Un cine arde y diez personas arden

La compañía Grumelot, con el lenguaje del teatro contemporáneo, traza un montaje sobre el sentido de la vida

Foto de Álvaro López

Cachivache postdramático de Pablo Gisbert. Panoplia de elementos en juego y la concreción de un concepto de importancia para su desarrollo. El carpe diem. Recurrir al memento mori (recuerda que vas a morir o recuerda morir) para cuestionar el atiborre de las cosas vanas que sustentan nuestra existencia endeble. Vanidad en el consumismo, y en ahogarse en un vaso de agua, y en la finura de esas epidermis de los niños hiperprotegidos. El espectáculo pandea entre las atribuciones complejas que remiten a la filosofía y a la religión, y las chorradas posmodernas que suelen llenar estos montajes para laminar la trascendencia, el posible aburrimiento y para epatar como creador de vanguardia. Los muchachos se quieren divertir y uno aguanta mientras el discurso no redunde en la banalidad. Lo cierto es que se pueden sacar conclusiones importantes y útiles para nuestro actual y absurdo modo de vida. Los espectadores nos colocamos en el escenario mirando a la grada, donde aguardan, sentados en sus butacas, los nueve intervinientes, quienes, a su vez, están viendo una película (nosotros también vemos una pantalla donde se nos lanzarán mensajes y en la que veremos imágenes de algunos exitosos films como Parque Jurásico). Sigue leyendo

Masked

Iria Márquez dirige esta pieza sobre una disputa fratricida en la Cisjordania de los años 90

masked-2El conflicto entre los palestinos y los israelíes no para de entregarnos visiones y perspectivas sobre un enfrentamiento que no llega a tener fin. La temporada anterior pudimos contemplar Tierra de fuego, sobre el mismo tema, aunque podríamos llegar a afirmar que la estructura de tensiones que se aborda en Masked se puede relacionar mejor con Los justos de Camus. Porque si el contexto es claramente determinante, lo que a mí me parece que cobra gran trascendencia es la cuestión moral, tensionada por aspectos idealistas como el concepto de hermano, de familia, de honor o de pueblo. Aquí contamos con tres hermanos palestinos representando diversas adaptaciones al medio durante la Primera Intifada. Más bien la obra es un reto para el espectador, este debe descubrir quién miente, quién es el más noble de estos jóvenes consternados por sus propios dilemas. Naím ha bajado de las montañas, donde se resguardaba junto a otros miembros de la resistencia, para reunirse con Khalid en la carnicería donde trabaja. Ambos se ponen al día, manteniendo una conversación que se nos muestra extraña, como inconexa. El hermano menor limpia afanosamente el suelo y las encimeras, mientras el mediano se refresca para aliviar el cansancio. Conocemos detalles de sus vidas, pero hasta que no entra en acción Daoud, el mayor, no comprendemos que las sospechas que se ciernen sobre él son de una gravedad extrema: quizás sea un colaborador israelí. Sigue leyendo