Las hermanas de Manolete

Gabriel Olivares dirige el texto de Alicia Montesquiu sobre las mujeres que rodearon al torero cordobés

Las hermanas de Manolete - FotoEn la intrahistoria de nuestro país todavía puede ver más intrahistoria, y si le ponemos imaginación, todo pudo ser de otra forma e, incluso esta, pudiera hallarse más cerca de la realidad. Alicia Montesquiu, quien viene de actuar en La lluvia amarilla, ha retirado del foco a la gran figura del toreo para desvelar los trazos oscuros y para especular estéticamente sobre todo lo que ocurrió a su alrededor. El contenido de esta función es un tanto reducido; aunque se manifiesten distintas vilezas de calado. Por ello, el armazón que ha creado la dramaturga ha sido sobredimensionado por Gabriel Olivares. El director lleva años desarrollando una faceta más artística en paralelo a su visión más comercial. Con el TeatroLab se ha dispuesto a la investigación teatral a través del Método Suzuki y la técnica de viewpoints. Sigue leyendo

El enfermo imaginario

El Teatro Fernán Gómez acoge el atractivo espectáculo barroco de Morboria sobre la última obra de Molière

El enfermo imaginario - Ana del Palacio
Foto de Ana del Palacio

Hace un año, también con la excusa de ir preparando los actos conmemorativos por el cuatrocientos aniversario del nacimiento de Jean-Baptiste Poquelin (apenas quedan unos pocos días), Josep Maria Flotats estrenó una nueva versión de El enfermo imaginario en el Teatro de la Comedia. Su montaje tiraba —como en él es habitual— hacia el neoclasicismo del XVIII, con una depuración de las formas (en todos los sentidos estéticos) y un comedimiento auspiciado por la didáctica y una ironía más prudente. Sin embargo, los de Morboria se lanzan, de una forma mucho más coherente, al Barroco. La crítica social, el sarcasmo, los contrastes, un vestuario recargado y expresionista, una escatología desenfrenada (en ambos sentidos, pues la muerte está presente en las ensoñaciones iniciales) y, a la postre, una manifestación farsística de la hipocondría y, sobre todo, del embaucamiento. Sigue leyendo

Crónico

Mariano Rochman firma esta leve comedia sobre el desamor y las estrafalarias terapias que pretenden aplacarlo

Crónico - Foto de Carmen Prieto
Foto de Carmen Prieto

Que la comedia es el género más difícil se demuestra cotidianamente; sobre todo, porque la inmediatez de nuestras reacciones la valida o la invalida a través del gusto, de la risa, del divertimento. Asunto distinto es si nos lleva más allá con algún sentido crítico. En cualquier caso, eso vendría después. Crónico es una comedia que se queda en un punto intermedio entre lo irrisorio y la sátira sobre ciertas técnicas terapéuticas que hoy prometen solucionar cualquier trastorno sicológico. El público se ríe poco; puesto que no logran desbordarse humorísticamente las situaciones, salvo un poco al final. Se impone una secuenciación demasiado repetitiva (sesiones en el gabinete, una detrás de otra), con algunos elementos de enlace (llamadas telefónicas a los colegas) que casi no aportan nada al avance de la trama —levísima— y que tampoco apuntalan las gracias. Sigue leyendo

Los Pazos de Ulloa

La adaptación de la novela de Emilia Pardo Bazán en el Teatro Fernán Gómez queda reducida a una trama costumbrista

Los Pazos de Ulloa - Foto de Pedro GatoPodemos encontrar todo tipo de excusas razonables para justificar esta versión tan convencionalista y hasta popular que se presenta en el Teatro Fernán Gómez. Y hablo de excusas, porque sabemos de los conocimientos y del buen hacer de Helena Pimenta a lo largo de su carrera. Pero lo que ha hecho Eduardo Galán con su adaptación es un claro ejemplo de cómo se encuentra el equilibrio entre el montaje desbordante y omniabarcador (que no dejara suelto ni un solo fleco) y la propuesta que «guste» a un público menos avezado o paciente entre el que se deben hallar también los bachilleres. ¿Se merecía esto el centenario del fallecimiento de Pardo Bazán? Pues a falta de otras iniciativas públicas, parece que hay que conformarse. Y aunque se insista en que esta es la primera vez que se sube a las tablas una versión de esta novela; tampoco creo que se deba desmerecer el Ulloa, de Irma Correa que hace unos meses dirigió José Luis Arellano. Sigue leyendo

El viaje a ninguna parte

Los avatares de los cómicos en la posguerra configuran este drama acibarado que versiona la novela homónima de Fernán Gómez

VIAJE A NINGUNA PARTE
Foto de E. Moreno Esquibel

Está claro que una de las mejores maneras de homenajear a Fernando Fernán Gómez en el centenario de su nacimiento es llevar a las tablas una de sus más insignes creaciones; y más en un teatro que aún lleva su nombre. La versión dramática que realizó Ignacio del Moral en su día sobre la novela homónima, que también tuvo una adaptación cinematográfica exitosísima (como todos sabemos), ya se montó en el Teatro Valle-Inclán con la dirección de Carol López. Aquella contó, desde luego, con más medios materiales que esta que ahora comanda Ramón Barea. A bote pronto hay que sentenciar que la extensión —unas dos horas— no está justificada. Algunos vaivenes resultan repetitivos y parece que demoran en exceso las distintas resoluciones definitivas de los personajes. Sigue leyendo

Turistas

Marina Seresesky firma este cuento evangelizador protagonizado por Chani Martín y Pepa Zaragoza en el Teatro Fernán Gómez

Turistas - FotoCuando Javier Fesser presentó sus Historias lamentables en 2020 pudo seguir desarrollando esa vetas absurdistas y kafkianas que resultaban tan inverosímiles como catastróficamente posibles en un mundo donde hay gente «pa to». En dicha película, aparecía Chani Martín interpretando a un disciplinado turista de esos que madrugan para coger primera línea de playa —probablemente uno de esos sujetos que se quejarían a diario por tener que levantarse tan temprano para ir a trabajar—, vestido con el uniforme de playero y con algunas características que hallamos también en este Braulio de la pieza que nos compete. Sería como contemplar primero en pantalla grande al metódico espécimen bandeado por la mala suerte; y después observarlo engrandecido frente a una esposa permanentemente infravalorada. Sigue leyendo

Los hermanos Machado

Teatro del Temple lleva a escena el texto de Alfonso Plou sobre el imaginario encuentro entre los dos poetas al finalizar la guerra

Los hermanos Machado - Foto¿Se deben dar por sabidas, aunque sea someramente, la biografía de Antonio Machado y las circunstancias políticas y sociales de la España en que vivió? Definitivamente, sí. Porque es un autor que forma parte de nuestro acervo popular mucho más que otros (un poco por debajo de Lorca) y porque es de esos autores que todavía se enseñan en las escuelas y en los institutos —algo que no ocurre de la misma manera, por ejemplo, con Pedro Salinas, al que me refería por aquí a cuenta de la obra de Julieta Soria. Por lo tanto, un dramaturgo que nos hable de este escritor y de aquellos tiempos, es decir, los treinta años anteriores a la guerra civil, tan revisitada constantemente, no puede situarse en una posición —así ocurre en bastantes ocasiones en esta función— tan didáctica, asumiendo que el público desconoce casi todo. Eso es pensar demasiado en los bachilleres que puedan sentarse en las butacas. El lenguaje explicativo es el más antiartístico que existe; pero si encima se da en un teatro, donde las redundancias semánticas son más abundantes; entonces, se produce también un desprecio por el asistente al montaje. Alfonso Plou ha querido hacer un encaje de bolillos y, al final, ha descuidado la vivificación de los personajes sobre el escenario. Sigue leyendo

Música y mal

Lola Blasco nos invita a explorar su melomanía a través de varias piezas clásicas, creadas por compositores repletos de máculas morales

Música y mal - Foto de José María Sánchez Moral
Foto de José María Sánchez Moral

Ante una propuesta en aparente tan directa y con título tan elocuente, uno puede situarse desde diferentes posturas, pues si la autora es capaz de tomar distancia —muy irónica, como vamos a ver—, más distancia podemos tomar nosotros como espectadores. El montaje es breve y uno se queda con ganas de más, pues la selección musical es excelente, tanto como su intérprete, el pianista Alexis Delgado Búrdalo; además de que la estructura de vasos comunicantes que se bosqueja, con aire falsamente espontáneo delante de nosotros, nos introduce por vericuetos en los que se aúna de forma desequilibrada la estética y la moral, la historia y el costumbrismo, el misterio y el arte, la música y la palabra, la intimidad y el erotismo. Podría seguir. Lola Blasco, que no hace tanto nos mostró su Siglo mío, bestia mía, y que tiene por ahí rondando su En palabras de Jo… Mujercitas, que dirige Pepa Gamboa, la cual echa también aquí una mano en la dirección, en este trabajo personalísimo. En uno de los enfoques que podemos considerar quizás debe estar la sospecha de ese prurito cristiano —y ahora tan posmoderno—, de la culpa, del afán pietista por el pecado, y por la incapacidad para integrar el mal en la concepción de Dios. Sigue leyendo

El pájaro azul

En el Teatro Fernán Gómez, Álex Rojo adapta la célebre obra de Maeterlinck sobre la búsqueda de la felicidad

Podemos considerar el azul como el color del modernismo, así tituló Rubén Darío su colección de cuentos y de poemas que publicó en 1888, y que se considera el libro fundacional del movimiento estético; aunque sea en la vertiente hispánica. En esa misma obra encontramos un relato que lleva por nombre «El pájaro azul», tal y como años más tarde, en 1906, llamaría a su drama el belga Maurice Maeterlinck. El gran dramaturgo simbolista derivaba su arte hacia las extensiones modernistas, pues le infunde mayor fantasía y, sobre todo, una esperanzadora visión de la vida. Afirma Alexander Theroux en su ensayo Los colores primarios, que el azul es «un color misterioso, el tono de la enfermedad y de la nobleza, el color más raro del reino natural». Y añade: «A los bebés que lloran los calma más fácilmente una luz azul… El Hada Azul del Pinocho de Disney es un gran consuelo para los niños». Y luego, claro, en los últimos tiempos se han puesto de moda los índigos, esos «muchachos especiales». Reconozcamos que por mucho que Álex Rojo se haya empeñado en darle a su versión un aire más humorístico, sagaz y directo, no deja de ser una obra infantil, un cuento de hadas que, además, contiene una enorme cantidad de personajes; lo que conlleva unas grandes dificultades a la hora de concretar el relato. Pero creo que lo que más juega en su contra es que el cine nos ha acostumbrado a propuestas enormemente vistosas, llevando lo fantástico hasta el paroxismo. Pensamos, evidentemente, en El mago de Oz o Dentro del Laberinto, solo por poner dos ejemplos que tienen que ver con el camino, con la superación de pruebas y con enseñanzas básicas sobre nuestra existencia. Sigue leyendo