Al final de las cosas

Noemi Rodríguez aplica su sagaz ironía para pergeñar una dramedia sobre una pareja de treintañeros en crisis

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Hasta la fecha el modelo de parejas separándose se movía desde la hondura de Bergman en la madurez (Escenas de la vida conyugal) hasta cualquier diatriba adolescente sin recorrido posible como en la serie Dawson Crece en los noventa, atravesando catástrofes frecuentes con hijos de por medio, como en Historia de un matrimonio, de Noah Baumbach. Faltaba concretar cómo se destruyen las uniones de los posmodernos deconstruidos. Al final de las cosas, hemos de concluir, es la definitiva etapa de una trayectoria de trituración. No discurriremos sobre asuntos biográficas de la artista, pero digamos que ahora se presenta en solitario firmando texto y dirección. Sigue leyendo →

Blast

El Teatro María Guerrero es ocupado por un atisbo de performance juvenil para insistir en las consabidas quejas de las nuevas generaciones

Blast - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Teatro en Vilo ha completado su involución con este espectáculo. Con su montaje Man Up ya nos puso en la pista de que estaban abrazando con fuerza el cosmos woke; pero el desenfreno payasesco que le insuflaba Noemi Rodríguez salvó aquella espeleología absurda de las nuevas masculinidades. Ahora, nuestras creadoras han hecho un casting entre 970 almas menores de 26 años y, oh, sorpresa, han hallado —no les habrás costado mucho— el elenco multidiverso, multifactorial y multivictimista para responder en escena a la siguiente pregunta: «¿Es posible cambiar el mundo desde un escenario?». Créanme, ni siquiera lo intentan. Sigue leyendo →