Entre chiens et louves

El último espectáculo de Cirque Le Roux aúna distintas disciplinas para propiciar un espectáculo cargado de potencia y atractivo

Que el arte circense continúe inmiscuyéndose en otras artes aledañas es un hecho extraordinario para que podamos ir más allá de la habilidad física. Hay que reconocer que según va pasando el tiempo uno pierde la capacidad para sorpresa al observar ciertos tirabuzones. El Cirque Le Roux apuesta por el movimiento dancístico para vertebrar un montaje que funciona como un tríptico perfectamente definido. Eso sí, el argumento que pretende dar sustento a la performance me parece lo más endeble. Sigue leyendo

El regreso de los cinco amigos

Lola González y Bob Nico retoman la dirección de este espectáculo navideño para ofrecernos una experiencia llena de rimo y atractivo circense

El regreso de los cinco amigos - FotoEl espectáculo Circo Price en Navidad recupera vigor después del fiasco de la temporada anterior con La casa del árbol. Para esta ocasión han recurrido de nuevo a Lola González y Bob Nico, quienes han proseguido con la idea que reflejaron hará dos años, es decir, contar con ese grupo de cinco personajes que nos destinarán a una nueva aventura para encontrar al espíritu de la Navidad. Hay que reconocer que vuelven con más energía y con un montaje repleto de ritmo. Sigue leyendo

Los mundos del Price

La fantasía, la naturaleza, el circo, la danza y la música se aúnan para desarrollar un espectáculo de gran factura para deleitar a todos los públicos

Los mundos del Price - FotoEl año pasado pudimos disfrutar en el Circo Price de un gran espectáculo titulado La vuelta al mundo de Cometa. El montaje combinaba a la perfección el humor, el circo y unas interpretaciones muy atractivas para cautivar tanto a niños como a mayores. Pero este mes de diciembre nos hemos encontrado con dos propuestas parecidas que se extraen de lo que debiera haber sido una continuación del que pudimos contemplar la temporada anterior. Es fácil deducir que se ha dado una ruptura entre las distintas partes que configuraban la idea. Así que Cometa soy yo está por un lado, con Carla Pulpón como gran protagonista; y Los mundos del Price están por aquí ocupando este extraordinario espacio público. Digamos que los espectadores hemos perdido con esta situación. Los mejores números circenses (y la producción general) están en el Price y la comedia más chispeante y ágil está allá en la carpa.

Porque la gran pega de esta función es que el relato es muy endeble. A los más peques, cuando aún están acomodándose en sus asientos se les cuenta que cinco amigos vivían en un lugar idílico, en un lugar mágico rodeado de la naturaleza. Ahora, por qué ese mundo de armonía se convirtió en un desastre, no alcanza a quedar muy clara, más allá de que nosotros somos los culpables, con lo que habría un mensaje ecologista. No obstante, la cuestión es que esa degradación no se llega a representar en escena y resulta bastante raro que se hable de ello sin que se entienda muy bien qué pasa a lo largo de la obra. Por eso, los vemos viajando a los diferentes mundos de cada uno de los protagonistas.

Digamos, por tanto, que el libreto es un tanto escueto en ese sentido y que lo más sobresaliente de este espectáculo es el dinamismo que han propiciado Lola González y Bob Niko en la dirección. Pues las coreografías fluyen tanto como las transiciones entre las distintas escenas, la esfera del circo se aprovecha en su máxima amplitud provocando la participación de los asistentes y «adentrándolos» cuando los personajes discurren entre los pasillos y las filas, y luego, en el juego de luces-láser, se genera toda una fascinación. También se gana en las actuaciones musicales, sobre todo en aquellas comandadas por Dani Reus que, además de dirigirlas, se encarna en Maestro Dante.

Aunque el líder del grupo es Tomy Álvarez, que hace de Tom, un tipo disfrazado de piloto, y que lleva su ímpetu por doquier para recuperar la vitalidad de la naturaleza. Y así se deja arrastrar por su fuerza la divertida Lucía Castro, que se imbuye en el rol de Tatín, una payasa que posee un elixir capaz de hacer reír a cualquier. Como es el caso de Lucas, un tipo bien engreído, que siempre quiere tener razón en todo y que se va ablandando según llegamos al desenlace. Mario Méndez lo caracteriza con altivez risible y es un buen contraste dentro del elenco. Finalmente, Leyla Nichols se queda con la princesa Lai, para llevarnos por el territorio candy, un destino repleto de dulces, y para resultar ella misma candorosa con todos los niños allí reunidos. Ciertamente forman un buen grupo y animan mucho con sus diálogos de humor blanco y alguna alusión a nuestra sociedad actual que los adultos entenderán mejor. A ellos se le suman hasta seis duendes que pululan sin fin y que van ataviados con un original vestuario diseñado por Emilio Salas (con los complementos ineludibles de Manuel Noli), quien ha realizado un magnífico trabajo con cada uno de los peculiares seres que vamos conociendo y que propicia una factura general extraordinaria.

En cuanto a lo puramente circense, en la primera parte resultan muy llamativas las actuaciones de Daniela de Mar Díaz y Susana Casas en la suspensión capilar y van caldeando el ambiente, pues la fuerza y la habilidad de Fabián González en la rueda cyr es alucinante; pero creo que los espectadores disfrutaron, sobre todo, con la velocidad increíble de pies y, principalmente, de manos, que demostró Alan Sulc con sus malabares. «¿Cuántas bolas manejaba?». U: «Uf, once mil». Sí que en la segunda mitad llega el plato fuerte, que será la rueda de la muerte, una atracción que implica suspender una gran estructura giratoria. No obstante, antes, para preparar ese fin de fiesta, harán las delicias del respetable un grupo de acróbatas formidable en la palanca.

Los mundos del Price es un buen montaje y se percibe una gran satisfacción en el público. Los números circenses ofrecen una dificultad considerable y las diferentes escenas están realizadas con mimo. Así que resulta del todo recomendable. «¿Verdad, U?». «Absolutamente».

Los mundos del Price

Idea original y dirección: Lola González y Bob Niko

Protagonistas: Tomy Álvarez, Fran del Pino, Dani Reus, Leyla Nichols y Lucía Castro

Duendes: Pedro de la Torre, Lucia Sevillano, Elena Zancajo, Javier Tapia, Néstor Chaves y Luis Lázaro

Bailarinas: Catalina Cesanelli, Iris Juerzas y Natalia Garcia

Covers: Mario Mendez (Lucas) y Falco Cabo (Dante)

Suspensión capilar: Daniela de Mar Díaz y Susana Casas

Malabarista: Alan Sulc

Rueda de la muerte: Fabio Mimoso y Hans Vilhena

Báscula troup palanca: Sebastian Krefeld, Felipe Lugo, Sebastián Medina y Kossyl Amara

Rueda cyr: Fabián González

Producción ejecutiva: Bob Niko

Diseño de vestuario: Emilio Salinas

Diseño de complementos: Manuel Noli

Diseño de iluminación: Ezequiel Nobili

Diseño de sonido: Javier Perujo

Libreto: Zenón Recalde y Lola González

Dirección musical: Dani Reus

Producción musical: Jeansy Auz

Letrista: Víctor Martin

Contenidos audiovisuales: Juan Jose Palacios y Javier Perujo

Maquillaje: Alberto Dugarte

Diseño escenográfico: Lola González y Bob Niko

Coreografía: Lola González

Producción: Susana Lopezosa

Maquillaje: Alberto Dugarte

Teatro Circo Price (Madrid)

Hasta el 7 de enero de 2022

Calificación: ♦♦♦

U: ♦♦♦♦

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La vuelta al mundo de Cometa

La Navidad regresa al Circo Price con esta esperada propuesta llena de espectacularidad para toda la familia

La vuleta al mundo de cometa - FotoCómo no acudir en familia a este espectáculo navideño en el Price si se quiere disfrutar durante casi dos horas de todo tipo de atractivos. Ciertamente, será la chavalería la que más se lo pase en grande; aunque, quizás, para los más pequeñitos se puede hacer un poco largo y puede que algunos diálogos se les pasen desapercibidos. En referencia a esto último, es lo que ocurre con muchas películas infantiles, donde la ironía y la parodia habituales de los últimos tiempos (véase, se me ocurre, La Lego película) están destinadas al regocijo de los adultos. No pasa nada porque no se pillen todos los chistes; ya que las distracciones son múltiples y el ritmo no puede ser más vivaz en un montaje, donde se tienen que realizar las consabidas instalaciones para la realización de los ejercicios. Sigue leyendo

Eneida

La Joven se aúna con el circo para dar cabida a esta adaptación del texto virgiliano a cargo de Paco Gámez

Eneida - Foto de Ilde Sandrin (1)
Foto de Ilde Sandrin

En esta ocasión La Joven ha decido dar un paso más allá en su propuesta de adaptar una obra clásica a un lenguaje contemporáneo, y que resulte atractivo a las nuevas generaciones. Aunar artes circenses, teatro de texto y música en directo suena, en teoría, muy bien; y si el lugar elegido para el montaje es el Price, pues mejor todavía. Por lo tanto, a priori, uno debe deducir y tener en cuenta esfuerzos mayores, y una preparación profesional de gran exigencia. Concluyamos que el conjunto, como experiencia sensorial y visual, resulta gustoso; porque varios de los elementos confluyen exitosamente en varios momentos. Aunque es justo reconocer que no se puede considerar que el espectáculo sea consistente de principio a fin, como voy a intentar demostrar. Si partimos del texto que ha escrito Paco Gámez, inspirándose en Virgilio, diremos que se ha empeñado en darle una vuelta de tuerca que termina por ser incomprensible. Mucho se debe contextualizar el asunto fuera de la función, para que se comprenda por dónde se quiere ir realmente. Es decir, si nos olvidamos de Eneas y pensamos más en un barrio de una ciudad europea que se incendia, repleta de individuos que producen rechazo en los que están fuera, y que eso hace que el viaje y la huida sea la única solución esperanzadora; y que la odisea y la reunión con otros pueblos sea el germen de lo que ahora denominamos Unión Europea, pues la epopeya romana se deshilacha. Los símbolos, los dioses, las fuerzas telúricas se desvanecen. De la Eneida, en definitiva, quedan las raspas de una trama que vale más para entreverar el malabarismo y la performatividad dancística, más unas composiciones musicales tan sensuales y propicias, como configuradoras de un mundo onírico. Porque en este último apartado, es necesario volver a valorar el oficio de Alberto Granados Reguilón, quien no para de ofrecernos su buen hacer y su gran disposición a la hora de entender cuál debe ser su cometido dentro de una dramaturgia contemporánea. Los músicos se apostan como una banda en un lateral para recorrer el Mediterráneo con una sensualidad deliciosa que empasta exquisitamente con la nostalgia que expele el héroe. Cuidado con los que esperen reguetón y chunda-chunda, porque de esto no hay, afortunadamente (la publicidad es engañosa). Destaca, por encima de todos, el tema «Il cielo in una stanza», de Gino Paoli, que popularizó Mina en los años 60. Se hace cobrar aquí la importancia del padre, Anquises, provocador de una orfandad angustiosa. Luego, también penetra en el ambiente la versión de «How Deep Is Your Love», que tanto nos remite a los Bee Gees y otro poco a los Take That en declive. Además, sonará Purcell y el «Bésame mucho», durante la escena mejor elaborada dramatúrgicamente: el encuentro amoroso entre Eneas y Dido sobre un lecho que se crea a partir de un gran hinchable (la escenografía de Silvia de Marta está configurada por detalles puntuales y concretos en el círculo desnudo, situados con gran inteligencia y originalidad), mientras el resto de los artistas narran el acontecimiento para ganar en erotismo imaginario y no recargar el erotismo carnal —porno blando, si se quiere—, que tanto abunda en los productos audiovisuales. No observo pacatería —pues no faltan en algunos diálogos expresiones soeces e improperios—, sino buen gusto por parte de José Luis Arellano a la hora de dirigir esta escena fundamental. Pienso que el director ha demostrado su valía en la configuración de la mayoría de las escenas; aunque no ha logrado hilarlas en una trama robusta. En cualquier caso, Eneas es un tipo descargado de los atributos del héroe, es un muchacho valeroso, cuando tiene que buscar la justicia; pero bastante melancólico. Es casi un decadente. Samy Khalil gana en expresividad con ese pasmo de la huida, de esa tristeza que lo acompaña; lo que pierde, en ocasiones, corporalmente frente a todos esos acróbatas tan virtuosos. Por su parte, María Heredia es un dechado de fuerza y de energía, tanto su Creúsa —muy llamativa e incitadora esa compuerta al Hades con forma de cubeta con su escalera incorporada que la absorbe—, como su Dido. Resulta arrebatadora y pasional, muy dominadora de la situación, tanto, que se come en exceso a Ana Jara, que hace de acompañante, y que luego se transformará en Lavinia, cuando esta, al final, se convierta en la esposa del futuro creador de Roma. Por otro lado, Marta Velilla como Acates (luego también como Andrómaca, en una escena deslavazada), me ha parecido que tenía un ímpetu muy necesario para contribuir positivamente a una dinámica algo juvenil. Y es que los aliados del héroe son un poco blanditos para la cuestión que nos compete. Ya sea Javier Ariano como Palante, que cumple con corrección su papel de secundario; o Jota Haya, que hace, sobre todo, de Aqueménides; pero que brilla cuando se encarna en Silvia, una sibila travesti y prostibularia muy atrevida y cachonda. El otro asunto a tratar es la inclusión, aquí y allá, de algunos números circenses. Casi en ningún momento parecen venir a cuento, y resultan un pegote; vistoso eso sí, muy meritorio, por supuesto; pero sin ideas creativas que se engarcen con el argumento. Diría que los malabares con mazas de Sirio Fernández son un ejemplo de cómo aprovechar sus habilidades para recrear una especie de vacile callejero que sí que funciona. O los movimientos de Amaya Frías en el suelo, que nos dan una idea más simbólica de los distintos episodios. Luego, el resto de actuaciones me parecen un poco traídas por los pelos, principalmente esa alegoría de la llegada de Europa, con Cira Cabasés y Juan de las Casas demostrando maravillosamente lo que son capaces de hacer sobre la báscula; aunque desgajados de eso llamado Eneida. Y, claro, ver a Monika Budzinska en el trapecio atrapa nuestra atención y le da hermosura al espectáculo; pero, igualmente, no se comprende el maridaje. En definitiva, es un montaje de La Joven (acaban de presentar también Ulloa), que intenta abrir otros caminos artísticos y eso es de alabar. Cualquier espectador puede coger de aquí y de allá para marcharse con buen sabor de boca; no obstante, la síntesis de los tres pilares que se ponen en juego no llega a fraguar con solidez.

Eneida

(Playlist para un continente a la deriva)

Texto: Paco Gámez, a partir de Virgilio

Dirección: José Luis Arellano García

Reparto: Javier Ariano, Jota Haya, María Heredia, Samy Khalil, Ana Jara, Marta Velilla, Monika Budzinska, Cira Cabasés, Juan de las Casas, Sirio Fernández, Amaya Frías, Julia Cano, Andoni Larrabeiti y Cristina Vigil

Músicos: Miriam García (saxo/flauta), Alberto Granados Reguilón (teclados), Jorge Henríquez (percusión), Javier Lisón (guitarra), Emma Weil (guitarra), Vicente Pérez (bajo)

Escenografía y vestuario: Silvia de Marta

Iluminación: Juanjo Llorens

Dirección musical y arreglos: Alberto Granados Reguilón

Coreografía: Andoni Larrabeiti

Ayudantía de dirección: Paco Gámez

Diseño de sonido: Félix Botana

Caracterización: Sara Álvarez

Asesor histórico-literario: Oliver Baldwin

Asesor circo: Javier Jiménez

Asesora movimiento: Eva Sánchez

Dirección de producción: Olga Reguilón Aguado

Dirección técnica: David Elcano

Regiduría: Daniel Villar

Ayudantes de escenografía y vestuario: Karla Santiago, Nicolás Guindo y Gracia Collado (prácticas)

Ayudantes de iluminación: Rodrigo Ortega, Paloma Cavilla (prácticas) y Nacho Medina (prácticas)

Ayudantes de regiduría: Paula del Fresno (prácticas) y Joel Valiente (prácticas)

Ayudantes de caracterización: Paloma Rodrigo y Santiago Calzón (prácticas)

Ayudante de producción: Paloma Rodrigo y Mayte Navarro (prácticas)

Gestión de públicos y administración: Rocío de Felipe

Fotografía: Ilde Sandrin

Comunicación: María Díaz y Pedro Sánchez

Diseño gráfico: Guillermo Vázquez

Alianzas: Teatro Circo Price, Fundación Teatro Joven, Escuela de Circo Carampa, Escuela de Música Creativa, Conservatorio Superior de Danza María de Ávila

Teatro Circo Price (Madrid)

Hasta el 17 de abril de 2021

Calificación: ♦♦♦

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