Hablando (último aliento)

Irma Correa ha escrito un texto sobre la desesperación de una mujer que busca razones para seguir viviendo

Foto de marcosGpunto

Nuestra conciencia, como un enemigo interno, una termita que nos va royendo lentamente a través de la angustia, es, definitivamente, nuestro peor rival. La soledad comienza a ser un tema frecuente de nuestra época, una situación para la que paradójicamente no encontramos asidero, cuando vivimos en sociedades densas que nos ofrecen todo tipo de posibilidades de acción y de ocio. En ocasiones ese aislamiento se alcanza tras la continua violencia en el hogar. Parece que nadie puede ayudar a esa mujer atemorizada, que nadie la comprende, que ningún familiar o amigo se preocupa lo necesario por ella. Es ahí cuando el pensamiento se desboca y la depresión resuelve que no hay más camino que el fin definitivo. Hablando (último aliento) se aleja de la crónica típica y realista acerca del maltrato machista. Sigue leyendo

Quijote. Femenino. Plural

Un tributo a Cervantes y a las mujeres que pueblan las aventuras del ingenioso hidalgo

quijote-2Entre los homenajes que ha recibido don Miguel (quizás en escena es donde mayor consideración se le ha tenido) está este Quijote. Femenino. Plural; una pieza llevada a cabo con mucho cariño, se nota, que sin mayores pretensiones, pienso yo, cumple eficazmente con esa visión teatral del cuidado por las viejas usanzas, por la cercanía, por el entretenimiento bien entendido, por lo didáctico, lo instructivo y lo agradable. Aquí no hay un gran montaje, pero sí dos actrices que durante una hora te sumergen en la remembranza de ese mundo imaginario que todos debemos conocer. Las mujeres que aparecen en las páginas de El ingenioso hidalgo… recobran vida en un relato que a turnos, pero sin caos, van exponiendo las dos juglaresas, las dos Marías que, inicialmente, a modo de preludio, nos introducen en sus avatares (metaliterarios) como cómicas en nuestros días. Lo interesante comienza en el mismo instante en el que sacan de un baúl a la primera muñeca, a la gran protagonista, Sanchica, encomendada por su madre a seguir al tozudo escudero al que parece que pronto, también, se le irá la cabeza. De esta forma, muñecas en mano, Ainhoa Amestoy y Lidia Navarro inundan un espacio escénico prácticamente vacío con sus movimientos, sus bailes y sus gestos. La primera, escritora a la sazón del texto, más tendente en su interpretación a la ingenuidad, a cierta dulzura infantil y algo a rebufo de su compañera, que se muestra más experimentada, con mayor gracia en la disposición del cuerpo, más volcada en marcar y hasta caricaturizar con su potente voz y su rostro las emociones de los personajes. Desde luego, lo importante es que funcionen rítmicamente ambas y eso lo logran con creces. Sigue leyendo