protagonista. Partimos de la idea original de Alberto Valera, un argumento que recoge gran parte de los tópicos propios de las distopías más populares, llámese 1984 (de la que hace poco hemos conocido una versión), La isla, la novela (y la adaptación fílmica) de Nunca me abandones, o, sin ir más lejos, Dis7opía, que se representó en esta misma sala (aunque las derivas de esta son más futuristas). Por tomar unos ejemplos cercanos en nuestra cultura popular. Nos situamos en la capital de un país tomado por un dictador y por sus ministros comprometidos. Sigue leyendo

Tirano Banderas

La versión teatral de Tirano Banderas de Valle-Inclán llega al Teatro Español (Madrid)

tirano_banderas_escena_04El proyecto Dos Orillas, que viene con el cometido de producir obras teatrales bajo el auspicio de varias ciudades latinoamericanas y Madrid, presenta su primer texto: Tirano Banderas.

La novela que publicó Valle-Inclán en 1926 después de su larga estancia en Méjico, pretendía configurar un retablo esperpéntico de la historia dictatorial del país centroamericano. Santos Banderas es un prototipo que bebe de Porfirio Díaz, pero también de Primo de Rivera. La república imaginaria donde ejerce su poder es Santa Fe de Tierra Firme, un lugar en el que se está preparando una revolución para derrocar al autócrata. En principio, puede parecer una novela más de dictador, pero su tratamiento del lenguaje, tan empapado de mejicanismos, con una sintaxis escueta, fulgurante y atizadora, sirve para que la versión teatral que Oriol Broggi nos presenta en el Teatro Español posea un verdadero sustento. Si no fuera por el lenguaje, por esa caricatura, por esa constante animalización de cada uno de los personajes, por esa intensidad literaria y persuasiva, pareciera que la obra de teatro aún no está del todo perfilada. Falta, por un lado, mayor compactación entre las escenas y sus intérpretes, da la impresión de que por momentos no acaban de reconocerse; además, por otro lado, varios actores no tienen tomado plenamente el papel, no terminan de fluir las sentencias valleinclanescas. Es cierto que tienen que interpretar diversos personajes cada uno de ellos e incluso de diferentes sexos y, también, que algunos parlamentos son farragosos y hasta pareciera que están en verso. Supongo que con el tiempo las desafinaciones se paliarán. Sigue leyendo