La ópera de los tres centavos

Coque Malla impone su rollo rockero para protagonizar este espectáculo brechtiano en el Teatro Infanta Isabel

El mensaje sigue absolutamente vigente y resuena incluso más que nunca. Lo que ocurre es que la circunstancia que se critica únicamente permea a través de las clarividentes frases como: «robar un banco es delito, pero más delito es fundarlo». Visión robinhoodiana o anarquistoide que se queda embarrada en un argumento que, mutatis mutandis, entronca con Oliver Twist. La ópera de los tres centavos es más macabra, más incisiva, aunque también, en la dirección de Mario Vega y en la estética tan atractiva y tan próxima al espectador que igualmente corre a su cargo, más asequible y entretenida. Difícilmente podemos tener en cuenta La ópera del mendigo de John Gay, obra en la que se basó Brecht, porque ha olvidado bastante. A nosotros casi nos suena más a Rinconete y Cortadillo. Sigue leyendo →

Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)

Una historia algo simplona para montar un cabaret con la brillante actuación de Jorge Usón y Carmen Barrantes

La compañía aragonesa Nueve de Nueve ha elegido para su nuevo proyecto a José Troncoso como dramaturgo y director. Se comprenden perfectamente los gustos de este grupo, pues continúa la línea estética que presentaron hace unas temporadas con La extinta poética. En aquella ocasión, fueron Eusebio Calonge y Paco de La Zaranda quienes estuvieron al frente del encargo. Si observamos los trabajos previos de Troncoso (Las princesas del Pacífico o Lo nunca visto), es fácil asumir la línea de continuidad. Por lo tanto, nos encontramos esta vez con las mismas influencias que se vienen reconociendo desde entonces. También con algunos vicios que forman parte de su estilo. Y es que nuevamente se nos estimula con guiños estrafalarios, esperpénticos, fantasiosos, grotescos, caricaturescos e irónicamente estereotípicos, que se recrean sin fin apartándose de un posible argumento y reduciendo la trama a un motivo esencial. Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es una obra con un solo concepto que pretende abundar en otras derivas; aunque no terminan de desarrollarse profundamente. Es, pienso, una función un tanto reiterativa en su relato y corta en su dimensión. Y todo ello por varios motivos. Seguramente el fundamental sea que sus personajes parten de una guiñolización excesiva. Son seres demasiado simples, autómatas que se engarzan en el engranaje de la cotidianidad, de la costumbre inapelable. Sigue leyendo →